Animales exóticos
El paisaje de algunas regiones del país se ha enriquecido
con la presencia de fauna traída de lugares lejanos a Guatemala
Por Francisco
Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián
Aunque su crianza en el país no es tan reciente,
el exotismo de algunas especies animales no deja de encantar la
vista de quienes, por interés o curiosidad, se proponen
conocerlas. Desde hace unos años, el paisaje cotidiano de
algunas planicies costeras y escarpados montes del país
se ha enriquecido con la presencia de ejemplares propios de regiones
lejanas como Asia, Sudáfrica y los países Andinos.
Esta novedad tiene como punto de partida el interés de algunos empresarios
que se propusieron desarrollar la crianza de búfalos y avestruces con
el objetivo de explotar no solo su carne, sino que todos los productos que de
estas especies se puede obtener. El Ministerio de Agricultura, Ganadería
y Alimentación (MAGA), también inició un novedoso proyecto
de desarrollo con llamas y alpacas en La Sierra de Los Cuchumatanes, Huehuetenango
y Tacaná, San Marcos, con resultados distintos a los de los empresarios.

Los búfalos
también son utilizados
como animales de carga. |
En las llanuras
Cuando se viaja hacia la costa sur es necesario apartarse algunos
kilómetros
de las rutas conocidas para observar las manadas de búfalos que pastan
en algunas fincas. En medio de grandes extensiones de terreno, separados por
cercas de alambre espigado, se miran hatos de esta especie asiática divididos,
en la mayoría de veces, por edades. Aunque lo más seguro es observar
a las crías alejadas de sus madres, para evitar que consuman la leche
materna.
Pese a que los primeros búfalos de agua (11 hembras y 2 machos) llegaron
al país de Trinidad y Tobago en 1980, las grandes nubes de polvo que levantan
los hatos cuando transitan por las fincas no dejan de ser novedad para los visitantes.
Sus enormes cuerpos de hasta mil 200 libras, pelaje negro y encorvados cuernos
despiertan la curiosidad de cualquiera; sin embargo, las personas que logran
verlos de cerca se asombran al observar la mansedumbre de estas moles con apariencia
bravía.
Poco más de 25 años después de que llegaron
los primeros 13 búfalos al país (el ex presidente
Romeo Lucas trajo otros meses después), esta industria se
ha desarrollado de tal manera que se calcula que, en la actualidad,
existen entre cinco y seis mil cabezas repartidas en haciendas
ubicadas, en su mayoría, en Escuintla, Retalhuleu, Petén
y Alta Verapaz. Óscar Molina, vicepresidente de la Asociación
Guatemalteca de Criadores de Búfalos de Agua, considera
que 80 por ciento de esta población está en manos
de 16 socios y 20 por ciento entre otros pequeños criadores.
Los búfalos son aprovechados de distintas maneras, pero lo que más
se explota es su carne, la cual es bastante parecida a la del vacuno. Lo más
importante es que la mayor cantidad de grasa de éstos es subcutánea,
por lo que es poca la que está entre los músculos y mucho menos
dentro de ellos, lo cual hace que la carne sea más saludable, porque
tiene poco colesterol. En la empacadora Las Palmas, ubicada en La Gomera, hacen
embutidos con este producto.
La leche es otro de los beneficios cotizados de esta especie (cada
ejemplar produce, aproximadamente, siete litros diarios), la
cual se entrega a Impulsora Lechera Guatemalteca (Ilgua). La
India es el país que consume mayor
cantidad de leche de búfalo y, a la vez, tiene la mayor población
de este tipo de ganado del mundo: 63 millones de cabezas.
La mayor diferencia con la leche de
vaca radica en el contenido de grasa, el cual oscila entre un 7.1
a 9.6 por ciento (2.5 a 3 veces mayor que la vaca), y en el de
sólidos totales entre el 16.8 y 20.8 por ciento, lo cual
la convierte en excelente materia prima en la producción de derivados
como queso, yogur, helados y dulces. En Italia, donde hay selección
láctea, por la de búfalo se paga el triple de la de vaca, debido
a que no sólo rinde el doble en la producción de quesos, sino
que los productos son más apetecidos por los consumidores. A pesar del
mayor contenido de grasa butiro-métrica, el contenido de fosfolípidos
y de colesterol es más bajo que el de vaca.
En algunas fincas de Guatemala,
al igual que sucede en otros países, la fuerza de estos animales se
utiliza para efectuar tareas del campo, por eso no es raro observar búfalos
que halan carretas de carga. Rony Castellanos, de la Hacienda Rama
Blanca, aldea Sipacate, La Gomera, Escuintla, dice que son capaces
de trasladar una carga, en carreta, de hasta 25 quintales. Su piel
también se aprovecha, pues se utiliza para la fabricación
de calzado y cualquier otro artículo de piel.
No entierran la cabeza
En estas tierras se considera como un hecho el mito generalizado
de que las avestruces entierran la cabeza para no enterarse de
lo que sucede a su alrededor, por lo cual a las personas que
evaden su realidad se les dice que entierran la cabeza. Sin embargo,
los criadores guatemaltecos, que desde 1998 se dedican a cuidar
a estas aves de origen Sudafricano, desmienten esto. “Eso es mentira,
estos animales nunca entierran la cabeza”, asegura Miguel
Corado, encargado del parque ecológico Avestruces Mayas,
ubicado en el kilómetro 100 de la ruta antigua al Puerto
San José.
La aventura de traer estos gigantescos seres al
país, de hasta más
de 2.5 metros de altura y 300 libras de peso, se inició en 1998,
cuando Ismael Arriaza, propietario de Avestruces Mayas trajo los primeros
ejemplares y Sergio Paiz Andrade y Roberto Alvarado importaron otros a
la finca San Juan Bosco, ubicada en La Democracia, Escuintla.
Después de considerar que el
experimento había dado buenos resultados,
los empresarios guatemaltecos decidieron traer otros polluelos de Estados
Unidos, los cuales fueron criados en incubadoras, según
relata Mailing de Alvarado, quien recuerda que en esos años
viajó a Texas para conocer durante
un mes la manera en que se reproducían.
Algo que aprendió fue
que estos animales, cuando son pequeños,
extrañan el afecto y cuidado de sus madres y muchas veces
lo encuentran en el ser humano. Narra que cuando eran recién
nacidos y piaban mucho durante la noche, les ponían un muñeco
o el overol de uno de los cuidadores cerca y con esto dejaban de “llorar”. “Son
muy sensibles y siempre se mantienen alertas cuando son polluelos”,
indica.
En el país existen dos criaderos de avestruces (en la Laguna
del Pino, Santa Rosa, y Avestruces Mayas), cuyo fin principal es
explotar su carne y otros productos que de ellas se obtienen. En
Avestruces Mayas, aparte de observar 115 de estos ejemplares y
otras especies como monos, venados, pizotes y coches de monte,
los visitantes pueden comer carne de esta gigantesca ave.
En este parque, de 16 manzanas de extensión, cada grupo de cinco avestruces,
entre ellas un macho, se encuentra separado por una malla metálica,
debido a que los avestruces se vuelven violentos cuando se topan con otro de
su mismo sexo, sobre todo en la época de celo. Esta etapa no es difícil
identificar, ya que se registra únicamente durante los meses de verano
y en el momento de mayor celo se les pone el pico, el cuello y las patas de
color rojo.
Corado es el que más conoce
el comportamiento de estos animales en Avestruces Mayas y las define
como aves que con facilidad se adaptan a otros climas, pero que
este proceso debe ser gradual. Cuenta como ejemplo que cuando empezaron
el proyecto llevaron tres polluelos que estaban en Santa Elena Barillas,
Guatemala, que posee un clima un poco frío; pero murieron
a las cuatro horas de haber llegado debido a que no hubo un proceso
de aclimatación. “Se
sofocaron”, expresa.
Lo que más se aprovecha es la carne, la
cual tiene la misma textura, color y sabor de la de res, es roja y tiene
un sabor tan similar que es difícil de distinguir. Además,
tiene el mismo contenido de proteína que la carne de res, pero
contiene la mitad de calorías, 25 por ciento menos de colesterol
y solamente un octavo de la cantidad de grasa.
Cualidades y usos
> El cruce entre
vacunos y búfalos es, prácticamente, imposible
debido a la diferencia cromosómica. Los vacunos
tienen 60 cromosomas, los búfalos 48 en el caso
de los carabaos y 50 en las demás razas.
> La palatabilidad de
la carne de búfalo se demostró hace un
tiempo en Argentina, país que se precia de saber
comer carne. De 180 comensales, el 65 por ciento calificó la
carne de búfalo de igual o mejor que la de vacuno.
> La piel de avestruz
es cotizada y reconocida en el mundo debido a su suavidad,
resistencia y elegancia que con cuidados mínimos
puede durar décadas. Con ella se confeccionan
artículos de lujo como portafolios, ropa, muebles
y accesorios para automóvil.
> El 30 por ciento
de los huevos, que tienen 15 días de vida, son
fértiles por lo que se incuban, mientras que el
70 sólo trae “clara”, la cual se le
extrae para confeccionar artesanías. |
La cantidad de libras que se obtiene no es mucha,
si se compara con el tamaño del animal. Corado estima que de cada una
de estas aves se extraen 80 libras, las cuales, al cortarse, sen
dividen en tres calidades. La primera es la stake (es más
suave que el lomito de res). La segunda es igual que el lomito
y la tercera la utilizan para hacer tortas para hamburguesas. En
este sitio se puede degustar avestruz a la plancha, en pepián
o en salsa de pimienta. Las hembras ponen huevos desde los dos años y dejan de hacerlo
cuando tienen 40. Durante los meses de verano ponen uno cada 12
días, los cuales pesan 3.3 libras y su cáscara tiene
un grosor de 3 milímetros, la cual aguanta a un hombre de
200 libras de peso sin quebrarse. Ésta es utilizada para
fabricar artesanías, ya sea pintadas o caladas, las cuales
según Corado tienen un precio de Q800.
Su riqueza de productos es tan amplia que nada se tira a la basura.
Su piel se utiliza para fabricar botas, billeteras, bolsas para
dama. Lo mismo sucede con sus plumas, las cuales se utilizan
para collares, plumeros y bufandas que cuestan Q1 mil.
En la sierra
En medio de temperaturas que rozan los 0 grados centígrados,
algunas llamas y alpacas traídas de las tierras altas de
Chile, en 2004, deambulan por la sierra de Los Cuchumatanes, Chiantla,
Huehuetenango, mezcladas con los rebaños de ovejas propias
de la región. Contrario a los animales importados para las
fincas costeras, estos camélidos no han tenido, hasta el
momento, la misma suerte, pues los habitantes de la aldea Climantoro
nunca recibieron la preparación necesaria para explotarlos.
Esta desatención del Ministerio de Ganadería y Agricultura (MAGA),
que a través del proyecto Fomento y Desarrollo de Camélidos Domesticables
en el Altiplano Occidental trajo estas llamas (27) y alpacas (25), ha generado
que el rebaño no aumente, pues algunas han muerto y han nacido diez.
Máximo Pérez, empleado de la cooperativa que inicialmente se
hizo cargo del proyecto, cuenta que las atacó una bacteria que les impedía
caminar. “Los del MAGA hicieron el estudio, pero ahí quedó”,
detalla.
La incapacidad de la cooperativa para atender a estos animales
obligó a
sus dirigentes a repartirlos entre sus agremiados, quienes, actualmente, los
pastorean junto a sus ovejas. Victoria Pu, una descendiente quiché a
quien le fueron entregadas tres llamas y una alpaca, cuenta que estos animales “son
muy fáciles de cuidar y son más quietos que las ovejas”.
Entre las ventajas que encuentra Pú están de que “comen
de todo”, sobre todo los pastos de la región como la avena, los
dactilos y la grama. Lo que más llama la atención de esta campesina
es que estos camélidos siempre hacen sus necesidades fisiológicas
en el mismo lugar.
Por ahora, los campesinos de Los Cuchumatanes,
al igual que los de Tacaná,
San Marcos, no han visto ningún provecho de la inversión que
hacen a diario para mantener a estos animales andinos. Sin embargo, tienen
la esperanza de que con el paso de los años las llamas y alpacas abunden
en la región, para lo cual están a la espera de una institución
que los asesore. “Hasta ahora, sólo una vez hemos probado la
carne de llama, la cual es un poco más dura”, dice Pú.
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