Secuestros políticos colectivos
¿Qué justifica el arrebatarle la libertad a una persona? Nada.
Sin embargo, continúan estos crímenes en el mundo
Por Julieta Sandoval
Foto Archivo
Aunque nadie tiene el derecho de privar de su libertad a una persona, hay quienes no se conforman con hacerle daño a un individuo y efectúan secuestros colectivos, la mayoría, por razones políticas. Existen casos en los que el cautiverio no ha sido por días, sino se ha prolongado por semanas y hasta años.
Entre esos secuestros, en los últimos 10 años, se puede mencionar el de la Embajada de Japón en Perú. Empezó la noche del 17 de diciembre de 1996, cuando 14 integrantes del Movimiento Revolucionario Tupac Amaru, MRTA, tomaron la residencia del embajador Morihisha Aoki, en donde había 450 invitados, el canciller; el ministro de Agricultura, congresistas, integrantes de la Corte Suprema, diplomáticos y otros funcionarios.

Familiares de quienes murieron en la escuela de Beslán lloran en una ceremonia que conmemora el hecho.
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El número de rehenes fue disminuyendo cuando los raptores dejaron salir a varios grupos, hasta reducirse a 72. El cautiverio duró 18 semanas. El 22 de abril de 1997, un comando de las fuerzas armadas entró a liberar a las víctimas, de ellas una murió al igual que todos los rebeldes, quienes se ha dicho fueron ejecutados pese a haberse rendido.
Esto sucedió durante el gobierno de Alberto Fujimori, y el encargado de toda la operación fue su asesor Vladimiro Montesinos.
Seis años después, otro secuestro colectivo se produjo en el país sudamericano. Setenta y un empleados de una compañía que construían un oleoducto fueron retenidos por integrantes de Sendero Luminoso en una zona selvática del departamento de Ayacucho. La liberación fue una operación combinada entre las fuerzas de seguridad de Perú.
Aún en cautiverio
En Colombia, un país con conflicto armado interno, los secuestros son comunes. Existen casos en los que los rehenes han pasado años con sus plagiarios, hasta hoy aún muchos que están privados de su libertad al no existir solicitud de rescate o canje por parte de los grupos guerrilleros.
Por ejemplo, los casos del rapto de 13 diputados en la Asamblea Departamental de Cali, por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia-Ejército del Pueblo (FARC-EP), el 11 de abril de 2002. De ellos sólo uno fue liberado.
Además de los legisladores están en poder de las FARC-EP, que es el grupo guerrillero más antiguo y numeroso, la ex candidata presidencial Ingrid Betancourt, quien junto a su compañera de fórmula, Clara Rojas, fueron secuestradas en febrero de 2002. Según la agencia de noticias EFE, Rojas dio a luz en cautiverio a un niño de una relación amorosa con un guerrillero, de quien se desconoce la identidad. A ellos se suman ex gobernadores, senadores y policías.
Ellos volvieron a ser noticia cuando Jhon Pinchao, un integrante de la Policía de Colombia, que escapó del cautiverio, en abril, al que estuvo sometido por ocho años y seis meses, contó que en el campamento guerrillero en donde estuvo se encontraban muchos rehenes.
Además
> El secuestro se ha convertido en una de las industrias que más rápido crece en el mundo, según el Centro de Política Exterior (CPE) de Londres.
>En un reportaje de la BBC se indica que se producen unos 10 mil plagios al año en todo el mundo, en donde se incluyen hechos como la toma de rehenes en el teatro ruso hasta los sucedidos para obtener dinero.
> Colombia ocupa el primer lugar en donde se cometen secuestros, seguida por México, Brasil, Filipinas y los países de la Unión Soviética.
> Cuando esté registrado como residente, obtendrá un código para entrar al mundo virtual.
> Algunas de las víctimas de un secuestro sufren el Síndrome de Estocolmo, que es un estado psicológico en el que la persona desarrolla una relación de complicidad con su secuestrador. En ocasiones, los prisioneros pueden acabar ayudando a los captores a alcanzar sus fines o evadir a la Policía. |
Esto trajo otra vez el debate si debían ser rescatados por comandos de las fuerzas armadas o ser intercambiados por rebeldes. Los familiares de las víctimas rechazan lo primero, porque pueden morir, y el canje no es aceptado por los guerrilleros.
El papa Benedicto XVI hizo un llamado en favor de la libertad de todas las personas secuestradas en el mundo, pero en especial se refirió al caso “doloroso de los colombianos”, a quienes tiene en sus oraciones.
Niños, las víctimas
Los casos de secuestros son reprochados e inaceptables, pero cuando los afectados son pequeños inocentes es imposible imaginar que existan personas que los utilicen para sus fines.
Un ejemplo de secuestro cuyo objetivo era la retención de niños fue el sucedido en la escuela de Beslán, Rusia, el 1 de septiembre de 2004. Un grupo de combatientes prochechenios ingresó al establecimiento educativo el primer día de clases. Según El Mundo de España, 132 estudiantes fueron detenidos junto a sus maestros y algunos padres o familiares, en total 354 personas.
Todos fueron reunidos en el gimnasio, en donde a los niños se les colocó cerca de las ventanas para que sirvieran de escudos humanos. Las exigencias de este grupo eran el retiro del ejército ruso de Chechenia y liberar a los detenidos por unos atentados sucedidos en la república de Ingushetia.
Tres días duró el cautiverio de los infantes, el cual terminó cuando el edificio fue atacado por las fuerzas de seguridad en una supuesta confusión al escuchar disparos adentro del gimnasio. Las agencias noticiosas rusas reportaron 330 muertos, la mayoría niños.
Otro hecho también sucedido en Rusia fue el secuestro en el teatro Dubrovka de Moscú. En este hecho, ocurrido en octubre de 2002, los rehenes chechenes retuvieron a 750 personas. Al no existir soluciones en las negociaciones se dio un asalto por las Fuerzas Especiales para liberarlos. El resultado, 170 muertos, de ellos 119 eran parte del público que asistía a la representación de un musical, y más de 50 rebeldes.
En todos estos casos el objetivo del secuestro ha sido el divulgar intereses políticos. Ninguna causa es buena si se hace a costa del sufrimiento y privación de la libertad y hasta de la vida de otros. |