Semanario de Prensa Libre • No. 154• 17 de Junio de 2007

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Editorial

A propósito
Éxodo

Por Viviana Ruiz
Editora Revista D

Casi toda la historia de la humanidad es una narración de emigraciones, ya sea que tomemos como verdadera la teoría científica, es decir, suponiendo que el Homo erectus haya aparecido en África, el resto de la población mundial es decendiente de emigrantes. O que optemos por una corriente religiosa; descendemos de Adán y Eva y dejamos el Jardín del Edén para poblar el mundo.

Según estudios demográficos, los países que registran más emigración son los pertenecientes al denominado Tercer Mundo o en vías de desarrollo. Guatemala entra en este rubro, y si bien en los últimos años los hombres y mujeres que por diversas razones (raciales, políticas, religiosas, de identidad sexual, de agotamiento de recursos naturales o por mejores expectativas de vida) dejan su región para marcharse a otro sitio como Estados Unidos, eso no significa que las migraciones internas no sucedan.

El área metropolitana del país ha sido el lugar de destino más importante, le siguen Izabal y Petén, así lo afirma el economista Florentín Martínez en su libro El proceso de urbanización en Guatemala, una de las fuentes de información que utilizó la periodista Ingrid Roldán para el tema Dfondo de esta semana.

Conforme al Censo de Población 2002, el instrumento más reciente con el que se cuenta para establecer el movimiento migratorio de Guatemala, 11 por cierto de los consultados a nivel nacional (1 millón 236 mil 620 personas) tenía su residencia en un departamento distinto al de su nacimiento. En su mayoría, se trata de personas extremadamente pobres, con bajo nivel educativo. La llegada de migrantes incide en el crecimiento de áreas marginales, pero también tiene repercusiones macroestructurales, socioeconómicas y políticas, y en función de las transformaciones productivas vinculadas a la desvalorización de la fuerza laboral, el reordenamiento de la jerarquía de los salarios, el deterioro de los servicios básicos y, en muchos casos, el ascenso de los conflictos sociales.


   

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