Semanario de Prensa Libre • No. 139 • 4 de Marzo de 2007

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D fondo

Fuentes de vida en peligro
Los humedales están llenos de riqueza natural, diversidad de flora y fauna, pero el hombre está acabando con ellos

Por: Inés Benítez
Fotos: Ricardo Mata / Archivo

Entre las raíces de los árboles que crecen dentro del agua habitan seres significativos para la vida de miles de especies. Se les llama guarderías de peces y crustáceos, que a la vez son fuente de alimento para aves y mamíferos. A simple vista, desde una lancha, es difícil observar la actividad que existe abajo de las corrientes y la importancia que tienen estos sitios.

El agua es el elemento común de estos lugares. Esa particularidad hace que los humedales (hábitats interiores y marinos que se inundan temporalmente) tengan características diferentes a los ecosistemas terrestres, esenciales para la conservación de la biodiversidad.

En Guatemala son fuente de agua para consumo humano y valiosos para actividades agrícolas, pecuarias, energéticas, industriales y hábitat silvestre, por su alta productividad. Mas esos beneficios son desconocidos o ignorados, y por ello son destruidos.

Los humedales son sistemas cuyas características están determinadas por la presencia de agua dulce, salada o mixta

En riesgo

Jorge Ruiz, director del Centro de Estudios Conservacionistas (Cecon) de la Universidad de San Carlos de Guatemala, explica que los humedales, además de purificar las aguas antes de que ingresen al mar, almacenan el vital líquido. De ahí proviene su nombre.

También ayudan a minimizar el impacto de los cambios climáticos, tan frecuentes en estos tiempos, pues funcionan como amortiguadores.

“En Guatemala se ha perdido una gran cantidad de humedales”, indica Hugo Hidalgo, de la Fundación para el Ecodesarrollo y la Conservación (Fundaeco). Los daños ecológicos han sido provocados por el cambio de uso del suelo, al convertirlo en agrícola o ganadero; la contaminación con desechos sólidos y líquidos y las irracionales o malas prácticas, como la pesca.

Un estudio del Consejo Nacional de Áreas Protegidas (Conap) señala la necesidad de establecer políticas que ayuden a proteger, utilizar sosteniblemente y recuperar los humedales.

Hidalgo expone que esto último es más difícil. Eso lo pueden poner en práctica países desarrollados como Japón; en Guatemala, lo mejor es la conservación. “Otro factor dañino ha sido la tala de mangle del Pacífico, para la instalación de camaroneras o la utilización de este vegetal en viviendas”, agrega.

Desde la adhesión a la Convención Ramsar (nombre dado por la ciudad iraní en donde se aprobó el primer tratado, en 1971) a través del decreto legislativo 4-88, se han declarado seis zonas de humedales nacionales: en Petén, Laguna del Tigre y Yaxhá-Nakum-Naranjo. En Alta Verapaz, Laguna Lachuá. Bocas del Polochic y Punta de Manabique, en Izabal. Y Manchón Guachumal, en San Marcos y Retalhuleu.
Ahora se trabaja para incluir en el listado al río Sarstún. Éste comprende un área de 34 mil 964 hectáreas. Se extiende desde el río Quehueche, por la ribera de la Bahía Amatique y del río Sarstún, hasta Modesto Méndez.

Fundaeco, que trabaja en el proyecto, tiene registrado que en el lugar se protege una combinación única de ecosistemas, que incluye bosques inundados, tropicales húmedos, manglares, pastos marinos y lagunas salobres.

Además de estos sitios, en el inventario nacional existen unos 200 humedales de diversos tamaños.

En armonía con la naturaleza

El hombre altera de forma constante su entorno físico, como lo hace cualquier ser vivo; la diferencia es que los cambios del humano destruyen, al evitar la reproducción de la vegetación natural, por medio de la agricultura y la ganadería. Por ello, los ecólogos afirman que debe aprenderse a vivir en armonía con la naturaleza.
En Izabal, uno de los departamentos en donde hay más humedales, se ha puesto en marcha un programa en las comunidades que han vivido por largo tiempo dentro de las áreas protegidas.

Dentro de los corredores biológicos se ha empezado a apoyar, con subsidios controlados, a diferentes grupos organizados que les permiten ejecutar proyectos productivos, como ecoturismo. “Al declarar las áreas protegidas no se pensó en las personas que viven adentro, y eso es lo que se trata de hacer ahora, para convivir con el entorno natural sin llegar a la destrucción”, indican integrantes de Jade, una de las organizaciones que trabaja con las poblaciones.

Los proyectos van desde la elaboración de carbón hasta la venta de artesanías. En la comunidad de Santa Isabel, 20 familias producen y subsisten de la venta de hulla. Eustaquio Ochoa, presidente del Consejo de Desarrollo del lugar, dice que dicha labor la hacen con un manejo adecuado del bosque. Esto significa el uso racional de los árboles; cortan sólo aquellos que son permitidos por los guardarrecursos. Los pobladores cuidan que el bosque se regenere.

Para Jorge Ruiz, del Cecon, esta práctica es más por idiosincrasia que por beneficios económicos. “Lo positivo es que ahora aceptan la supervisión para proteger el lugar”, comenta.

En la comunidad Estero Lagarto, en Punta de Manabique, llamada así porque antes había abundancia de estos animales que desaparecieron, los pobladores son parte de pescadores organizados para que esta actividad sea controlada.

“Hacemos conciencia de no atrapar peces pequeños para no interrumpir su desarrollo”, indica Angélica Méndez, presidenta de la Red de pescadores, que agrupa a 17 organizaciones con mil 200 integrantes de los más de cinco mil que laboran en el Caribe. Dos años atrás, una embarcación pequeña pescaba 40 libras de camarón diarias; en la actualidad, obtienen entre 20 a 25 libras.

El ecoturismo es otro plan con el que se involucra a los habitantes. “Los suelos en Izabal, como en muchos lugares del país, no son aptos para el cultivo, la mejor actividad para obtener ingresos y conservar el entorno es el turismo”, expresa Jorge Ruiz.

En la comunidad Salvador Lagunita, en Lívingston, funciona un hotel construido con características propias del lugar para que el visitante se integre por completo a la naturaleza; es administrado y atendido por las 19 familias que habitan la región. Luis Xol, presidente de la asociación, explica que las ganancias son repartidas entre todos. “En la actualidad aún son pocos los que se hospedan, pero esperamos que el número aumente para que nuestra vida cambie”, comenta. Además, producen artesanías que venden a los turistas.

Pobladores y organizaciones trabajan para aprender a convivir con la riqueza natural y aprovechar sus beneficios sin destruirla, en especial los humedales.

 

Humedales con protección nacional

Estos lugares son algunos de los muchos que tiene el país con diversidad de ecosistemas.

Laguna Lachuá

En el municipio de Cobán, Alta Verapaz, está situado este parque Nacional, de 53 mil 523 hectáreas.

Según informe del Conap, en este lugar habita, aproximadamente, la quinta parte de los mamíferos silvestres de Guatemala, como el jaguar, el tapir, el mono saraguate y 35 especies de peces.

Se ha localizado cuatro sitios arque lógicos: Atzam, Cuevas Hirsh, Nuevo León y Salinas Nueve Cerros.

Este humedal proporciona beneficios como la pesca artesanal en los ríos Chixoy, Icbolay, Tzetoc y otros cuerpos de agua.

 

Algo más
> La Convención Ramsar sobre los Humedales es un tratado internacional suscrito en Irán en 1971, que define estos ecosistemas como áreas donde existe agua en forma permanente o temporal, con una profundidad menor a seis metros.

> Dicha Convención tiene 136 adherentes, que albergan en sus territorios mil 284 humedales, equivalentes a 108 millones de hectáreas, señala el sitio web de Ramsar. Se estima que cubre seis por ciento de la superficie terrestre.

> Desde 1997 se celebra el Día Mundial de los Humedales el 2 de febrero de cada año, para generar conciencia sobre la importancia de estos ecosistemas.

> Los humedales son uno de los ecosistemas más productivos del mundo, mantienen 40 por ciento de las especies de peces y de otras muchas, incluso las aves acuáticas. Junto con los bosques lluviosos, éstos son de los ecosistemas más amenazados, debido a su transformación, desarrollo y contaminación.

Bocas del Polochic

Es considerado un refugio de vida silvestre porque tiene una gran variedad de plantas y animales, es un hábitat para especies como el manatí, tapir, cocodrilos, monos saraguates y una diversidad de aves acuáticas y peces como el sábalo.

Está ubicado en el departamento de Izabal, cerca de los ríos.

Polochic y el Río Oscuro. Tiene una extensión de 21 mil 227 hectáreas.

Su función es mantener los ciclos reproductivos de los peces, que son significativos para la economía de la región.

 

Punta de Manabique

Tiene pantanos, áreas inundadas y una zona marina. Resguarda una gran cantidad de plantas y animales. Algunas partes cuentan con palmeras, mangle rojo y pastos marinos en donde se crían camarones y peces.

También es importante debido a que alberga aves acuáticas (se registran al menos unas 342 especies) y es el único lugar en donde anida el loro cabeza amarilla. Cada año, tortugas marinas, como la carey, llegan a desovar a sus playas.

Está situado en Izabal. Con una extensión de 132 mil 900 hectáreas, la mitad de esta superficie es agua.

 

Manchón Guamuchal

Esta área de protección especial cuenta con manglares, plantas acuáticas y palmas. Según reportes del Conap, todos los años es visitado por una gran cantidad de aves migratorias que vienen desde Canadá y Estados Unidos para alimentarse, por lo que funciona como observatorio.

Se encuentra ubicada entre los departamentos de San Marcos y Retalhuleu. Tiene una extensión de 13 mil 500 hectáreas.

 

Laguna del Tigre

Este parque Nacional y biotopo está ubicado en el departamento de Petén, dentro de la Reserva de Biosfera Maya. Cuenta con una extensión de 335 mil hectáreas y es el parque nacional y humedal más grande de Guatemala.

Posee gran cantidad de ríos, lagos, lagunas permanentes y bosques inundados. En el lugar viven jaguares, tapires, monos y cocodrilos.

Es uno de los últimos refugios de la guacamaya roja. También cuenta con plantas acuáticas, árboles de cedro y caoba.

 

Yaxhá-Nakúm-Naranjo

Está ubicado dentro de la reserva de la Biosfera Maya, en Petén. Tiene una extensión de 37 mil 160 hectáreas. El 97 por ciento de este humedal está cubierto por áreas boscosas, como el bosque alto o bajo inundable.

Varios ríos, aguas naturales y cinco lagunas y lagunetas: Yaxhá, Sacnab, Juleque, Lancjá y Champoxté lo conforman. Dentro de las especies presentes destacan el cocodrilo de pantano, el pez blanco, la totuga blanca y el mono araña.

Este humedal tiene sitios arqueológicos importantes como Yaxhá, Nakúm, Naranjo y la Isla de Topoxte.


   

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