Semanario de Prensa Libre • No. 148 • 6 de Mayo de 2007

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D farándula

África en el corazón
La voz de Kaïssa Doumbé canta al mundo y de forma particular al continente que la vio nacer

Por Ingrid R. Martínez
Foto Putumayo

Kaïssa Doumbé era una adolescente cuando salió de su natal Camerún para residir en Francia. Sus hermanos mayores radicaban ya en la Ciudad Luz. Ella tenía 13 años. Sus padres llegaron tiempo después. El papá estuvo preso por motivos políticos; era ministro de Cultura y permaneció encarcelado por dos años. Cuando salió libre, decidió viajar a Europa para reunirse con el resto de la familia.

Doumbé reside hoy en Nueva York, desde donde conversó con Revista D, vía telefónica.

Sus recuerdos se remontan a París lugar que le brindó todo un mundo para desarrollar su talento. En 1977, esa ciudad se estaba dando un boom musical. Allí vivían muchos artistas africanos famosos y ella tuvo acceso a un ambiente donde la música era el centro de atención. Esto la ayudó a formarse. Además, procede de una familia de músicos, tres de sus hermanos son autodidactas; dos tocan el bajo. Su mamá cantaba.

Kaïssa Doumbé.

En sus inicios formaba parte de los coros de grupos que frecuentaba. Tuvo la oportunidad de actuar con la artista francesa CharlEli Couture con quien hizo una gira por Europa. También trabajaba en estudios de grabación y hacía comerciales publicitarios. Pero lo mejor estaba por venir.

Su carrera como cantante tomó un nuevo rumbo cuando se mudó a Nueva York, en 1996. Aquí se dio a conocer como solista y compositora. Con su propia música bajo el brazo, ha vivido cada nueva etapa intensamente. Empezó a dar conciertos y a trabajar con artistas de la talla de Diana Ross.

El corazón de su música no ha dejado de estar puesto en África, en sus raíces. La riqueza cultural de Camerún la ha marcado, en el país se hablan varios idiomas y se dan fusiones de diferentes ritmos, incluida la música cubana y la salsa que, según Kaïssa, fue reinterpretada por grupos africanos, especialmente de Senegal —de donde ella lo absorbió— y de grupos de Sudáfrica y Malí. “La influencia fue muy fuerte no sólo en Camerún sino en el resto de África, hay una conexión muy grande con la música cubana. Salió de África, fue a Cuba y volvió a África reinterpretada por africanos, algo que comienza en las décadas de 1940, 50 y 60, que mis padres escuchaban”, dice.

Otros ritmos que escuchaban eran el jazz y soul.

Su primer disco, Looking There fue dado a conocer en marzo de 2004 por Sony Music Sudáfrica.

Esto dio paso para que Putumayo World Music incluyera una de sus canciones en la recopilación Global Soul. En el sello disquero fue creado en 1993 como parte de la tienda de ropa del mismo nombre fundada por Dan Storper en 1975 y vendida en 1997. Su propósito es dar a conocer la música de otras culturas, la africana es una de ellas. Las cubiertas de los discos compactos de Putumayo se caracterizan por el inconfundible arte naif de Nicola Heindl.

A Global Soul le siguieron World Reggae, Women of Africa y recientemente Women of the World Acoustic.

Poco después, en mayo de 2004, Kaïssa Doumbé se presentó en el 16 Africa Festival, en Würzburg, Alemania. Ha utilizado su destacada voz y su talento como compositora para hablar del amor, pero también para tocar temas que le preocupan y la conmueven como la injusticia en el mundo, la guerra, el abuso de privilegios, el atropello hacia las mujeres (del que ha escrito dos canciones que están por salir al mercado) y el genocidio en Ruanda y en Darfur. Pero también su historia familiar ha estado presente en sus canciones con la incertidumbre de no saber qué iba a pasar con su padre preso en Camerún. “Siento que de esta manera puedo sanar las heridas de niña y de familia, hablando de esto y ayudando a la gente que lo está pasando o para que sepan qué está sucediendo”, expone.

También canta a la alegría de interpretar música, y a su vínculo con familiares vivos o fallecidos y su forma personal de buscar a los demás en el más allá.

Su carrera sigue en plena actividad con una serie de presentaciones en vivo. El año pasado ofreció un concierto al que asistieron Bill y Hillary Clinton, así como embajadores de varios países, en Lincoln Center de Nueva York, la ciudad donde conoció a su marido, el baterista de su grupo.

De ella escribe la firma Putumayo: “La voz de Kaïssa es un instrumento único una mezcla eléctrica de personalidad y claridad, fortaleza y fragilidad, control total y alegría desenfrenada”.

Desde que reside en el extranjero, ha vuelto a Camerún varias veces, la más reciente fue hace tres años, pero todavía no ha ofrecido conciertos en este país. Sus discos apenas están empezando a ser distribuidos allí.


   

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