Semanario de Prensa Libre • No. 142 • 25 de Marzo de 2007

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D mundo

Los lugares donde vivió Jesús
La vida de Jesucristo es fácil de localizar geográficamente. Belén, Nazaret, Jerusalén...

Por Antonio Torres

Palestina era poco más o menos idéntica a la actual, salvo sus límites, que se han modificado de forma constante por las largas luchas emprendidas por este pueblo. Aquella tierra estaba compuesta por cuatro regiones: Galilea, Samaria, Perea y Judea, la más conocida y centro de toda Palestina, con Jerusalén como enclave cultural. Cuatro nombres que marcan los pasos de Cristo. Este territorio está atravesado de norte a sur por el emblemático río Jordán, donde el hijo de Dios recibió el bautismo, y que forma el valle del Jordán.

Hace dos mil años este pequeño territorio, dominado por el Imperio Romano, veía nacer a Jesús. Fue en Belén, a seis kilómetros de Jerusalén, punto de visita del mundo cristiano en Navidad.

Jerusalén.

La tradicional Misa del Gallo se celebra en la iglesia de Santa Catalina, erigida en 1881 por la Custodia de Tierra Santa, a cargo de la orden franciscana, y centra la atención de todos los cristianos.

Según la tradición, los turistas que visitan la cueva donde estuvo el pesebre y se alojaron la Virgen María y José, depositan en un agujero de la estrella dorada sus peticiones y ruegos personales, o en nombre de parientes y amigos.

Esta Basílica, que aún conserva restos del suelo que ordenó construir el emperador romano Justiniano hace unos mil 400 años, se ha salvado de tres invasiones militares, y es el santuario cristiano más antiguo de Tierra Santa.

Ciudad de la Anunciación

La azarosa vida de Jesús empezaba cuando desde Roma se ordenó el empadronamiento de los habitantes, y una familia huyó de Nazaret. En esta ciudad, a 170 kilómetros al norte de Belén, se erige la Basílica de la Anunciación, justo en el mismo lugar donde el arcángel San Gabriel le comunicó a María, la esposa del humilde carpintero, que sería Madre del hijo de Dios.

En Nazaret, Jesús vivió con sus padres y trabajó como carpintero, episodio del que apenas hay testimonio en los Evangelios. En el año 29, el profeta más conocido de todos los tiempos recorrió Israel y eligió un lugar alejado, con vistas al lago Tiberíades, para pronunciar el Sermón de la Montaña, palabras revolucionarias que los teólogos hoy reconocen como la “constitución” de la Iglesia. “Bienaventurados los pobres de espíritu, pues de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad”, cita parte del sermón. Además, en este monte de Galilea también eligió a sus 12 apóstoles (Lucas 6, 12-13).

En este sitio tan señalado para los católicos, visitado por Juan Pablo II en 2000, se levanta una basílica, al igual que ocurre en tantos otros lugares claves de la vida de Cristo, mientras que en otros apenas quedan ruinas.

Después de viajar hasta el río Jordán donde fue bautizado por Juan el Bautista, Jesús vuelve a Nazaret en el año 28 y de allí a Cafarnaum hasta pasar por Magdala.
Cafarnaum se convirtió en el centro de sus predicaciones, los principales viajes emprendidos por Jesús inician o terminan en esta ciudad del norte.

En breve
> Jesús nació en Belén a donde sus padres terrenales, José y María, acudieron para inscribirlo en el censo.

> Entonces reinaba Herodes el Grande, años antes de nuestra era.

> La familia viajó a Egipto para huir de la persecución de Herodes, que ordenó la degollación de los niños menores de dos años.

> Según los escritos de los Evangelios, desde que Jesucristo tuvo 12 años hasta que empezó su vida pública pasaron 18, en los que se desconoce lo que pasó.

> A partir de esta etapa elige a sus primeros discípulos y comienza su predicación.

> Para cumplir con los requisitos de la ley judía, Jesús había sido circuncidado y presentado en el templo, un lugar al que volvió ya siendo joven, durante la fiesta de la Pascua.

> Después de recibir el bautismo a orillas del río Jordán, Jesús comenzó su predicación en Galilea y pasó sus últimos momentos en Jerusalén.

Magdala, el lugar originario de María Magdalena, no existe más que en el recuerdo, tan sólo hay un pequeño centro urbano llamado Migdal, localizado a menos de 200 metros del lugar original. Aquel pueblo se redujo con el paso de los años a una pequeña cúpula pintada de blanco con un cartel que explica su relación evangélica.

En Cafarnaúm quedan aún ruinas de la sinagoga de la casa de San Pedro y de antiguos edificios que, por su valor histórico, están cubiertos y protegidos. Pero este pueblo conserva algo de su mística histórica. Los más modernos autos se detienen para dejar paso a los pastores que cruzan con sus cabras.

Cafarnaum, Corozaín y Betsaida forman el triángulo evangélico en el que Cristo predicó y obró milagros más que en ningún lugar. En Corozaín quedan vestigios del paso de Jesús, así lo señala una sinagoga de basalto negro, tres grandes edificios y una prominente plaza en el centro.

Betsaida, por el contrario, está condenada a desaparecer. Ya no es más que un pequeño punto escénico en el mapa a orillas del lago Tiberíades, donde se atribuyen a Jesús varios milagros, como devolver la vista a un ciego o la segunda ocasión en que alimentó a la multitud.

Tabga es el punto donde miles de personas, según cuentan los Evangelios, comieron los panes y peces de una de las multiplicaciones hechas por Jesús. Monjes franciscanos cuidan hoy el lugar y de la iglesia construida en 1982 a partir de un modelo bizantino del siglo V, templo original que se ha respetado junto con el suelo de mosaico con figuras vegetales y animales. Cada Navidad los encargados de la Iglesia de La Multiplicación de los Panes organizan un retiro para discapacitados o con trastornos mentales.

El Monte Tabor

Uno de los puntos clave del peregrinaje de Jesús es el monte Tabor. Con Pedro, Santiago y Juan, Jesús subió a éste donde aconteció la Transfiguración; dejó traslucir su divinidad ante los tres apóstoles que le acompañaban. Desde este lugar, de 558 metros de altura, se lanzan hoy docenas de jóvenes en ala delta hasta llegar al valle de Jezreel, una región agrícola del país. En la actualidad existen allí dos iglesias separadas por una pared de piedra: una griega ortodoxa de 1911 y otra católica de 1924.

Poco tiempo después de la Transfiguración en Jerusalén, la ciudad tres veces santa, es uno de los lugares más antiguos habitados por el hombre, con ruinas que se remontan a cientos de miles de años.

Jerusalén ha sido destruida 25 veces a lo largo de su historia, pero hoy es una ciudad moderna y próspera. Es en el barrio cristiano, casco antiguo de la urbe, donde Jesús predicó por última vez, fue juzgado y crucificado el día 7 de mayo del año 30.

En la actualidad poco queda de la Torre Antonia, donde Pilato condenó a Jesús a muerte. Aunque sin duda alguna, el lugar más venerado es el Santo Sepulcro, que contiene la tumba de Cristo, los misterios de la redención y la resurrección. Éste es custodiado por coptos, católicos, ortodoxos griegos y armenios.

Por la ciudad y sus alrededores se prodigan todo tipo de santuarios aptos para colmar la devoción y la búsqueda espiritual del más exigente de los modernos peregrinos: la iglesia de La Visitación, la Gruta de los Pastores, el lugar de la Última Cena, la Basílica de la Agonía, la Casa de Caifás, la capilla de la Ascensión, el sepulcro de la Virgen, entre otros.


   

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