Los lugares donde vivió Jesús
La vida de Jesucristo es fácil de localizar geográficamente. Belén,
Nazaret, Jerusalén...
Por Antonio Torres
Palestina era poco más o menos idéntica a la actual, salvo sus
límites, que se han modificado de forma constante por las largas luchas
emprendidas por este pueblo. Aquella tierra estaba compuesta por cuatro regiones:
Galilea, Samaria, Perea y Judea, la más conocida y centro de toda Palestina,
con Jerusalén como enclave cultural. Cuatro nombres que marcan los pasos
de Cristo. Este territorio está atravesado de norte a sur por el emblemático
río Jordán, donde el hijo de Dios recibió el bautismo,
y que forma el valle del Jordán. Hace dos mil años este pequeño territorio, dominado por el Imperio
Romano, veía nacer a Jesús. Fue en Belén, a seis kilómetros
de Jerusalén, punto de visita del mundo cristiano en Navidad.

Jerusalén. |
La tradicional Misa del Gallo se celebra en la iglesia de Santa
Catalina, erigida en 1881 por la Custodia de Tierra Santa, a cargo
de la orden franciscana, y centra la atención de todos los
cristianos.
Según la tradición, los turistas que visitan la cueva
donde estuvo el pesebre y se alojaron la Virgen María y
José, depositan en un agujero de la estrella dorada sus
peticiones y ruegos personales, o en nombre de parientes y amigos.
Esta Basílica, que aún conserva restos del suelo
que ordenó construir el emperador romano Justiniano hace
unos mil 400 años, se ha salvado de tres invasiones militares,
y es el santuario cristiano más antiguo de Tierra Santa. Ciudad
de la Anunciación
La azarosa vida de Jesús empezaba
cuando desde Roma se ordenó el empadronamiento de los habitantes,
y una familia huyó de Nazaret. En esta ciudad, a 170 kilómetros
al norte de Belén, se erige la Basílica de la Anunciación,
justo en el mismo lugar donde el arcángel San Gabriel le
comunicó a María, la esposa del humilde carpintero,
que sería Madre del hijo de Dios.
En Nazaret, Jesús vivió con sus padres y trabajó como
carpintero, episodio del que apenas hay testimonio en los Evangelios.
En el año 29, el profeta más conocido de todos los
tiempos recorrió Israel y eligió un lugar alejado,
con vistas al lago Tiberíades, para pronunciar el Sermón
de la Montaña, palabras revolucionarias que los teólogos
hoy reconocen como la “constitución” de la Iglesia. “Bienaventurados
los pobres de espíritu, pues de ellos es el reino de los
cielos. Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán
la tierra por heredad”, cita parte del sermón. Además,
en este monte de Galilea también eligió a sus 12
apóstoles (Lucas 6, 12-13).
En este sitio tan señalado para los católicos, visitado
por Juan Pablo II en 2000, se levanta una basílica, al igual
que ocurre en tantos otros lugares claves de la vida de Cristo,
mientras que en otros apenas quedan ruinas.
Después de viajar hasta el río Jordán donde
fue bautizado por Juan el Bautista, Jesús vuelve a Nazaret
en el año 28 y de allí a Cafarnaum hasta pasar por
Magdala.
Cafarnaum se convirtió en el centro de sus predicaciones,
los principales viajes emprendidos por Jesús inician o terminan
en esta ciudad del norte.
En breve
> Jesús nació en Belén a donde sus padres
terrenales, José y María, acudieron para inscribirlo
en el censo.
> Entonces reinaba Herodes el Grande, años antes de
nuestra era.
> La familia viajó a
Egipto para huir de la persecución
de Herodes, que ordenó la degollación de los
niños menores de dos años.
> Según los escritos de
los Evangelios, desde que Jesucristo tuvo 12 años hasta
que empezó su vida pública pasaron 18, en los que
se desconoce lo que pasó.
> A partir de esta etapa
elige a sus primeros discípulos
y comienza su predicación.
> Para cumplir con los requisitos
de la ley judía,
Jesús había sido circuncidado y presentado
en el templo, un lugar al que volvió ya siendo
joven, durante la fiesta de la Pascua.
> Después de recibir el
bautismo a orillas del río
Jordán, Jesús comenzó su predicación
en Galilea y pasó sus últimos momentos
en Jerusalén. |
Magdala, el lugar originario de María Magdalena, no existe
más que en el recuerdo, tan sólo hay un pequeño
centro urbano llamado Migdal, localizado a menos de 200 metros
del lugar original. Aquel pueblo se redujo con el paso de los años
a una pequeña cúpula pintada de blanco con un cartel
que explica su relación evangélica. En Cafarnaúm quedan aún ruinas de la sinagoga de
la casa de San Pedro y de antiguos edificios que, por su valor
histórico, están cubiertos y protegidos. Pero este
pueblo conserva algo de su mística histórica. Los
más modernos autos se detienen para dejar paso a los pastores
que cruzan con sus cabras.
Cafarnaum, Corozaín y Betsaida forman el triángulo
evangélico en el que Cristo predicó y obró milagros
más que en ningún lugar. En Corozaín quedan
vestigios del paso de Jesús, así lo señala
una sinagoga de basalto negro, tres grandes edificios y una prominente
plaza en el centro.
Betsaida, por el contrario, está condenada a desaparecer.
Ya no es más que un pequeño punto escénico
en el mapa a orillas del lago Tiberíades, donde se atribuyen
a Jesús varios milagros, como devolver la vista a un ciego
o la segunda ocasión en que alimentó a la multitud.
Tabga es el punto donde miles de personas, según
cuentan los Evangelios, comieron los panes y peces de una de las multiplicaciones
hechas por Jesús. Monjes franciscanos cuidan
hoy el lugar y de la iglesia construida en 1982
a partir de un modelo bizantino del siglo V, templo
original que se ha respetado junto con el suelo
de mosaico con figuras vegetales y animales. Cada
Navidad los encargados de la Iglesia de La Multiplicación
de los Panes organizan un retiro para discapacitados
o con trastornos mentales.
El Monte Tabor
Uno de los puntos clave del peregrinaje de Jesús es el monte
Tabor. Con Pedro, Santiago y Juan, Jesús subió a éste
donde aconteció la Transfiguración; dejó traslucir
su divinidad ante los tres apóstoles que le acompañaban.
Desde este lugar, de 558 metros de altura, se lanzan hoy docenas
de jóvenes en ala delta hasta llegar al valle de Jezreel,
una región agrícola del país. En la actualidad
existen allí dos iglesias separadas por una pared de piedra:
una griega ortodoxa de 1911 y otra católica de 1924.
Poco tiempo después de la Transfiguración en Jerusalén,
la ciudad tres veces santa, es uno de los lugares más antiguos
habitados por el hombre, con ruinas que se remontan a cientos de
miles de años.
Jerusalén ha sido destruida 25 veces a lo largo de su historia,
pero hoy es una ciudad moderna y próspera. Es en el barrio
cristiano, casco antiguo de la urbe, donde Jesús predicó por última
vez, fue juzgado y crucificado el día 7 de mayo del año
30.
En la actualidad poco queda de la Torre Antonia, donde
Pilato condenó a
Jesús a muerte. Aunque sin duda alguna, el lugar más
venerado es el Santo Sepulcro, que contiene la tumba de Cristo,
los misterios de la redención y la resurrección. Éste
es custodiado por coptos, católicos, ortodoxos griegos y
armenios. Por la ciudad y sus alrededores se prodigan todo tipo de
santuarios aptos para colmar la devoción y la búsqueda espiritual
del más exigente de los modernos peregrinos: la iglesia
de La Visitación, la Gruta de los Pastores, el lugar de
la Última Cena, la Basílica de la Agonía,
la Casa de Caifás, la capilla de la Ascensión, el
sepulcro de la Virgen, entre otros.
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