Los grandes magos del jazz
Las improvisaciones de Louis Armstrong,
Charlie Parker y Miles Davis, entre otros artistas, forjaron la
historia de este vital estilo musical
Por Inés Benítez
En cualquier lugar de una ciudad, en uno u otro
continente, un grupo interpreta en estos momentos una pieza de
jazz irrepetible. Las notas brotan espontáneas del piano,
el bajo y la batería. El aire vibra…
Este movimiento tiene su origen en la música
que tocaban los negros en las plantaciones de algodón del
sur de Estados Unidos. Derivado del blues, nace a finales del siglo
XIX, pero es en el XX cuando alcanza su mayor éxito y se
expande de forma global. Arte popular
Probablemente su figura más
popular sea el trompetista y cantante Louis Armstrong (1901-1971),
también conocido como
Satchmo y Pops. Nacido en el seno de una familia pobre de Nueva
Orleáns, transformó el jazz —hasta entonces
entendido como música de baile con raíces folclóricas— en
una forma de arte popular. Su mentor fue Joe King Oliver, un gran
artista que a comienzos de los años 20 montó la Creole
Jazz Band.

Louis Armstrong. |
Armstrong cambió el concepto de la orquesta de
jazz al colocar al instrumentista solista delante de los otros
músicos. Su mejor sonido se puede escuchar en las grabaciones
con sus grupos Hot Five y Hot Seven. Está considerado como
el inventor de la esencia del canto jazzístico. Su voz era
muy peculiar y la desplegaba con gran destreza en sus improvisaciones.
Influyó en cantantes como Billie Holiday, Bing Crosby y
Frank Sinatra. A partir de 1920, la ciudad de Chicago se convierte en el centro
del jazz, desplaza a Nueva Orleáns y comienza una época
de experimentos y descubrimientos. Benny Goodman, con su clarinete,
es una de las grandes figuras de estos años.
El pianista Art Tatum desarrolla en Nueva York el Boggie-woogie,
caracterizado por su tecnicismo y largas improvisaciones. El mayor
exponente de este estilo de blues para piano, generalmente rápido
y bailable, es el pianista Meade Lux Lewis.
En la década de los 1930 el músico Count Basie desarrolla
otro estilo de hacer jazz, esta vez para Big Band. En esta época
destaca la estadounidense Ella Jane Fitzgerald, considerada junto
con Billy Holiday y Sara Vaughan una de las cantantes más
influyentes de la historia del jazz.
Bebop
Otro de los músicos clave en la evolución del jazz
fue Charlie Parker (1920-1955), apodado Bird, y considerado como
el mejor saxofonista de la historia. Aprendió de forma autodidacta
al fijarse en los grandes de su época. Junto con Bud Powell
y Dizzy Gillespie, es el iniciador del Bebop, un estilo musical
frenético que se desarrolla en la década de los 40.
Se trataba de grupos pequeños que interpretaban distintos
ritmos al mismo tiempo y ponían énfasis en la improvisación.
Parker grabó con el grupo Tiny
Grimes en 1944, pero fue su colaboración con el trompetista
Dizzy Gillespie en 1945 la que le dio a conocer de forma definitiva
en el mundo del jazz con temas como Groovin' High, Dizzy
Atmosphere, Shaw 'Nuff, Salt Peanuts y Hot House.
La crisis económica causada por la Segunda Guerra Mundial
en los Estados Unidos produjo la desaparición de muchas
Big Bands. Esta decadencia, junto a la aparición del nuevo
estilo de Parker, supuso una revolución para el jazz.
El trompetista y compositor Miles Davis (1926-1991) fue otro de
los artistas influyentes en la historia de este movimiento musical.
Su carrera, que abarca 50 años, se caracteriza por la búsqueda
de nuevos caminos artísticos. El sonido de su trompeta es
característico porque utilizaba una sordina de acero que
producía un sonido íntimo y personal. En 1955 Davis
y el saxofonista John
Coltrain formaron un sexteto con el que crearon el jazz modal,
que basa sus improvisaciones en escalas antes que en cambios de
acordes. El disco Kind of blue, de 1959, se convirtió en
un hito del jazz moderno y en el más popular de toda su
carrera, con una ventas superiores a los dos millones de copias.
Miles Davis, Louis Armstrong, Charlie
Parker, Joe Oliver y otros importantes músicos viven aún
entre nosotros gracias a su contribución al jazz. Canciones
de Armstrong se escuchan en películas, series de televisión,
anuncios y hasta en juegos de computadora, más de tres décadas
después
de su muerte.
En Guatemala
Es domingo y un grupo inunda de música
la Plaza Mayor de la Antigua Guatemala. Suena el piano, el bajo,
la batería y el violín. Los
músicos son extensiones de sus instrumentos y crean en el momento de
tocar. Como cualquier improvisación es difícilmente igualable
en el espacio y en el tiempo, son instantes únicos en el universo. Esa
es la magia del jazz.
Jechu Gudiel:
“El jazz es una forma de vivir”
Bajista eléctrico, el guatemalteco Rolando
Gudiel considera el jazz “una forma de vivir”. Cree
que su secreto radica en la sensación de libertad que proporciona.
Entre sus características destacan la creatividad y libertad
interpretativa en el marco del respeto a determinadas estructuras.
El jazz es, según este músico, una forma de comunicación
universal que transmite sensaciones: “La improvisación
es un idioma, una forma de decir algo sin palabras, con una melodía”.
Admirador de Charlie Parker, pero más oyente de artistas
de los 80 y 90 como el guitarrista y compositor Pat Metheni, considera
que toda época es buena para entender este estilo musical.
Al hablar de este movimiento en el país, cuenta que existe
un círculo pequeño de artistas para un público
también reducido. Ahora tiene entre manos, junto a una treintena
de músicos, un proyecto de página web dedicada al
jazz nacional.
A Gudiel le gustan las fusiones. Y
es que como no es un ritmo específico,
el jazz está abierto a muchas posibilidades. Por ser de
estilo universal, cada país puede darle su propio toque.
Es posible, por ejemplo, hacer jazz con marimba o aliñarlo
con fresca música garífuna. |