Adultez, experiencia y sabiduría
La ancianidad no es sinónimo de retiro o abandono;
los adultos pueden vivir de forma adecuada, útil y respetable
PorJulieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián
Quienes ingresan a la tercera edad son desplazados de los puestos que ocuparon, apartados de esa sociedad que un día dirigieron y ayudaron a construir, quizá porque sus cambios —físicos y mentales— no son aceptados por las nuevas generaciones, sin saber que un día todos, con suerte, llegaremos a esa etapa.
Es usual tomar la edad cronológica como parámetro para decir que una persona ha llegado a la vejez. Empieza a darse la exclusión aunque se tenga mucho por dar. La Ley del Adulto Mayor define como de la tercera edad o anciano a toda persona de 60 años o más. Sin embargo, no se puede determinar cuándo un individuo deja de tener su máxima capacidad productiva. “No todos envejecen igual, ni los órganos o sistemas de un mismo sujeto lo hacen al mismo tiempo. Además, la genética es un factor importante”, explica Maynor Palencia, médico especialista en la tercera edad.

Cambiar de imagen. Cortes, tintes y hasta bases en el cabello son aplicadas a personas ancianas que desean lucir siempre atractivas. |
Un individuo tendrá excelentes condiciones físicas, según el estilo de vida que haya llevado, o porque en su familia la longevidad ha sido una característica. Puede tener 80 años o más y poseer grandes cualidades.
Doña Rosalina de León, de 82 años, goza de una energía de alguien con 30 años menos. Ella baila. “Mejor si es algo con movimientos rápidos”, dice, y no se inhibe en demostrarlo. Es una fiel asistente a las actividades del Programa Nacional del Adulto Mayor (Pronam), porque busca estar ocupada y relacionarse con otros; de lo contrario se quedaría sola en su casa, ya que su hijo la acompaña sólo por las noches. De lunes a viernes se traslada de la colonia Santa Luisa, zona 6, hacia el centro de la ciudad; así deja atrás la soledad. “Hoy me arreglarán el cabello, me pondrán un tratamiento, porque se me está cayendo. Mañana vengo a gimnasia y a hacer ejercicios”.
De León es parte de los cinco mil 870 adultos mayores en situación de extrema pobreza que atiende Pronam en todo el país.
Mucho por dar
“Si conociéramos cuán especiales son los adultos mayores se les respetaría más. Les tenemos que agradecer su sabiduría y experiencia y tantas cosas lindas que pueden dar, pero se toma el camino más fácil: abandonarlos”, comenta Rocío de Gutiérrez, directora de Pronam.
Palencia dice que a una persona no se le puede dejar en un asilo arbitrariamente; esto debe ser evaluado por un especialista. La condición mental y física determinará si la persona necesita un cuidado en una residencia o si es mejor que habite con la familia. Si el anciano tiene crisis o trastornos lo más aconsejable es que esté en un hogar especial y no en su casa, porque el aspecto emocional afecta al núcleo familiar.
e igual forma, si vive solo con un pariente, no puede movilizarse y si no se cuenta con una enfermera, también es necesario internarlo, explica el médico. “Se tiene que analizar factores patológicos y sociales, porque se puede afectar emocionalmente si una persona es trasladada a un asilo, hasta provocar mayor deterioro en su salud”, agrega.
Una buena vejez
En la mayoría de casos el problema no es el anciano, sino quienes lo rodean, porque se cree que ya no puede hacer nada bien. “Se le etiqueta como a alguien que no sirve, que no es productivo. Esto hace que el anciano se deprima y busque aislarse”, explica la siquiatra Carmen Aída Martínez.
Algo más
> La Ley del Adulto Mayor aprobada en 1996, define como de la tercera edad o anciano a toda persona de 60 años o más.
>Esta ley atenderá en especial a aquellos en condiciones vulnerables, quienes carecen de protección adecuada y los que estén en situación de riesgo.
>Es obligación de los parientes asistir y proteger al anciano, a quien deberá dársele el lugar que le corresponde en el seno familiar.
> En Guatemala, de los 11 millones 237 mil 196 guatemaltecos, según el último censo 2002, 713 mil 780 personas son mayores de 60 años.
> Se dice que el envejecimiento es la suma de todas las alteraciones que se producen en un organismo con el paso del tiempo, que lleva a pérdidas funcionales y a la muerte.
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Es importante considerarlos útiles. “A veces, por quedar bien se les hace todo, lo cual es negativo porque ellos se sienten incapacitados”, agrega la siquiatra. Darlesocupaciones adecuadas que no exijan esfuerzo es lo mejor, por ejemplo regar plantas o poner la mesa para las comidas. Estas personas presentarán menor deterioro de sus facultades intelectuales si se mantienen activas, sin importar la tarea que hagan.
Algo significativo es jamás hacerlos sentir que son una carga; esto ocasiona un sentimiento de culpa y deciden no molestar, encerrarse en su habitación hasta que todas sus facultades se atrofien y esperar la muerte. También puede ocasionar que salgan a la calle a pedir dinero.
uienes están alrededor del anciano contribuyen a que éste tenga una buena o mala vejez. El Programa Nacional del Adulto Mayor les da capacitaciones como panadería o manualidades, para que ellos colaboren con la economía de sus hogares. “Si elaboran cosas tienen que ver el provecho, hay que motivarlos si venden los artículo o se usan como regalos”, aclara la siquiatra.
Si se creía que la tercera edad era sinónimo de sentarse en una silla para esperar el final, es una equivocación. “Un anciano siempre debe tener movilidad, con eso evitará problemas articulares, como la osteoartritis, que produce dolor y agarrotadas articulaciones, propios de la edad”, comenta la fisioterapista Patricia Rivera. Un individuo que siempre ha sido activo no tiene por qué dejar su rutina por completo, quizá disminuirla. Una práctica de gimnasia de 20 minutos diaria será ideal.
“Las actividades físicas no sólo benefician el cuerpo, también son una terapia emocional relacionarse con otras personas. Los motiva”, refiere Rivera. Esto lo ha comprobado Alfredo Luna, director del programa de la tercera edad del Ministerio de Cultura y Deportes, quien cree que los problemas de la vejez son más de soledad. En los 10 años que ha estado a cargo de estas actividades, cuenta que se les ha dicho a los participantes que no piensen en nada más que no sean los ejercicios o el baile, pero siempre contestan que no pueden porque su familia es importante. Lo irónico es que muchas veces sus parientes sí se olvidan de ellos.
La sociedad les ha prestado poca atención. Las ciudades, en especial las grandes como la capital, parecen no ser aptas para ellos, diseños y construcciones les representan obstáculos. El transporte público es un verdadero reto. “A mí me cuesta venir acá (al centro de la ciudad) porque los pilotos no quieren parar; aprovecho cuando alguien más sube, o tengo paciencia para esperar a que alguno se detenga”, cuenta doña Silveria Díaz, de 73 años, quien vive en la zona 18.
“Para los niños hay muchas actividades, pero parece que a los ancianos todo el mundo los ha olvidado”, indica Rocío de Gutiérrez.
Las personas mayores podrían ser reubicadas, si lo desean, en trabajos de medio tiempo. Pero se les cancelan los contratos o se les despide por considerar que su experiencia ya es onerosa para la empresa, por lo que es mejor contratar jóvenes con salarios más bajos, refiere la siquiatra Carmen Aída Martínez.
La discriminación es fácil de observar. “Basta leer los diarios en donde los anuncios de empleos tienen como requisito ser menor de 35 años”, apunta Ana María Escobar, defensora del Adulto Mayor de la Procuraduría de Derechos Humanos.
Quienes poseen mejores recursos económicos aprovechan sus años de retiro para aumentar sus conocimientos. Es por ello que algunas universidades han abierto programas especiales para el adulto mayor. O simplemente se inscriben en una licenciatura que toda su vida fue la segunda opción. Ellos ponen en práctica el dicho de que jamás se deja de aprender.
A pesar de todos los impedimentos que encuentran las personas al llegar a la llamada segunda juventud, por los problemas físicos y sociales, muchos afrontan esta etapa con actitud positiva y jovial, tienen una vida activa llena de experiencias buenas y malas, dispuestos a dar más. “Yo le pido a Dios vivir un poco más para seguir aquí y disfrutar de muchas cosas más”, subraya doña Rosalina de León.
Programas
El haber sido parte de la fuerza laboral un día les da derecho a tener beneficios para un segundo renacer.
Aunque son calificados como un grupo que económicamente ya no es activo, eso no significa que no existan y que no sean respetados.
Luis Linares, secretario adjunto de la Asociación de Investigaciones Económicas y Sociales (Asies), explica que en Guatemala la atención a la tercera edad, que se supone debe ser especial, aún no funciona, al no haber un plan integral.
“Asegurar un ingreso a través de una pensión digna. La cobertura debe ir en aumento, porque este grupo se incrementa con aquellos que en 10, 20 ó 30 años serán ancianos”, dice Linares.
Para el especialista, los seguros médicos o de vida privados no aceptan a los mayores de 65 años, porque el riesgo de gastos es elevado, como el sufrir de una enfermedad crónica. Aquí tiene que intervenir el Estado al garantizar los servicios de salud, los cuales cada vez son más caros.
Además, proporcionar actividades que permitan a estas personas invertir su tiempo de forma adecuada. “Muchos se mueren de la tristeza encerrados en sus casas y se vuelven una carga para la familia”. La Ley del Adulto Mayor es un paliativo por la falta de un programa integral. Ésta permitió que se abrieran centros para apoyar a las personas mayores de 60 años.
El Programa Nacional del Adulto Mayor (Pronam), de la Secretaría de Obras Sociales de la Esposa del Presidente de la República, tiene a su cargo la entrega de dos mil 461 bolsas de víveres; cuatro Centros de Día para 100 personas cada uno, en donde se atiende a los ancianos de 9 a 16 horas, en vez de colocarlos en asilos; y comedores para tres mil nueve personas. En total se atiende a cinco mil 870 adultos mayores en extrema pobreza. Información: 2251-7122 y 2251-9566, ó en la 6a. avenida 1-41, zona 1.
El Ministerio de Cultura y Deportes ha puesto a funcionar 45 escuelas de gimnasia y baile en donde participan unas cinco mil personas. Aquí se aceptan de 45 años en adelante, además se organizan excursiones a diferentes regiones del país. Éstas se encuentran en Santa Catarina Pinula, Amatitlán, Villa Canales, Antigua y Mixco. “Lo importante es eliminar el sedentarismo y la apatía de quienes llegan a la vejez”, refiere Alfredo Luna, director. El programa está a cargo del Viceministerio, teléfono 2230-1020, extensión 17-02 ó 17-37.
La Municipalidad de Guatemala también tiene centros de ejercitación y recreación para los adultos mayores. Información 2238-3256 ó 2285-8065. El Instituto Guatemalteco de Seguridad Social brinda servicios a los afiliados, aunque éstos son limitados.
Algo importante es la concienciación hacia los ancianos, desde la familia, escuela e iglesia, para considerarlos como individuos importantes que tienen aún mucho que ofrecer. |