Canto de la tierra
Chapinlandia es una fiesta cotidiana que durante más
de 60 años
ha identificado a Guatemala ante el mundo
Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián
La lista de elementos que construyen
la identidad nacional podría resultar
larga, corta, y hasta polémica. Pero uno de los componentes que no podría
faltar es el programa de marimba Chapinlandia, el cual se transmite por la Radio
Nacional TGW, la Voz de Guatemala, desde hace más de 60 años. Este espacio, que se transmite en dos horarios, a las 16 y 21 horas,
es una tarjeta de presentación de nuestro país ante el mundo y la nota que hace
despertar los más profundos sentimientos de nacionalismo en guatemaltecos
que residen dentro y fuera del país. Esta evocación quizá nazca
del mensaje que encierra el texto literario de entrada y despedida del programa
que una parte dice: “Es el mensaje para el hijo ausente de la patria amada”.

Las instalaciones de TGW son visitadas, cada jueves,
por todos aquellos que quieren moverse otra vez al ritmo
de los tiempos pasados. |
No es posible afirmar con certeza la fecha que salió al aire por primera
vez esta audición (se estima que fue en 1943), ni mucho menos quién
es el autor de los textos que identifican al programa, desde que salió al
aire. Lo único que se sabe es que esto sucedió cuando era director
de TGW el maestro Miguel Ángel Sandoval, en los años 1940 y que
en la elaboración de los pasajes literarios participaron varios chapines,
entre ellos el premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias.
En sus inicios, el programa estaba dirigido no solamente al público guatemalteco,
sino también al extranjero, debido a que la radioemisora transmitía
en las frecuencias de onda corta y larga, lo cual facilitaba que fuera escuchada
en varios países. Aparte de eso, durante el siglo pasado algunos chapines
ya residían en el extranjero.
Esta circunstancia hizo pensar a Sandoval en un segmento cuya finalidad
sería
tratar de trasladar la Guatemala de esos tiempos, “a aquellos connacionales
que, estando afuera quisieran sentirse cerca de ella, y, por otro lado, que aquellos
que no la conocieran, el programa fuera el que lo describiera”, explica
Carlos Cifuentes, productor.
Las marimbas
La lista de marimbas que durante más de medio siglo han amenizado el programa
es corta, si se considera la cantidad de años que lleva al aire. La primera
que se presentó fue la Niña de Guatemala, que dirigía el
quetzalteco Higinio Ovalle y al igual que resulta difícil documentar el
año de inicio del programa, también es complicado precisar la fecha
que este conjunto lo abandonó.
Lo cierto es que, después de un tiempo, esta marimba pasó a formar
parte de la Presidencia de la República, lo cual obligó a los productores
a buscar otro conjunto musical. Fue así como se logró contactar,
después de una selección, a la Gloria Tecpaneca, que había
sido fundada por el compositor Froilán Rodas Santizo. La estadía
de esta agrupación duró hasta la década de 1970, refiere
Cifuentes.
Esta situación motivó al director de la Radio Nacional en ese entonces,
Ramón Bonilla, a considerar que el programa podía ser una ventana
para todos los grupos marimbísticos que abundaban en esa época.
Fue así como por los estudios de la TGW pasaron conjuntos como el de la
Guardia de Hacienda y la Policía Nacional, entre otros.
Un canto de la tierra
El programa se inicia y concluye
con la lectura del siguiente texto:
> Con la dulce vibración
criolla de sus cálidos ritmos y en el tierno susurro
de la tierra surge ¡Chapinlandia!
> Melodía y paisaje de
nuestra más pura nacionalidad, eco sensitivo de
tradiciones y suaves armonías; expresión
y ensueño de esta querida Guatemala que palpita
al unísono de las más puros ideales de
hospitalidad y fraternidad, en el mismo corazón
de América.
> ¡Chapinlandia! Es
la fiesta cotidiana de la nacionalidad en la hora del
mundo; es el mensaje para el hijo ausente de la patria
amada a quien lleva durante 60 minutos ese eco sensitivo
de su música hecho amor y esperanza en el autóctono
sentimentalismo de sus notas.
> ¡Chapinlandia! ¡Un
canto de la tierra a los hijos... de la tierra! |
El proyecto funcionó durante pocos años, debido a que algunos grupos
marimbísticos dejaron de asistir por compromisos que asumían y
las audiciones eran a diario. Finalmente, se quedó como marimba titular
la Murmullos de Selva, del compositor David Fernández García. En la actualidad, el conjunto que ameniza se llama Chapinlandia
y es dirigido por Fernández, quien es, quizá, el músico que más
años ha dedicado al programa. Para él, este espacio musical es
de los pocos que inculcan el nacionalismo. “Deberían haber otros
similares”, indica. La marimba fue elaborada en los talleres del maestro
Rosendo Barrios y fue construido con un teclado de tonalidad más alta,
que lo hace incompatible con otro instrumento, razón por la cual no puede
participar cuando se organizan ensambles de hasta ocho marimbas, añade
Cifuentes.
A bailar
Desde su inicio, este espacio se ha caracterizado por transmitirse
en vivo, y porque las personas pueden asistir a observarlo. Para
cumplir con este objetivo existe un estudio de cristal rodeado
de butacas, las cuales utilizan los que desean escuchar la música. “Este espacio es de los pocos que quedan,
donde aún se puede escuchar música favorita”, explica Margarita
Hernández, una de las asistentes.
Las puertas del estudio están
abiertas todos los días para cualquiera,
pero las personas que más asisten son las que nacieron en los mismos años
en qué surgió el programa, es decir, la década de 1940.
Desde hace dos años, las remembranzas de los asistentes han sido tan fuertes
que no resistieron la tentación de bailar, como en los buenos tiempos,
y es por eso que, los jueves, los participantes convierten el estudio en un salón
de baile. “Como en sus años de juventud”, detalla Ruth Duarte,
encargada del Programa del Adulto Mayor de TGW.
|