Semanario de Prensa Libre • No. 155• 24 de Junio de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D educación
   > D portafolio
   > D tradición
   > D fondo
   > D ciudad
   > D mundo
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


D viaje

Imán de agua
Canadá y Estados Unidos comparten uno de los más importantes destinos turísticos del mundo: las cataratas del Niágara

Por Ingrid Roldán Martínez

Estas hermosas cascadas atraen como un imán. Millones de litros de agua corren con fuerza y, al caer, provocan una enorme masa de vapor blanca, fresca, constante. El jardín cercano no tiene problemas para permanecer verde en primavera y verano, porque tiene a su disposición un riego constante con la brisa que rebota sobre la grama, las flores, los árboles y la avenida que corre paralela a la vista de las cataratas en la ciudad canadiense Niagara Falls. Si se tiene suerte, es posible ver un arco iris surgir de entre las aguas.

Las conocidas cataratas son un pequeño grupo de grandes “saltos” situados en el río Niágara, zona oriental de Norteamérica, en la frontera entre Estados Unidos y Canadá. Comprenden tres: Las canadienses, en Ontario (desde donde se les puede observar de frente), las estadounidenses, que pertenecen a Nueva York, entre las que se encuentran las denominadas Velo de Novia. No son las más altas del mundo, pero sí son las más voluminosas de América del Norte.

Los exploradores europeos se maravillaron cuando las conocieron a principios del siglo XVII. Desde entonces los visitantes se han asombrado a lo largo de los siglos, particularmente en el XX cuando se facilitaron los medios de transporte para llegar a tan extraordinario lugar. Las cataratas también han sido incluidas en programas de televisión, películas y caricaturas con el característico personaje que salta metido en un barril (algo peligroso en la vida real). Marilyn Monroe protagonizó una película en 1953 titulada Niágara.

Tanto del lado canadiense como el de Estados Unidos las circundan grandes ciudades. En sus alrededores abundan los almacenes, tiendas (donde venden todo tipo de recuerdos, playeras, gorras, tazas, etc.) y restaurantes con una hermosa vista.

Una de las mejores opciones es la torre Skylon situada cerca del bulevar principal. A varias decenas de metros de altura se puede observar un panorama más amplio del río Niágara y la metrópoli.

Por las noches, luces de varios colores las iluminan y proyectan el verde, azul, rojo y amarillo. En invierno, el agua congelada da otro panorama.

Para apreciar su grandeza de cerca, lo recomendable es hacer un recorrido en uno de los barcos Maid of the Mist. Antes del subir al yate hay que cubrirse con una capa plástica porque, al pie de las cascadas, la fuerza del líquido cristalino es tan fuerte que la embarcación y los tripulantes terminan empapados. Algunas aves revolotean alrededor, mientras un guía cuenta la historia del lugar.

Unos datos se remontan a 1848 cuando se construyó un puente para peatones. Después surgió el proyecto del Puente de Suspensión, de Charles Ellet, el cual fue reemplazado por el de John Augustus Roebling, construido en madera y piedra, en 1855. Tres décadas después, Leffert Buck edificó uno que incluía acero, entre otros materiales. El primer puente de acero fue el Whirlpool Rapids Bridge que data de 1897. En 1941 se completó el tercer paso con el puente Rainbow Bridge, que permite el tránsito de vehículos y peatones.

Hay quienes se han atrevido a cruzarlas de forma arriesgada, unos han tenido éxito, pero otros han muerto o sufrido serios golpes. Hacerlo hoy es ilegal. Sam Patch lo intentó en 1829 y sobrevivió. Annie Taylor, de 63 años de edad, las atravesó como bala humana en 1901 y también sobrevivió sin daños. En 1990, el ilusionista David Copperfield fue otro que tuvo éxito al cruzarlas.

Más que agua

Si bien el atractivo turístico de Niagara Falls se basa en las cascadas, hay varias opciones para visitar en la ciudad y sus cercanías. El Reloj de Flores del Niágara fue construido en 1950 y es uno de los más grandes del mundo. Está diseñado con 16 mil plantas.

Otros puntos de interés son el Parque Reina Victoria, cercano a las cataratas, donde anualmente se desarrolla el Festival de Luces de Invierno. El museo histórico en Lundy's Lane, donde se llevó a cabo una brutal batalla entre estadounidenses y británicos en 1814. El invernadero del Niagara Parks Botanical Gardens, donde se pueden observar cientos de mariposas.

Si embargo, el ruido de la corriente y la sensación de estar frente a una de las maravillas de la naturaleza son suficiente motivo para permanecer en este sitio.

Para llegar

Las cataratas son un lugar turístico compartido por las ciudades de Niagara Falls (Nueva York, Estados Unidos) y Niagara Falls (Ontario, Canadá).

La ciudad canadiense se ubica en el sudeste de Ontario, a un par de horas, por tierra, de Toronto. Se comunica con su vecino país por medio de varios puentes.
La fuerza del agua es aprovechada para producir electricidad.

Desde Montreal se puede tomar un tour por tierra que incluye varios lugares turísticos a lo largo del trayecto.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com