Semanario de Prensa Libre • No. 148 • 6 de Mayo de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D aeronáutica
   > D portafolio
   > D mascotas
   > D fondo
   > D educación
   > D mundo
   > D cultura
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


En primera persona

La lectura es un mundo mágico
Todos los libros tienen un valor, sólo hay que saber cómo extraerlo

Soy una persona formada a través de la lectura; he trabajado como director creativo de agencias de publicidad por lo que aprendí de ella. Gracias a la misma he podido estar en otros países, porque me abrió mundos insospechados. Eso sucedió cuando alguien —tenía 10 años— me acercó a los libros de una forma cariñosa y amena. Me anclé y se convirtió en un placer.

Eso es lo que deseo hacer con el programa Construyendo lectores. Llevar al niño a querer a los libros, por medio de diferentes historias que les leo, ahí utilizan su imaginación. Ellos estudian en las escuelas cercanas a la colonia San Jacinto, zona 10 de Mixco. Hago esto porque creo que el país puede cambiar por medio de la lectura, que es la educación más barata. Se aprende de ciencia, ficción, filosofía: un libro sigue siendo el mejor maestro y amigo.

Estoy en este proyecto porque vi la transformación en mi vida por leer. En Guatemala no hay políticas de lectura consistentes y sólidas. Si a una persona no se le enseña desde pequeña el hábito de la lectura, después ya no se hace.

En 2001 empecé con La Casa del Libro, es una biblioteca en donde los pequeños tienen un encuentro cercano con los libros, de lunes a viernes y de enero a diciembre; aquí, no se cierra. Tampoco damos puntos. La única atracción es la curiosidad de saber qué cuento se contará y si la historia será atractiva, que procuramos, con mis dos hijas, que así sea.

Los dibujos y las letras deben competir con la televisión, los juegos electrónicos y toda la modernidad. El niño cree fácilmente lo que escucha, sólo él puede imaginar a un Peter Pan, el adulto nunca lo haría.

Lo que lamento es no tener suficientes libros, pero los que están son prestados a los infantes para que en sus casas continúen con el hábito de la lectura. Algunas editoriales han regalado textos, ahora, el inventario llega aproximadamente a seis mil. Busco la forma de animar a un niño a leer, que él tenga un encuentro feliz con el libro, para que se enamore y se supere por medio de ese mundo maravilloso.

Amílcar Zea, publicista y creador
del programa Construyendo lectores


La vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y heroicos. Cuéntenos la suya.
Envíela a revistad@prensalibre.com.gt o por correo a 13 calle 9-31 zona 1, 9o. piso.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com