Semanario de Prensa Libre • No. 141 • 18 de Marzo de 2007

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D cultura

Canto de la tierra
Chapinlandia es una fiesta cotidiana que durante más de 60 años ha identificado a Guatemala ante el mundo

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián

La lista de elementos que construyen la identidad nacional podría resultar larga, corta, y hasta polémica. Pero uno de los componentes que no podría faltar es el programa de marimba Chapinlandia, el cual se transmite por la Radio Nacional TGW, la Voz de Guatemala, desde hace más de 60 años.

Este espacio, que se transmite en dos horarios, a las 16 y 21 horas, es una tarjeta de presentación de nuestro país ante el mundo y la nota que hace despertar los más profundos sentimientos de nacionalismo en guatemaltecos que residen dentro y fuera del país. Esta evocación quizá nazca del mensaje que encierra el texto literario de entrada y despedida del programa que una parte dice: “Es el mensaje para el hijo ausente de la patria amada”.

Las instalaciones de TGW son visitadas, cada jueves, por todos aquellos que quieren moverse otra vez al ritmo de los tiempos pasados.

No es posible afirmar con certeza la fecha que salió al aire por primera vez esta audición (se estima que fue en 1943), ni mucho menos quién es el autor de los textos que identifican al programa, desde que salió al aire. Lo único que se sabe es que esto sucedió cuando era director de TGW el maestro Miguel Ángel Sandoval, en los años 1940 y que en la elaboración de los pasajes literarios participaron varios chapines, entre ellos el premio Nobel de Literatura Miguel Ángel Asturias.

En sus inicios, el programa estaba dirigido no solamente al público guatemalteco, sino también al extranjero, debido a que la radioemisora transmitía en las frecuencias de onda corta y larga, lo cual facilitaba que fuera escuchada en varios países. Aparte de eso, durante el siglo pasado algunos chapines ya residían en el extranjero.

Esta circunstancia hizo pensar a Sandoval en un segmento cuya finalidad sería tratar de trasladar la Guatemala de esos tiempos, “a aquellos connacionales que, estando afuera quisieran sentirse cerca de ella, y, por otro lado, que aquellos que no la conocieran, el programa fuera el que lo describiera”, explica Carlos Cifuentes, productor.

Las marimbas

La lista de marimbas que durante más de medio siglo han amenizado el programa es corta, si se considera la cantidad de años que lleva al aire. La primera que se presentó fue la Niña de Guatemala, que dirigía el quetzalteco Higinio Ovalle y al igual que resulta difícil documentar el año de inicio del programa, también es complicado precisar la fecha que este conjunto lo abandonó.

Lo cierto es que, después de un tiempo, esta marimba pasó a formar parte de la Presidencia de la República, lo cual obligó a los productores a buscar otro conjunto musical. Fue así como se logró contactar, después de una selección, a la Gloria Tecpaneca, que había sido fundada por el compositor Froilán Rodas Santizo. La estadía de esta agrupación duró hasta la década de 1970, refiere Cifuentes.

Esta situación motivó al director de la Radio Nacional en ese entonces, Ramón Bonilla, a considerar que el programa podía ser una ventana para todos los grupos marimbísticos que abundaban en esa época. Fue así como por los estudios de la TGW pasaron conjuntos como el de la Guardia de Hacienda y la Policía Nacional, entre otros.

Un canto de la tierra
El programa se inicia y concluye con la lectura del siguiente texto:

> Con la dulce vibración criolla de sus cálidos ritmos y en el tierno susurro de la tierra surge ¡Chapinlandia!

> Melodía y paisaje de nuestra más pura nacionalidad, eco sensitivo de tradiciones y suaves armonías; expresión y ensueño de esta querida Guatemala que palpita al unísono de las más puros ideales de hospitalidad y fraternidad, en el mismo corazón de América.

> ¡Chapinlandia! Es la fiesta cotidiana de la nacionalidad en la hora del mundo; es el mensaje para el hijo ausente de la patria amada a quien lleva durante 60 minutos ese eco sensitivo de su música hecho amor y esperanza en el autóctono sentimentalismo de sus notas.

> ¡Chapinlandia! ¡Un canto de la tierra a los hijos... de la tierra!

El proyecto funcionó durante pocos años, debido a que algunos grupos marimbísticos dejaron de asistir por compromisos que asumían y las audiciones eran a diario. Finalmente, se quedó como marimba titular la Murmullos de Selva, del compositor David Fernández García.

En la actualidad, el conjunto que ameniza se llama Chapinlandia y es dirigido por Fernández, quien es, quizá, el músico que más años ha dedicado al programa. Para él, este espacio musical es de los pocos que inculcan el nacionalismo. “Deberían haber otros similares”, indica. La marimba fue elaborada en los talleres del maestro Rosendo Barrios y fue construido con un teclado de tonalidad más alta, que lo hace incompatible con otro instrumento, razón por la cual no puede participar cuando se organizan ensambles de hasta ocho marimbas, añade Cifuentes.

A bailar

Desde su inicio, este espacio se ha caracterizado por transmitirse en vivo, y porque las personas pueden asistir a observarlo. Para cumplir con este objetivo existe un estudio de cristal rodeado de butacas, las cuales utilizan los que desean escuchar la música. “Este espacio es de los pocos que quedan, donde aún se puede escuchar música favorita”, explica Margarita Hernández, una de las asistentes.

Las puertas del estudio están abiertas todos los días para cualquiera, pero las personas que más asisten son las que nacieron en los mismos años en qué surgió el programa, es decir, la década de 1940. Desde hace dos años, las remembranzas de los asistentes han sido tan fuertes que no resistieron la tentación de bailar, como en los buenos tiempos, y es por eso que, los jueves, los participantes convierten el estudio en un salón de baile. “Como en sus años de juventud”, detalla Ruth Duarte, encargada del Programa del Adulto Mayor de TGW.

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