Semanario de Prensa Libre • No. 142 • 25 de Marzo de 2007

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D viaje

Reu por descubrir
Playas, ganadería y agricultura distinguen a este departamento

Por Ingrid Roldán Martínez
Foto Mario Linares

La visita a Champerico bien se puede empezar temprano. A primera hora, la luz comienza a aparecer y el horizonte apenas se divisa. En el muelle, unos hombres tiran las redes al agua, pero no logran atrapar nada. No es la marea adecuada. Cerca de ellos, otros pescadores aguardan a que sus compañeros regresen después de haber pasado la noche en el mar. Unos más han permanecido 72 horas. En sus rostros se refleja el cansancio de la larga jornada. A lo lejos se ven otras pequeñas embarcaciones que se acercan. En la lancha, uno de los hombres anuda un enorme lazo alrededor del bote mientras el otro vigila el motor. Les toma algunos minutos, se acercan a la base del muelle y aguardan a que baje el cable. Un enorme garfio sujeta el lazo y comienza a subir la lancha lentamente. Arriba, media docena de hombres espera para descargar la hieleras, redes y demás objetos que utilizaron.

Trayecto en Manchón Guamuchal.

Esto es rutina para ellos, pero para el visitante no. Ellos siguen con su vida cotidiana.

Lejos del muelle aún queda tiempo para desayunar y quedarse en la playa para ver cómo el sol se apodera de cada centímetro y tiñe la piel de ese color oscuro que tanto se busca en esta época.

Así como Champerico, que se ubica a 25 kilómetros de la cabecera de Retalhuleu, el resto del departamento tiene un sinfín de lugares para visitar.

Sobre esta misma ruta, en el kilómetro 216, se cruza rumbo a Manchón Guamuchal, que forma parte de una reserva ecológica con playa y canal rodeados de un espeso bosque manglar de 13 mil 500 hectáreas hasta el límite con San Marcos. De la carretera se debe tomar un camino de tierra de 24 kilómetros, pero lo recomendable es llevar un vehículo agrícola. Se llega a un pequeño poblado. Termina el camino, y los carros se pueden dejar en un parqueo bajo la sombra de muchos cocales.

El resto del trayecto se debe seguir por agua. La operadora de turismo Reu Xtreme dispone de varios kayaks para adentrase en las aguas armado de un remo. Merece la pena tomarse el tiempo para hacer este recorrido y aproximarse lentamente y en silencio a las aves migratorias que dejan el terrible frío de otras regiones y se hospedan por unas semanas en este caluroso lugar.

Cómo llegar
> Retalhuleu se ubica a 186 kilómetros de la capital. Su clima es cálido. La cabecera departamental también tiene el mismo nombre.

> Dentro de sus atractivos turísticos se encuentran las playas de Champerico y Tulate, la Cueva del Encanto, el sitio arqueológico Takalik Abaj, así como los parques Xetulul y Xocomil, del Irtra.

> Para llegar se toma la carretera al Pacífico (CA-9), por la autopista Palín-Escuintla. De allí se sigue rumbo a Mazatenango hasta llegar a Reu.

> Uno de los transportes que cubre la ruta es Fortaleza del Sur, cuyo viaje dura unas cuatro horas.

> De la cabecera de Reu para Champerico circulan buses desde las 6 de la mañana y salen cada media hora a lo largo del día.

> Para llegar al Manchón sólo hay un bus que sale por las tardes desde Reu y regresa a las 4 de la mañana del día siguiente.

> Para visitar la finca La Virgen o hacer el trayecto en kayak, se debe contactar a Reu Xtreme (reuxtreme.com)

Toma poco más de una hora llegar hasta la comunidad El Chico, formada por unas 200 familias que viven en una isla. La única posibilidad de acceder al lugar es por agua. Tienen puesto de salud, escuela y un alcalde auxiliar, pero no disponen de energía eléctrica. Algunas tiendas y viviendas han instalado paneles solares que les permiten utilizar teléfono y prender algunos focos.

De regreso, conviene remar un rato y hacer una pausa en la barra, que está a la mitad del camino. El agua tiene una temperatura agradable que invita a sumergirse largo rato y reponer fuerzas.

Se llega de nuevo al Manchón. El trayecto de vuelta a la carretera parece menos largo. Sobre todo porque se encuentra cerca la finca La Virgen, de la familia Morán.
Aquí, el panorama cambia. Alejandro José Rabanales, director de Reu Xtreme, le llama agroturismo. Es la posibilidad de adentrarse en el sistema de producción de esta finca ganadera y agrícola y acercarse el ritmo de vida de los vaqueros y sus familias.

José Morán, uno de los propietarios, cuenta que su padre compró la finca en 1956, él y su hermano la heredaron. Ha sido siempre ganadera. En una época cultivaron algodón, pero dejaron de producirlo en 1979. En 1996 empezaron a cultivar palma africana, de cuyo fruto se extrae aceite. Hace poco sembraron 65 hectáreas de mango.

Hace año y medio que empezaron a criar búfalos de agua, ya han nacido algunas crías en la finca. Hoy tiene 32 animales de esta especie. Su carne es buena, suave y se aprovecha en mejor cantidad que la del ganado vacuno. Parecen toros negros, pero sus cachos curvos los delatan. Se meten al agua y cubren parte de su cuerpo, ven de frente a los visitantes, pero no mueven un músculo.

Después de haber hecho un recorrido en un carretón jalado por tractor —o a caballo, si se prefiere—, conviene sentarse a comer la comida tradicional que preparó la esposa de uno de los trabajadores, así como el queso de leche de búfala, que sabe muy bien con tortilla recién salida del comal.


   

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