Teatro departamental
Grupos independientes y una iniciativa gubernamental generan una nueva dinámica
en las tablas
Por Íngrid Roldán Martínez
Fuera de los límites de la capital, la actividad en el ambiente teatral
cambia. Son pocos los grupos que permanecen activos y, los que lo hacen, cuentan
con limitados recursos. Además, tienen escasas oportunidades de financiamiento,
de capacitación, pocas salas para presentarse y llegar a audiencias más
numerosas. Aun así, valiosas propuestas han salido de su trabajo. Una de las recientes oportunidades de verlos reunidos se llevó a cabo
en noviembre del año pasado, durante el I Festival Nacional de Teatro
celebrado en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. En esa oportunidad
también se celebró una reunión de la recién fundada
Red Guatemalteca de Teatro.
Si bien trajeron a colación el poco o nulo apoyo con el que cuentan para
sus producciones, también destacaron la cohesión de grupo que los
mantiene activos.

El grupo Sotz’il, de Sololá, en una escena de
la obra Ajpop Kaji’ Imox-Ajpop B’eleje’ k’at
con diálogos
en kaqchiquel. |
Mundo de muñecos
Los títeres son la vida de Armadillo, integrado por actores de Quetzaltenango.
Se unieron en 1999, cuando llegó a occidente Andrew Bermann, titiritero
de Nueva York. Él se quedó dos años y les enseñó distintas
técnicas de esta especialidad artística. A partir de 2001 fueron
los jóvenes quetzaltecos quienes tomaron las riendas del grupo. Desde
2000 han participado en festivales en Guatemala y Perú. En 2002 tramitaron
su personería jurídica.
Su principal propósito ha sido llegar a comunidades rurales pero, además,
ofrecer presentaciones privadas que les generan ingresos económicos para
sus proyectos. Hicieron la adaptación del Pop Wuj, con el título
Luna y Sol; Cocorí es la historia de un niño de siete años
que vive en la costa; Con buena estrella, trata de un pequeño que vive
en San Francisco La Unión y que sueña con llegar a ser periodista.
“Casi somos el único grupo de títeres en Guatemala, sólo
sabemos de otro en Antigua Guatemala”, afirma Guillermo Santillana, director, “antes
Xela era el punto del país donde había más grupos de teatro,
pero hoy no”.
Su programa anual incluye proyectos para Organizaciones No Gubernamentales,
embajadas y cooperación internacional. También ofrece talleres en hogares
para niños huérfanos. “Hay muchísimo interés
en la población, pero se han ido limitando cada vez más los espacios;
el mismo Teatro Municipal se ha ido cerrando para los artistas quetzaltecos”,
agrega.
Esto no ha sido un obstáculo ya que Armadillo ha creado espacios en lugares
públicos o con entidades como Intervida, que les proporciona local para
impartir talleres. Su página electrónica (armadillo1.com) ganó el
premio Arroba de Oro en la categoría Asociaciones, en 2006. El 4 de mayo
viajará a Francia para participar en el festival Tierra de Maíz,
organizado por el Centro Cultural Cosmópolis.
Todo en kaqchiquel
Los diálogos de la obra Ajpop Kaji’ Imox - Ajpop B’eleje’ k’at
son todos en kaqchiquel, pero quienes no hablan ese idioma entienden la historia
perfectamente. Se trata de una creación colectiva del grupo Sotz’il,
de Sololá, con la dirección de Víctor Barillas y producción
de Leonardo Lisandro Guarcax.
Kaji’ Imox se refiere a un antiguo personaje kaqchiquel. La historia recrea
la vida de los dos últimos gobernantes de Iximché hasta la llegada
de los españoles, sus discusiones, sus temores, su resistencia. Un excelente
trabajo en el que utilizan 11 instrumentos musicales inspirados en los prehispánicos.
El espacio escénico está asociado a los cuatro puntos cardinales;
los músicos se ubican en tarimas de dos metros de alto.
Sotz’il (palabra que significa murciélago) se formó en el
año 2001 con jóvenes del cantón El Tablón, de esa
ciudad. Empezaron un interesante recorrido e indagación en los conocimientos
y recuerdos de las personas mayores de su comunidad. Resultado de esto es la
obra de la que aquí se ha hablado. Sotz’il es hoy una organización
sin fines de lucro que trabaja en la investigación, formación y
fomento de la música y danza maya kaqchikel. “Dentro de esto entran
las artes escénicas con una visión desde nuestro contexto rural
hacia las demás comunidades y culturas del país y el mundo.
Otros grupos
> El Colectivo Teatral Teatroventana,
de Totonicapán, fue fundado en 1997. Su propósito
es la investigación y comunicación de elementos
culturales propios de su comunidad. Hace talleres, temporadas
escolares, giras teatrales. Algunas de sus obras son:
La farsa del pastel y la torta, de autor anónimo;
La lección, de Eugene Ionesco; El gran Titi, de
William Lemus y Quinto sol, basada en elementos de la
cultura k’iche’.
> Teatro Occidente incluye
actores de tres departamentos: Huehuetenango, Quetzaltenango
y Mazatenango. Se formó en el año 2006.
En el I Festival Nacional de Teatro presentaron Un hombre
compartido, de Julio Díaz Escamilla.
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Somos
mayas kaqchikeles y toda nuestra indumentaria e instrumentos han sido elaborados
por nosotros”, comenta Guarcax. Lo integran 17 jóvenes de 16 a 37
años de edad. (Su página electrónica: artemaya.org)
Teatro
por los derechos humanos A nivel gubernamental se lleva a cabo una iniciativa que utiliza
el teatro como herramienta para dar a conocer este tema. La iniciativa,
enmarcada dentro de las actividades de la Comisión Presidencial de Derechos Humanos (Copredeh),
está trabajando en la II Muestra Nacional de Teatro, dirigida por Guillermo
Ramírez Valenzuela.
La primera se llevó a cabo el año pasado. Para esto contrataron
a 10 actores profesionales que impartieron talleres a jóvenes en distintas
regiones del país. Abarcaron actuación, voz, dicción, movimiento
escénico, expresión corporal y montaje teatral. Algunos de los
maestros fueron Herbert Meneses, Raymundo Coy, Lucy Guerra, Wilfredo Hernández,
Gustavo Santos, Jorge Hernández Vielmann y Peter Martínez.
Después de la capacitación, que llevó poco más de
dos meses, comenzaron a ensayar las obras para las eliminatorias regionales (cada
región incluye entre 5 y 6 municipios). Las obras ganadoras clasificaron
para la etapa final en Chiantla, Huehuetenango, en diciembre pasado. El jurado
calificador otorgó el primer lugar a Liberación Tzutujil, de Santiago
Atitlán, Sololá, que trata de cuanto vivieron durante el conflicto
armado; el segundo lugar fue para Corte de café, de San Andrés
Villa Seca, Retalhuleu, acerca de los problemas que enfrentan las mujeres trabajadoras
en las fincas de la Costa Sur; el tercero lo obtuvo Biografía inconclusa,
de Jocotán, Chiquimula, sobre la discriminación que sufren las
mujeres y los roles tradicionales que les asigna la sociedad.
Los resultados fueron positivos y se trabaja en la segunda Muestra
para el mes de julio de este año, en San Pedro Carchá, Cobán, Alta Verapaz.
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