Semanario de Prensa Libre • No. 142 • 25 de Marzo de 2007

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D desarrollo

A la vanguardia
En busca de una arquitectura de diseño con sabor autóctono

Por Gemma Gil Flores
Foto Áxel Paredes

¿Se imagina un centro de visitantes e investigación ecológica en alguno de los barrancos de la ciudad? ¿Y se imagina que la construcción conjugara la estética del diseño contemporáneo con estructuras de materiales tradicionales? Pues ese es el propósito del arquitecto Áxel Paredes, docente de la Universidad Francisco Marroquín. “Mi propuesta quiere salir del lenguaje vernáculo y del cliché de lo típico para participar en el discurso de la vanguardia arquitectónica mundial, pero a partir de los métodos, materiales y técnicas locales”, explica. Es decir, se trata de sugerir un modelo de arquitectura para la Guatemala contemporánea, sin importar lenguajes occidentales.

La construcción podría albergar una biblioteca, un auditorio, un invernadero y un jardín botánico, de manera que pudiera ser un espacio de divulgación y ocio.

Para llevar a cabo su propuesta, Paredes ha empleado lo último en tecnología digital para explorar las posibilidades del bambú, la madera, el plástico y las fibras naturales, a fin de crear una estructura de formas orgánicas inspirada en los textiles y en el trenzado de la cestería.

De momento, el proyecto es sólo una idea sobre papel, pero de concretarse podría ser una oportunidad para reivindicar el valor bioecológico de los barrancos. “Son pulmones con un gran potencial para convertirse en parques; pero la ciudad vive de espaldas a ellos. Se ven como un problema o como espacios para crear viviendas improvisadas”, afirma el arquitecto.

Además, de salir adelante este proyecto —que ha sido seleccionado para ser incluido en el nuevo libro de proyectos del Instituto Tecnológico de Massachusetts— abriría la exploración de nuevas soluciones habitacionales. “Se pueden edificar casas populares sin caer en las cuatro paredes y el techo de lámina, que cuando hace calor te ahoga y cuando hace frío no te protege.

Y es posible lograr algo estéticamente agradable con materiales como el PVC o el bambú, que son reciclables y más económicos que el cemento, el ladrillo y el vidrio”, agrega. Claro que, como apunta Paredes, para eso hace falta incentivar a la iniciativa pública y privada y lograr que se interesen por nuevas formas constructivas.


   

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