Semanario de Prensa Libre • No. 140 • 11 de Marzo de 2007

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D fondo

Animales exóticos
El paisaje de algunas regiones del país se ha enriquecido con la presencia de fauna traída de lugares lejanos a Guatemala

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián

Aunque su crianza en el país no es tan reciente, el exotismo de algunas especies animales no deja de encantar la vista de quienes, por interés o curiosidad, se proponen conocerlas. Desde hace unos años, el paisaje cotidiano de algunas planicies costeras y escarpados montes del país se ha enriquecido con la presencia de ejemplares propios de regiones lejanas como Asia, Sudáfrica y los países Andinos.

Esta novedad tiene como punto de partida el interés de algunos empresarios que se propusieron desarrollar la crianza de búfalos y avestruces con el objetivo de explotar no solo su carne, sino que todos los productos que de estas especies se puede obtener. El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA), también inició un novedoso proyecto de desarrollo con llamas y alpacas en La Sierra de Los Cuchumatanes, Huehuetenango y Tacaná, San Marcos, con resultados distintos a los de los empresarios.

Los búfalos también son utilizados
como animales de carga.

En las llanuras

Cuando se viaja hacia la costa sur es necesario apartarse algunos kilómetros de las rutas conocidas para observar las manadas de búfalos que pastan en algunas fincas. En medio de grandes extensiones de terreno, separados por cercas de alambre espigado, se miran hatos de esta especie asiática divididos, en la mayoría de veces, por edades. Aunque lo más seguro es observar a las crías alejadas de sus madres, para evitar que consuman la leche materna.

Pese a que los primeros búfalos de agua (11 hembras y 2 machos) llegaron al país de Trinidad y Tobago en 1980, las grandes nubes de polvo que levantan los hatos cuando transitan por las fincas no dejan de ser novedad para los visitantes. Sus enormes cuerpos de hasta mil 200 libras, pelaje negro y encorvados cuernos despiertan la curiosidad de cualquiera; sin embargo, las personas que logran verlos de cerca se asombran al observar la mansedumbre de estas moles con apariencia bravía.

Poco más de 25 años después de que llegaron los primeros 13 búfalos al país (el ex presidente Romeo Lucas trajo otros meses después), esta industria se ha desarrollado de tal manera que se calcula que, en la actualidad, existen entre cinco y seis mil cabezas repartidas en haciendas ubicadas, en su mayoría, en Escuintla, Retalhuleu, Petén y Alta Verapaz. Óscar Molina, vicepresidente de la Asociación Guatemalteca de Criadores de Búfalos de Agua, considera que 80 por ciento de esta población está en manos de 16 socios y 20 por ciento entre otros pequeños criadores.

Los búfalos son aprovechados de distintas maneras, pero lo que más se explota es su carne, la cual es bastante parecida a la del vacuno. Lo más importante es que la mayor cantidad de grasa de éstos es subcutánea, por lo que es poca la que está entre los músculos y mucho menos dentro de ellos, lo cual hace que la carne sea más saludable, porque tiene poco colesterol. En la empacadora Las Palmas, ubicada en La Gomera, hacen embutidos con este producto.

La leche es otro de los beneficios cotizados de esta especie (cada ejemplar produce, aproximadamente, siete litros diarios), la cual se entrega a Impulsora Lechera Guatemalteca (Ilgua). La India es el país que consume mayor cantidad de leche de búfalo y, a la vez, tiene la mayor población de este tipo de ganado del mundo: 63 millones de cabezas.

La mayor diferencia con la leche de vaca radica en el contenido de grasa, el cual oscila entre un 7.1 a 9.6 por ciento (2.5 a 3 veces mayor que la vaca), y en el de sólidos totales entre el 16.8 y 20.8 por ciento, lo cual la convierte en excelente materia prima en la producción de derivados como queso, yogur, helados y dulces. En Italia, donde hay selección láctea, por la de búfalo se paga el triple de la de vaca, debido a que no sólo rinde el doble en la producción de quesos, sino que los productos son más apetecidos por los consumidores. A pesar del mayor contenido de grasa butiro-métrica, el contenido de fosfolípidos y de colesterol es más bajo que el de vaca.

En algunas fincas de Guatemala, al igual que sucede en otros países, la fuerza de estos animales se utiliza para efectuar tareas del campo, por eso no es raro observar búfalos que halan carretas de carga. Rony Castellanos, de la Hacienda Rama Blanca, aldea Sipacate, La Gomera, Escuintla, dice que son capaces de trasladar una carga, en carreta, de hasta 25 quintales. Su piel también se aprovecha, pues se utiliza para la fabricación de calzado y cualquier otro artículo de piel.

No entierran la cabeza

En estas tierras se considera como un hecho el mito generalizado de que las avestruces entierran la cabeza para no enterarse de lo que sucede a su alrededor, por lo cual a las personas que evaden su realidad se les dice que entierran la cabeza. Sin embargo, los criadores guatemaltecos, que desde 1998 se dedican a cuidar a estas aves de origen Sudafricano, desmienten esto. “Eso es mentira, estos animales nunca entierran la cabeza”, asegura Miguel Corado, encargado del parque ecológico Avestruces Mayas, ubicado en el kilómetro 100 de la ruta antigua al Puerto San José.

La aventura de traer estos gigantescos seres al país, de hasta más de 2.5 metros de altura y 300 libras de peso, se inició en 1998, cuando Ismael Arriaza, propietario de Avestruces Mayas trajo los primeros ejemplares y Sergio Paiz Andrade y Roberto Alvarado importaron otros a la finca San Juan Bosco, ubicada en La Democracia, Escuintla.

Después de considerar que el experimento había dado buenos resultados, los empresarios guatemaltecos decidieron traer otros polluelos de Estados Unidos, los cuales fueron criados en incubadoras, según relata Mailing de Alvarado, quien recuerda que en esos años viajó a Texas para conocer durante un mes la manera en que se reproducían.

Algo que aprendió fue que estos animales, cuando son pequeños, extrañan el afecto y cuidado de sus madres y muchas veces lo encuentran en el ser humano. Narra que cuando eran recién nacidos y piaban mucho durante la noche, les ponían un muñeco o el overol de uno de los cuidadores cerca y con esto dejaban de “llorar”. “Son muy sensibles y siempre se mantienen alertas cuando son polluelos”, indica.

En el país existen dos criaderos de avestruces (en la Laguna del Pino, Santa Rosa, y Avestruces Mayas), cuyo fin principal es explotar su carne y otros productos que de ellas se obtienen. En Avestruces Mayas, aparte de observar 115 de estos ejemplares y otras especies como monos, venados, pizotes y coches de monte, los visitantes pueden comer carne de esta gigantesca ave.

En este parque, de 16 manzanas de extensión, cada grupo de cinco avestruces, entre ellas un macho, se encuentra separado por una malla metálica, debido a que los avestruces se vuelven violentos cuando se topan con otro de su mismo sexo, sobre todo en la época de celo. Esta etapa no es difícil identificar, ya que se registra únicamente durante los meses de verano y en el momento de mayor celo se les pone el pico, el cuello y las patas de color rojo.

Corado es el que más conoce el comportamiento de estos animales en Avestruces Mayas y las define como aves que con facilidad se adaptan a otros climas, pero que este proceso debe ser gradual. Cuenta como ejemplo que cuando empezaron el proyecto llevaron tres polluelos que estaban en Santa Elena Barillas, Guatemala, que posee un clima un poco frío; pero murieron a las cuatro horas de haber llegado debido a que no hubo un proceso de aclimatación. “Se sofocaron”, expresa.

Lo que más se aprovecha es la carne, la cual tiene la misma textura, color y sabor de la de res, es roja y tiene un sabor tan similar que es difícil de distinguir. Además, tiene el mismo contenido de proteína que la carne de res, pero contiene la mitad de calorías, 25 por ciento menos de colesterol y solamente un octavo de la cantidad de grasa.

Cualidades y usos
> El cruce entre vacunos y búfalos es, prácticamente, imposible debido a la diferencia cromosómica. Los vacunos tienen 60 cromosomas, los búfalos 48 en el caso de los carabaos y 50 en las demás razas.

> La palatabilidad de la carne de búfalo se demostró hace un tiempo en Argentina, país que se precia de saber comer carne. De 180 comensales, el 65 por ciento calificó la carne de búfalo de igual o mejor que la de vacuno.

> La piel de avestruz es cotizada y reconocida en el mundo debido a su suavidad, resistencia y elegancia que con cuidados mínimos puede durar décadas. Con ella se confeccionan artículos de lujo como portafolios, ropa, muebles y accesorios para automóvil.

> El 30 por ciento de los huevos, que tienen 15 días de vida, son fértiles por lo que se incuban, mientras que el 70 sólo trae “clara”, la cual se le extrae para confeccionar artesanías.

La cantidad de libras que se obtiene no es mucha, si se compara con el tamaño del animal. Corado estima que de cada una de estas aves se extraen 80 libras, las cuales, al cortarse, sen dividen en tres calidades. La primera es la stake (es más suave que el lomito de res). La segunda es igual que el lomito y la tercera la utilizan para hacer tortas para hamburguesas. En este sitio se puede degustar avestruz a la plancha, en pepián o en salsa de pimienta.

Las hembras ponen huevos desde los dos años y dejan de hacerlo cuando tienen 40. Durante los meses de verano ponen uno cada 12 días, los cuales pesan 3.3 libras y su cáscara tiene un grosor de 3 milímetros, la cual aguanta a un hombre de 200 libras de peso sin quebrarse. Ésta es utilizada para fabricar artesanías, ya sea pintadas o caladas, las cuales según Corado tienen un precio de Q800.

Su riqueza de productos es tan amplia que nada se tira a la basura. Su piel se utiliza para fabricar botas, billeteras, bolsas para dama. Lo mismo sucede con sus plumas, las cuales se utilizan para collares, plumeros y bufandas que cuestan Q1 mil.

En la sierra

En medio de temperaturas que rozan los 0 grados centígrados, algunas llamas y alpacas traídas de las tierras altas de Chile, en 2004, deambulan por la sierra de Los Cuchumatanes, Chiantla, Huehuetenango, mezcladas con los rebaños de ovejas propias de la región. Contrario a los animales importados para las fincas costeras, estos camélidos no han tenido, hasta el momento, la misma suerte, pues los habitantes de la aldea Climantoro nunca recibieron la preparación necesaria para explotarlos.

Esta desatención del Ministerio de Ganadería y Agricultura (MAGA), que a través del proyecto Fomento y Desarrollo de Camélidos Domesticables en el Altiplano Occidental trajo estas llamas (27) y alpacas (25), ha generado que el rebaño no aumente, pues algunas han muerto y han nacido diez. Máximo Pérez, empleado de la cooperativa que inicialmente se hizo cargo del proyecto, cuenta que las atacó una bacteria que les impedía caminar. “Los del MAGA hicieron el estudio, pero ahí quedó”, detalla.

La incapacidad de la cooperativa para atender a estos animales obligó a sus dirigentes a repartirlos entre sus agremiados, quienes, actualmente, los pastorean junto a sus ovejas. Victoria Pu, una descendiente quiché a quien le fueron entregadas tres llamas y una alpaca, cuenta que estos animales “son muy fáciles de cuidar y son más quietos que las ovejas”.

Entre las ventajas que encuentra Pú están de que “comen de todo”, sobre todo los pastos de la región como la avena, los dactilos y la grama. Lo que más llama la atención de esta campesina es que estos camélidos siempre hacen sus necesidades fisiológicas en el mismo lugar.

Por ahora, los campesinos de Los Cuchumatanes, al igual que los de Tacaná, San Marcos, no han visto ningún provecho de la inversión que hacen a diario para mantener a estos animales andinos. Sin embargo, tienen la esperanza de que con el paso de los años las llamas y alpacas abunden en la región, para lo cual están a la espera de una institución que los asesore. “Hasta ahora, sólo una vez hemos probado la carne de llama, la cual es un poco más dura”, dice Pú.


   

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