Momentos inmortales
Algunos instantes de los grandes del mundo
del espectáculo fueron captados y han sido reproducidos millones de veces
Por Francisco Mauricio Martínez
Si la seductora Marilyn Monroe, cuando tenía 36 años y posó desnuda
en junio de 1962, para la que llegaría a ser su más famosa serie
de fotos, hubiese sabido que iba a ser un símbolo sexual, quizás
no habría firmado al fotógrafo Bert Stern un simple formulario
autorizando su publicación. Este fue el último reportaje gráfico
de la diva, pocos días antes de su muerte, el 5 de agosto de 1962.
Más de medio siglo después, aunque
las imágenes de la glamourosa Monroe se pueden encontrar
en innumerables revistas, calendarios, carteles y en sitios de
Internet, esas fotografías, a las cuales renunció sus
derechos, continúan generando polémica. Hasta el
momento, se supone, los únicos que han logrado verlas son
los que han asistido donde se han expuesto, en lugares como el
museo Maillol, en París. Sin embargo, hay algunas copias
que circulan por la Red.

Marilyn Monroe. |
Pero antes de esa sesión, la voluptuosa Monroe ya había
hecho historia... Quién no rememora la clásica fotografía
donde está parada sobre una rejilla del subterráneo
del cual sale aire fresco y levanta su vaporoso vestido blanco.
Esta impresión la inmortalizó, como también
lo hizo en su momento la interpretación de Happy Birthday,
un tanto etílica, en honor al presidente John F. Kennedy.
El
rey
Elvis Presley, sin duda, es el “rey del Rock & Roll”;
su tesitura, su variado repertorio y ese movimiento de caderas,
así como el legado musical, le concedieron el título.
Marcó la adolescencia y juventud de varias generaciones
a partir de la década de 1950. Pese a su prematuro fallecimiento,
en 1977, sigue rompiendo récords de ventas y su recuerdo
es apreciado en todos los continentes. La música de Elvis
nunca pasa de moda.
Irrumpió en escena de Estados Unidos en 1954 con That’s
All Right Mama, su primer lanzamiento grabado en Sun Studios, en
Memphis, lo cual marcó el principio de una sorprendente
carrera que lo convirtió en la estrella.
Su ascendente carrera musical permitió que cientos de paparazzis documentaran
con sus cámaras los momentos más importantes de su vida y profesión;
sus conciertos, películas, el tiempo que pasó en la armada, su
boda con Priscilla, el nacimiento de su hija Lisa Marie y el renacimiento de
su carrera en los años 70 con sus actuaciones en Las Vegas, y el gradual
declive de su salud.
Existen, sin embargo, algunas fotografías frecuentes de encontrar en
sitios donde se admira a este ícono de la música del siglo pasado.
En estas resalta a primera vista las enormes patillas y el tupé que
lo caracterizaron durante toda su vida artística e hizo las delicias
de las chicas. En sus retratos también se observa su chaqueta oscura
o blanca y, en algunas ocasiones su guitarra y lentes oscuros.
El famoso corte
En 1964, la beatlemanía llegó a la cúspide; todo el mundo
se rendía a los pies de los cuatro de Liverpool. La estética
y la música de John Lennon, Paul McCartney, George Harrison y, en su
momento, Ringo Starr, se apoderaron del mundo entero, llegando a causar un
revuelo sin precedentes entre los jóvenes, y los no tan jóvenes,
de todas partes del mundo.
Tres años antes, justo cuando terminaba sus estudios de fotografía,
Astrid Kirchherr había conocido al famoso cuarteto inglés y les
ofreció hacer una sesión. La alemana, que también era
experta en moda, cambió la vestimenta y el peinado del grupo a un estilo
más desenfadado y menos formal, les sugirió cortarse el cabello
al estilo moptop (flequillos) el cual pronto se hizo famoso y sus fotografías
principiaron a recorrer el mundo e hicieron historia.
Aunque, años después,
el cuarteto cambió su vestimenta
y se dejó crecer las greñas y la barba, las imágenes con
que las que siguen decorando bares y restaurantes aparecen con sus flequillos,
todo un grito de la moda.
El bigotín
Una de las imágenes que más está posicionada en la mente
de las personas, pero sobre todo de los amantes del cine, es la del famoso
cómico del cine mudo Charles Chaplin. La mayoría de personas
ha visto, más de alguna vez, el bigote boyacense y hitleriano, el sombrero
tipo hongo, el bastón, y los pasos de pato en fuga de este personaje
con cara amable y bondadosa.
Desde que tenía 10 años de edad mostró sus cualidades
para destacar, ya que para ganar algo de dinero hacía muecas y contorsiones
en las calles de Londres. Un día, por causalidad, pasó por allí el
responsable de un grupo de music-hall (espectáculo que mezcla el teatro
con canciones, baile, claqué y mimo cómico), quien después
de verlo lo contrató. Rápidamente, Chaplin fue capaz de imitar
a cualquiera y su mímica quedó inmortalizada en la fotografía. |