Reu por descubrir
Playas, ganadería y agricultura distinguen a este departamento
Por Ingrid Roldán Martínez
Foto Mario Linares
La visita a Champerico bien se puede empezar temprano. A primera
hora, la luz comienza a aparecer y el horizonte apenas se divisa.
En el muelle, unos hombres tiran las redes al agua, pero no logran
atrapar nada. No es la marea adecuada. Cerca de ellos, otros
pescadores aguardan a que sus compañeros regresen
después de haber pasado la noche en el mar. Unos más han permanecido
72 horas. En sus rostros se refleja el cansancio de la larga jornada. A lo lejos
se ven otras pequeñas embarcaciones que se acercan. En la lancha, uno
de los hombres anuda un enorme lazo alrededor del bote mientras el otro vigila
el motor. Les toma algunos minutos, se acercan a la base del muelle y aguardan
a que baje el cable. Un enorme garfio sujeta el lazo y comienza a subir la lancha
lentamente. Arriba, media docena de hombres espera para descargar la hieleras,
redes y demás objetos que utilizaron.

Trayecto en Manchón
Guamuchal. |
Esto es rutina para ellos, pero para el visitante no. Ellos siguen
con su vida cotidiana.
Lejos del muelle aún queda tiempo para desayunar y quedarse
en la playa para ver cómo el sol se apodera de cada centímetro
y tiñe la piel de ese color oscuro que tanto se busca en
esta época.
Así como Champerico, que se ubica a 25 kilómetros
de la cabecera de Retalhuleu, el resto del departamento tiene un
sinfín de lugares para visitar.
Sobre esta misma ruta, en el kilómetro 216, se cruza rumbo
a Manchón Guamuchal, que forma parte de una reserva ecológica
con playa y canal rodeados de un espeso bosque manglar de 13 mil
500 hectáreas hasta el límite con San Marcos. De
la carretera se debe tomar un camino de tierra de 24 kilómetros,
pero lo recomendable es llevar un vehículo agrícola.
Se llega a un pequeño poblado. Termina el camino, y los
carros se pueden dejar en un parqueo bajo la sombra de muchos cocales.
El resto del trayecto se debe seguir por agua. La operadora de
turismo Reu Xtreme dispone de varios kayaks para adentrase en las
aguas armado de un remo. Merece la pena tomarse el tiempo para
hacer este recorrido y aproximarse lentamente y en silencio a las
aves migratorias que dejan el terrible frío de otras regiones
y se hospedan por unas semanas en este caluroso lugar.
Cómo llegar
> Retalhuleu se ubica a 186 kilómetros
de la capital. Su clima es cálido. La cabecera
departamental también tiene el mismo nombre.
> Dentro
de sus atractivos turísticos se
encuentran las playas de Champerico y Tulate, la
Cueva del Encanto, el sitio arqueológico Takalik
Abaj, así como los parques Xetulul y Xocomil,
del Irtra.
> Para llegar se
toma la carretera al Pacífico
(CA-9), por la autopista Palín-Escuintla.
De allí se sigue rumbo a Mazatenango hasta
llegar a Reu.
> Uno de
los transportes que cubre la ruta es Fortaleza
del Sur, cuyo viaje dura unas cuatro horas.
> De la cabecera de
Reu para Champerico circulan buses desde las 6 de la mañana
y salen cada media hora a lo largo del día.
> Para llegar al
Manchón sólo hay
un bus que sale por las tardes desde Reu
y regresa a las 4 de la mañana del día siguiente.
> Para visitar la
finca La Virgen o hacer el trayecto en kayak, se debe contactar
a Reu Xtreme (reuxtreme.com) |
Toma poco más de una hora llegar hasta la comunidad El Chico,
formada por unas 200 familias que viven en una isla. La única
posibilidad de acceder al lugar es por agua. Tienen puesto de salud,
escuela y un alcalde auxiliar, pero no disponen de energía
eléctrica. Algunas tiendas y viviendas han instalado paneles
solares que les permiten utilizar teléfono y prender algunos
focos. De regreso, conviene remar un rato y hacer una pausa en la barra,
que está a la mitad del camino. El agua tiene una temperatura
agradable que invita a sumergirse largo rato y reponer fuerzas.
Se llega de nuevo al Manchón. El trayecto de vuelta a la
carretera parece menos largo. Sobre todo porque se encuentra cerca
la finca La Virgen, de la familia Morán.
Aquí, el panorama cambia. Alejandro José Rabanales,
director de Reu Xtreme, le llama agroturismo. Es la posibilidad
de adentrarse en el sistema de producción de esta finca
ganadera y agrícola y acercarse el ritmo de vida de los
vaqueros y sus familias.
José Morán, uno de los propietarios, cuenta que su padre compró la
finca en 1956, él y su hermano la heredaron. Ha sido siempre ganadera.
En una época cultivaron algodón, pero dejaron de producirlo en
1979. En 1996 empezaron a cultivar palma africana, de cuyo fruto se extrae aceite.
Hace poco sembraron 65 hectáreas de mango.
Hace año y medio que empezaron a criar búfalos de agua, ya han
nacido algunas crías en la finca. Hoy tiene 32 animales de esta especie.
Su carne es buena, suave y se aprovecha en mejor cantidad que la del ganado vacuno.
Parecen toros negros, pero sus cachos curvos los delatan. Se meten al agua y
cubren parte de su cuerpo, ven de frente a los visitantes, pero no mueven un
músculo.
Después de haber hecho un recorrido
en un carretón jalado por tractor —o
a caballo, si se prefiere—, conviene sentarse a comer la comida tradicional
que preparó la esposa de uno de los trabajadores, así como el queso
de leche de búfala, que sabe muy bien con tortilla recién salida
del comal.
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