Semanario de Prensa Libre • No. 141 • 18 de Marzo de 2007

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D industria

A puro Sol
La evaporación, por efecto del Sol y del viento, es la base de la producción de la sal común que abastece la cocina del país

Por Francisco Mauricio Martínez
Foto Carlos Sebastián

Cuando se recorre la costa del Pacífico, muy pegado a la playa, se observan, a cada pocos metros, unos grandes picos blancos que evocan los gigantescos nevados que se erigen en los países de clima frío. Sin embargo, el sofocante calor de la región hace recordar a los visitantes que transitan por una región calurosa, distante de las zonas gélidas. Estas protuberancias están formadas por toneladas de sal extraídas del mar.

Guatemala, aparte de abastecer el mercado nacional, exportó de enero a octubre del año pasado, según las estadísticas del Banco de Guatemala, un millón 78 mil 358 quintales de sal, lo cual representó para el país un ingreso de divisas de US$80 mil 144 (Q617 millones). Entre los departamentos que más producen este condimento están Escuintla, Santa Rosa y Retalhuleu.

En Guatemala, la mayor cantidad se extrae a través del sistema artesanal de evaporación solar.

Apetecida

Este producto (cloruro sódico), forma parte de la dieta del ser humano que desde hace miles de años la extrae del mar. Este condimento se encuentra distribuido por toda la corteza terrestre. Los estudios científicos afirman que cada litro de agua marina contiene, aproximadamente, 25 gramos de sal. Ésta llegó a ser tan preciada que la palabra salario procede del término latino salarium, que designaba la ración de sal que recibían los soldados del ejército romano.

En Guatemala, la mayor cantidad se extrae a través del sistema artesanal de evaporación solar, pero también se produce sal refinada a alto vacío. Este moderno proceso se lleva a cabo en una planta diseñada para este fin que también se le conoce como refinería y consta, esencialmente, de evaporadores e intercambiadores de calor. Una de las ventajas de este método es que se puede obtener sal muy cristalina, blanca, de alta pureza (99.5%) y libre de materia extraña.

De madrugada

La jornada de trabajo de los salineros de la costa sur guatemalteca se inicia, casi siempre, a eso de las cuatro de la mañana cuando acarrean en carretas la sal del día anterior y que durante la noche se terminó de secar a la orilla de los estanques. Después de esta jornada, como a las seis, verifican que todos los embalses se estén llenando con agua que proviene del mar.

Otros depósitos
En Guatemala existen algunas minas de “sal negra” que son explotadas, escasamente, de manera artesanal como en San Mateo Ixtatán, Huehuetenango y en Sacapulas, Quiché. En el mundo existen otras similares.

> Aparte de la que se extrae del mar, también existen muchos países donde hay enormes depósitos de sal de roca, los cuales se formaron por la evaporación, durante el transcurso de millones de años de las aguas saladas de lagunas o de porciones de mar que por diversas causas quedaron incomunicadas con el océano.

> Estos depósitos se explotan mediante las técnicas mineras normales, y en los casos en que esa sal es suficientemente pura es posible utilizarla sin necesidad de purificación.

> La extracción minera se efectúa, de aplicarse, con el método de “cámaras y pilares”, en el cual, para soportar las “bóvedas”, se dejan de trecho en trecho, sin extraer, grandes pilares del mineral. Otras veces se rellenan los volúmenes ya excavados.

A partir de ahí el Sol se encarga de “cuajar” el agua de mar, y los salineros, cada dos o tres horas, deben cumplir con la “quebrada” (remover la sal que va apareciendo).

Este procedimiento de evaporación consiste en aprovechar el calor del astro rey para gasificar el agua del mar que es llevada hasta unas lagunas artificiales denominadas salinas. Estos estanques son de muy poca profundidad y están recubiertos de una especie de plástico negro. “Es para que el agua no se filtre a la tierra y el calor evapore más rápido el agua”, explica Calixto López, un salinero de Sipacate, La Gomera, Escuintla.

Paso a paso

El primer paso consiste en introducir por medio de mangueras el agua marina a estanques de grandes dimensiones llamados de concentración. En estas lagunetas se apartan las impurezas tales como arcilla, arena y otras sales menos solubles, como el carbonato y sulfato cálcico.

La salmuera ya concentrada pasa a otros embalses construidos varios centímetros abajo, para que el agua pueda correr por gravedad. A estos depósitos se les llama de cristalización y es donde la sal se cuaja, explica Sergio Curiales, otro salinero de la región.

En estas lagunetas permanece la salmuera durante todo el día y los salineros se encargan de descubrir el producto que se va acumulando en el fondo del depósito. Para cumplir con esta tarea los jornaleros utilizan una especie de pala que llaman “cuajadera”. Ésta descubre, conforme transcurre el día, los gránulos blancos que jornadas después será yodada y finalmente empacada.


   

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