El tiempo pone a cada uno en su lugar
Revolucionarios inventos que no fueron entendidos, talentos que no fueron valorados,
hombres a los que el paso de la historia otorgó o quitó la razón
Por Gemma Gil
Quién lo iba a decir,
pero cambiaron
el mundo
- “Una máquina más pesada que
el aire nunca podrá volar”. Al menos eso es lo que
pensaba el físico
y matemático William Thomson a finales del siglo XIX.
Este prestigioso científico es conocido por sus aportaciones
al terreno de la termodinámica y por realizar los estudios
necesarios para instalar el primer cable transatlántico.
Sin embargo, cometió dos errores importantes: el primero,
determinar que la Tierra sólo tenía cuarenta millones
de años, lo que dado su buena reputación fue utilizado
por los detractores de la teoría de la evolución
de Charles Darwin, y segundo, no creer en las posibilidades de
la recién nacida aeronáutica.
- “Este llamado teléfono tiene demasiadas
limitaciones como para ser considerado un medio de comunicación”,
rezaba un memorándum de la compañía Western
Union, en 1876, año en que Alexander Graham Bell patentó el
primer aparato. Si los directivos de la empresa de telégrafos
levantaran hoy la cabeza…

El primer avión |
- David Sarnoff fue un pionero en el campo de
las telecomunicaciones. Llegó a dirigir la RCA (Radio Corporation
of America), sin embargo, empezó desde abajo y sus socios
no siempre compartieron sus pronósticos visionarios. De
hecho, cuando en los años 20 solicitó a la compañía
que aumentara su inversión en el desarrollo de la radio,
le contestaron que no entendían cuál podía
ser el valor comercial de esa tecnología, porque “¿Quién
pagaría por enviar un mensaje que no recibe nadie en particular?”
Cría cuervos
y te sacarán
los ojos
- “Los talibanes son unos heroicos luchadores
por la libertad”,
dijo Rambo. Los guionistas pusieron la frase en boca del bueno
de Sylvester Stallone en la tercera cinta de la serie. Visto
con perspectiva histórica no parece que Rambo fuera un visionario
de las relaciones internacionales. Claro que cuando el ex combatiente
de Vietnam elogiaba a los afganos corría el año
1988, así que la Guerra Fría aún no había
llegado a su fin y la estructura de las Torres Gemelas gozaba
de muy buena salud.
- Tampoco es la primera vez en la historia que se
confunde al lobo por su piel de cordero. En 1938, la prestigiosa
revista Time distinguió al canciller alemán, a la
sazón
Adolf Hitler, como hombre del año. De hecho, el primer ministro
de Gran Bretaña, Neville Chamberlain, llegó a afirmar
ese año que si hubiera más hombres como el pequeño
germano la paz estaría garantizada en Europa. Tan convencido
parecía estar Chamberlain que incluso se mostró favorable
a cierta expansión alemana hacia la región de los
Sudetes. La situación cambió cuando, un año
más tarde, Hitler mandó a sus tropas pasearse por
Polonia como si fuera el patio de su casa. Por cierto que en 1939,
el destacado por Time como hombre del año fue Joseph Stalin,
quien repitió elección en 1942.
El que tiene boca, se equivoca
- “Las matemáticas auténticas
no tienen efectos sobre la guerra. Nadie ha descubierto todavía
ninguna aplicación militar de la teoría de números
y de la relatividad, y no parece probable que nadie lo haga en
muchos años”, así opinaba el prestigioso
matemático
británico Godfrey Harold Hardy. Dos años antes
de su muerte, ocurrida en 1947, uno de los capítulos más
negros de la historia bélica le contradecía. La
teoría
de la relatividad revolucionó la ciencia, pero también
hizo posible la creación de las bombas atómicas.
- A
finales del siglo XIX, el especialista en anatomía
Theodor von Bischoff se dedicó a investigar el peso del
cerebro humano. Al hallar que el de la mujer pesaba como promedio
100 gramos menos que la media masculina, concluyó que esta
diferencia demostraba científicamente la inferioridad intelectual
femenina. Utilizó sus investigaciones para oponerse a que
las mujeres accedieran a estudiar medicina. Años más
tarde quedó demostrado que no existe relación entre
el peso del cerebro y la inteligencia, por ejemplo, el de Albert
Einstein pesaba mil 230 gramos, sólo 5 gramos más
que el de una mujer.
El aplauso tardío
- “Y sin embargo, se mueve”. La leyenda
cuenta que estas son las palabras pronunciadas por Galileo Galiei,
en 1633, cuando fue condenado por la inquisición a permanecer
bajo arresto domiciliario hasta su muerte, en 1642. ¿La
razón?
enseñar las teorías copernicanas, es decir, defender
que la Tierra se mueve y gira alrededor del Sol (y no viceversa).
En 1992, la Iglesia Católica admitió formalmente
que las opiniones de Galileo eran correctas y que su juicio había
sido injusto.
- Van Gogh, el famoso pintor holandés, nunca
triunfó en
vida. De hecho, adquirió popularidad después
de su muerte.
El primer gran éxito de su legado se produjo 11 años
después de su fallecimiento cuando se organizó en
París una muestra con 71 de sus obras. Uno de sus cuadros,
Retrato del Doctor Gachet (en
fotografía), figura entre los 10 más caros de la
historia. |