Semanario de Prensa Libre • No. 154• 17 de Junio de 2007

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En primera persona

Inquebrantable espíritu
de servicio al prójimo

Gracias a Dios, por tantas cosas buenas

Su nombre es Sarah Mullighan. Hermana de la Caridad de Cincinnati que desde muy joven atendió el llamado de Dios para servir a los demás. Un llamado especial y difícil de rechazar, aunque significó dejar todos sus compromisos familiares, bienes terrenales y ambiciones personales para compartir y entregar la vida entera en manos del Ser Supremo.

Algunas veces le preguntan: ¿Cómo sintió el llamado? ¿Nunca quiso tener hijos o casarse? Las respuestas no son sencillas, sólo en el camino de la vida se van despejando y aclarando las interrogantes. Ella también, como muchos de nosotros, sabe lo que es venir de una familia numerosa y de escasos recursos; es la quinta de seis hermanos. Además, sufrió la pérdida temprana de su padre; su madre debió trabajar y quedaron al cuidado de una tía abuela que les enseñó a rezar. También aprendió de su madre esa fe y ese espíritu de servicio inquebrantable que, junto a las Hermanas de la Caridad se fue fortaleciendo hasta creer firmemente que lo más importante es la compasión, la bondad, el amor hacia el prójimo y de forma especial hacia aquellos los mas desposeídos material y espiritualmente. Tomó la decisión, con firme convicción, de hacer algo más que sólo observar. Aprendió que los problemas siempre estarán presentes, pero que compartidos son y serán mas fáciles de sobrellevar. Ojalá y más personas puedan continuar ese modelo sencillo de amor. Es un rayo de esperanza para las personas, una mano amiga para todo aquel que la necesite. Pero, ante todo, es una humilde sierva de Nuestro Señor Jesucristo.

Hoy cumple 50 años de vida consagrada, y espera que la Clínica Comunitaria Daniel Comboni, la cual fundó, junto a los padres combonianos, y con el apoyo del padre William James, haya logrado los objetivos que se propuso; prestar servicios de medicina general, farmacia, laboratorio, ultrasonido y odontología, una biblioteca comunitaria, un programa de nutrición para ancianos y niños, y la Asociación
Amicasi (Asociación Misioneros de la Caridad en Salud Integral), con lo cual se cubren necesidades de comunidades de las colonias Las Brisas, San José Los Pinos, Villa Victoria, El Encinal, Diez de Mayo, aldeas El Naranjito, Vista Hermosa, El Encinal y otras aledañas a la zona 6 de Mixco y San Pedro Sacatepéquez.

Para Sarah fue motivo de gran satisfacción venir a Guatemala, convivir y compartir con tanta gente, la cual la ha apoyado en su labor. Gracias a Dios por tantas cosas buenas y por tanta labor. Ella nos invita a recordar esa linda historia en donde un siervo de Dios, al morir, encuentra al Señor y Él le dice con claridad y firmeza:

“¡Gracias, gracias por las veces que curaste mis heridas, me alimentaste y me ayudaste! Pero el siervo contestó con humildad y extrañeza: ¿Yo, señor? Pero yo... nunca hice estas cosas por ti, nunca te curé, ni te alimenté, ni te di la mano cuando lo necesitaste? Mas el Señor respondió con suavidad y ternura: “Todas las veces que lo hiciste por el más humilde de mis hijos, lo hiciste por mí...”. En el cielo se escuchará a los coros celestiales cantar... Llenos están el cielo y la Tierra de tu gloria, paz a los hombres que ama el Señor”.

Alicia de Bravatti
y amigos de
Hermana Sarah


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