Semanario de Prensa Libre • No. 148 • 6 de Mayo de 2007

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D cultura

"El fantasma de Villa cabalga"
Entrevista con Paco Ignacio Taibo II, autor de Pancho Villa

Por Emilio Godoy

Ícono de la novela policíaca —es director de la Semana de la Novela Negra en Gijón, España—, Paco Ignacio Taibo II asegura en esta entrevista, durante su presencia en la Feria del Libro del Palacio de Minería, que la figura del revolucionario Francisco Villa —cuya biografía publicó en 2006— aún está vigente en México y Latinoamérica y que la novela policíaca es la mejor radiografía de la sociedad actual.

¿Qué significó escribir Villa?

Era como un ajuste de cuentas. Mi generación tenía una serie de grandes referentes internacionales, pero le faltaban los nacionales. Entonces, escribir Villa era recuperar eso. Por otro lado, estábamos viendo en los últimos años una ausencia de miradas del pasado para reevaluarlo.

Para este autor, hoy día el género policíaco está haciendo la mejor descripción del estado de la sociedad.

Villa es el gran llamado -que viene desde el pasado- de que el agravio contra los pobres será vengado. Entonces me atraía mucho revivir este personaje y, por lo tanto, esta visión.

¿Quién es Villa?

Es un bandolero reciclado en revolucionario por casualidad que, sin ningún tipo de formación militar, se convierte en el gran caudillo militar en el norte; la maquinaria más importante que ha habido en América Latina, la División del Norte, la maquinaria del ejército del pueblo. Y en este proceso, además, se va convirtiendo en el gran caudillo social que asume las causas de “venguemos a una sociedad castigada por los abusos del poder”.

Cuando explora y habla de Villa, explora y habla de México. ¿Qué país descubre?
Descubrí una historia de la Revolución Mexicana mucho más ordenada. Tenía la visión de los que han estudiado en escuelas públicas y privadas en este país de una revolución que son personajes y datos sueltos, que no articulan. A la hora de contar el Villa todo cobraba forma, orden, tenía sentido. Era una historia grande, compleja, rica, sabrosa, llena de contradicciones, de personajes secundarios que jugaban roles. Entonces, fue mi manera de entender la Revolución Mexicana y contarla.

¿Cuál es la vigencia de Villa hoy en el México actual?

Cuando empezó la cadena de presentaciones del libro, que hice como en 60 ciudades de América Latina, desde Santiago hasta Ciudad Juárez —incluido El Paso, Texas—, era sorprendente cómo lo que contaba tenía un eco emocional entre la gente. Es evidente que el fantasma de Villa cabalga en nuestras sociedades, que necesitan este tipo de referentes, personajes que se la jugaron, para construir una especie de sentido de futuro, no sólo historia del pasado.

¿Cómo evalúa su experiencia de haber escrito a cuatro manos con el subcomandante Marcos?

En el momento en que escribí con Marcos, era un escritor que tenía 30 ó 40 libros publicados. Era un escritor muy armado, muy hecho, no representó una ruptura en mi vida ni una transformación. Estaba escribiendo Villa cuando Marcos me interrumpió para que hiciéramos juntos la novela (Muertos incómodos). Formó parte de lo que he estado haciendo en los últimos años, uno más de los trabajos particularmente interesante, por la manera en que se escribió, a distancia, dos autores, a cuatro manos, una etapa que duró 14 semanas.

¿En qué trabaja ahora?

En un nuevo libro que formará parte de esto que parece ser una trilogía de los grandes revolucionarios de América Latina. Primero el libro del Che, luego el de Villa y ahora estoy con Tony Guiteras y la Revolución Cubana del '33.

¿Qué lo motiva a escribir sobre estos personajes?

La historia que leímos desde la izquierda era plana, chata, esquemática, hagiográfica, no es ésa la que nos merecemos como lectores, ni los lectores ni los personajes. Hay que incursionar en la construcción de una nueva historia que revise estas aproximaciones a la transformación, el cambio y la revolución; pero que lo haga críticamente, con sentido del humor, con una nueva distancia, con absoluta fidelidad a la verdad, sin autocensura.

¿Cuál es el estado de salud de la novela policíaca?

Excelente. Todos los años hay 30 revoluciones y surgen nuevos autores con aproximaciones absolutamente originales, novedosas. Su virtud es una aproximación múltiple, no tienes una, tienes muchas. Lo que sí es evidente es algo que dijimos hace años, que el género neopolicíaco, hoy, en el mundo, está haciendo la mejor descripción del estado de la sociedad, porque es capaz de ver lo que hay debajo del iceberg, no sólo lo que hay arriba. Trasciende al periodismo, a la sociología, porque cuenta los subterráneos del problema esencial de nuestras sociedades, que es la ley y el orden.

Más de 50 libros, en más de 20 países

  • Francisco Ignacio Taibo Mahojo, mejor conocido como Paco Ignacio Taibo II, nació en Gijón, Asturias, España, el 11 de enero de 1949.
  • Ha realizado muchas actividades, al ejercer como político, activista sindical, profesor universitario en la facultad de Historia y Antropología, periodista, director de revistas, novelista y director de la Semana de la Novela Negra de Gijón.
  • En 1986 fundó, junto con el ruso Julian Semionov, la Asociación Internacional de Escritores Policíacos (AIEP).
  • Cuenta con más de 50 títulos publicados: novelas, libros de cuentos, cómics, reportajes periodísticos, ensayos de historias —publicados en más de 20 países.
  • Algunos de sus libros: Nacimiento de la memoria, 1971; Días de Combate, 1976; Cosa fácil, 1977; La huelga de los sombrereros, 1980; Asturias, 1934, 1980; México, historia de un pueblo, (cómic en 20 volúmenes); No habrá final feliz, 1981.
  • Además, Bolcheviques: Historia narrativa de los orígenes del comunismo en México 1919-1925, 1986.

El siguiente fragmento, tomado de La bicicleta de Leonardo, es una descripción de Marco Tropea, amigo y editor italiano de Taibo.

José Daniel Fierro, ficticio autor mexicano de novelas policíacas, está siguiendo un partido de baloncesto femenino en televisión. Se oye el toque del teléfono.

- Quui, Tropea, menso. Io sono tu editore, pero si no tienis libro, ¿qui jodidos edito?

- dijo una voz conocida hablando en cocoliche, esa mezcla de italiano y español que se había inventado en Argentina.

— Estoy escribiéndolo, güey, ¿no sabes que no se puede presionar a los escritores? Es pecado— le dijo José Daniel a su editor italiano.

—Tu sei como Leonardo, no terminas niente, nada, nadita de niente— contestó Tropea riendo.

Y pocas líneas después:

— Y de qué es el tuo pinche libro? — De basquetbolistas, güey. ¿En México de qué va a escribir uno? Basquetbolistas y de mi abuelo que era terrorista en Barcelona.

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