A propósito
Unificación
Por Viviana Ruiz
Editora Revista D
Para hablar de integración centroamericana,
primero debe hacerse una distinción
entre los términos Centroamérica y América Central. A pesar
de su coincidencia etimológica, suelen utilizarse con un contenido semántico
diferente. Mientras que América Central hace referencia a todos los países
que geográficamente se encuentran en el continente americano entre México
y Colombia —Guatemala, Belice, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Costa
Rica y Panamá—, el término Centroamérica se usa con
una importante carga política para hacer referencia a los países
que un día formaron la Federación de Repúblicas Centroamericanas
y que en la actualidad constituyen el Mercado Común Centroamericano (MCCA),
es decir, Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua y Costa Rica.
Según
el Sistema de Integración Económica Centroamericana (Sieca), los
países que lo componen tienen una posición física envidiable,
con una superficie de 411 mil kilómetros cuadrados, que constituye un
puente natural entre la América del Norte y la del Sur, y un paso natural
entre los océanos Atlántico y Pacífico. El significado económico
de esta ventaja geográfica es que se encuentra en el “centro” de
cruce del mayor comercio mundial, esto es, entre la Unión Europea, Asia
(Japón) y el NAFTA/América Latina. No obstante, esta privilegiada
ubicación no ha permitido tampoco una integración, ¿por
qué?
Según la investigación de la periodista Gemma Gil, para el reportaje
Dfondo de esta edición, el crecimiento comercial, aunque saludable, no
ha logrado solventar las cuentas pendientes en asuntos de pobreza e inequidad.
Por eso, sectores civiles se muestran preocupados por qué tipo de integración
se debe construir. |