Semanario de Prensa Libre • No. 155• 24 de Junio de 2007

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Punto final

Venezuela: tiempos
prósperos para bancos


Si la inflación asciende, la tasa de intereses lo hará también y los prestatarios no podrán pagar sus cuentas

Por Jens Erik Gould

En maratónicos discursos salpicados con citas de Marx y elogios al Che Guevara, el presidente Hugo Chávez ha jurado en repetidas ocasiones que se deshará del capitalismo en Venezuela. Sin embargo, resulta que las políticas económicas de Chávez han generado un auge para las instituciones más capitalistas de todas: los bancos.

El gasto público, que actualmente ronda niveles históricamente altos impulsados por los elevados precios del petróleo, ha inundado esta floreciente economía con dinero circulante. Los controles gubernamentales sobre la divisa atrapan buena parte de ese dinero dentro del país. El dinero adicional, a su vez, fomenta un aumento en el gasto del consumidor. Los bancos aprovechan esa tendencia, al extender veintenas de préstamos y mediante llamativos anuncios en vallas o espectaculares a lo largo de Caracas.

Aunado a lo anterior, con las tasas de intereses por debajo de la tasa de inflación, “serías un tonto si no sacaras un préstamo justo en estos momentos”, dijo Richard Francis, uno de los directores de índices soberanos de Standard & Poors.

Debido a lo anterior, los ingresos de los bancos aumentaron en 33 por ciento el año pasado, impulsados por aumentos de más de 100 por ciento en préstamos de tarjetas de crédito, en tanto 143 por ciento para créditos destinados a la compra de automóviles, con base en datos de Softiline Consulting, empresa de análisis financiero en esta ciudad. La contribución de las industrias bancarias y de aseguradoras al producto interno bruto aumentó 37 por ciento en 2006, informó el banco central.

El mercado parecía bastante atractivo hace dos años, lo cual llevó a que el Grupo Standford Financial de Houston dejara para más tarde el riesgo político y abriera una docena de sucursales aquí. Hoy, al tiempo que está en trabajos de remodelación de su torre de oficinas en el distrito comercial de Caracas, conocido como El Rosal, el banco vio cómo sus ingresos en Venezuela se cuadruplicaban y su cartera de crédito casi se triplicaba el año pasado.

De cualquier forma, los bancos quizás están prosperando demasiado para gusto del Gobierno. Chávez advirtió en mayo que el Estado podría tomar control de la industria si no ofrecía financiamientos a bajo costo para empresas venezolanas. Entre las instituciones que saldrían afectadas por una acción de ese tipo están Citigroup y los españoles Santander y BBVA, mismos que controlan lucrativas sucursales.

La industria privada de Venezuela está bien consciente de que el presidente no le teme a la nacionalización. Este año, el mandatario lanzó amenazas similares antes de que el Gobierno comprara participaciones de empresas estadounidenses en las mayores empresas particulares de servicios de electricidad y telefonía. Además, en mayo, el Gobierno se hizo del control de proyectos petrolíferos a un costo multimillonario.

En tanto, los banqueros no descartan la posibilidad de, con el tiempo, se produzca una adquisición forzosa de su negocio, pero no anticipan que ocurra en el corto o mediano plazos. “El Gobierno necesita la inversión privada en la banca”, destacó Diran Sarkissian, el presidente del Banco Stanford, en Venezuela. “Pregúntenle si cuenta con el personal para administrar 50 instituciones financieras”.

Algunos funcionarios gubernamentales ponen de relieve el auge de los bancos como un indicador de una economía saludable, misma que creció en más de 10 por ciento el año pasado y casi nueve por ciento durante el primer trimestre de 2007.
Dicen que el marcado aumento en el uso de tarjetas de crédito refleja el creciente poder del consumidor y acceso a servicios bancarios para los pobres del país, muchos de los cuales no tienen cuentas bancarias. Una pujante variedad de bancos para el desarrollo, financiados por el Estado, han incrementado el acceso a préstamos de microcréditos para venezolanos de bajos ingresos.

Este año, los bancos ganaron comisiones como intermediarios por US$7,500 millones en bonos emitidos por la empresa paraestatal del petróleo, Petróleos de Venezuela, PDVSA, lo cual representó la mayor venta corporativa de bonos en la historia del país.

Directores de bancos, no obstante, aseguran que estas ventajas e ingresos actuales son más que compensados por regulaciones gubernamentales, las cuales están haciendo más vulnerable a dicho sector. A los bancos se les exige comprometer 32 por ciento de sus préstamos en áreas específicas de la economía, incluida la agricultura, vivienda y microcréditos. Próximos cambios en las leyes bancarias del país pudieran incrementar dicho porcentaje, a decir de Ricardo Sanguino, el presidente de la Comisión de Finanzas de la Asamblea Nacional. “Aquí, las normas cambian”, dijo Sarkissian. “Todos los días nos traen noticias nuevas, una nueva regulación. Eso es constante”.

El banco central, que ha perdido la mayor parte de su autonomía respecto del Gobierno, anunció en abril que en un esfuerzo por reducir la inflación, obligaría a bancos de la iniciativa privada a duplicar el monto de dinero en efectivo que las instituciones depositan en sus reservas, a 30 por ciento. En la misma semana, Chávez ordenó que el Fogade, el fondo de protección a los depósitos bancarios del país, transfiriera todos sus activos al Gobierno, mismo que posteriormente distribuiría el efectivo entre los pobres.

Los detractores de esta situación afirman que la tasa inflacionaria de Venezuela, que asciende a 19 por ciento y es la más elevada de América Latina, podría obligar al Gobierno a elevar las tasas de intereses. Eso, a su vez, podría complicarles a los prestatarios los pagos de sus préstamos. De cualquier forma, incluso al tiempo que el suelo se sacude bajo sus pies, los bancos anticipan seguir prosperando, cuando menos en el corto plazo, siempre y cuando los precios del crudo sigan vigorizando el consumo.

Después de todo, en últimas fechas, los venezolanos incluso pueden obtener financiamientos para comprar silicona en su farmacia local, destinada a cirugía plástica. En una farmacia Locatel en el oriente de Caracas, ocho personas al día solicitan préstamos para implantes, los cuales son administrados por medio de una tarjeta de crédito de Banesco.


   

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