De un departamento al otro
Barberena y Mataquescuintla comparten una misma ruta turística
Por Ingrid Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián
Atravesar el puente colgante en el parque Pino Dulce, en Mataquescuintla, bien puede hacer pensar en una metáfora de la vida y sus retos. Sobre tres cables tensos se suceden una a una las rústicas tablas por las que sólo una persona puede caminar. No parece difícil, pero se siente inestable. Sólo se dispone de un cable para sujetarse. Durante los primeros pasos todo parece fácil, pero, conforme se avanza, la superficie sobre la que hay que caminar se bambolea cada vez más. A la mitad del trayecto se ve el vacío colarse por una de las rendijas, aunque en realidad rodea todo el cuerpo.
El barranco abre su enorme boca llena de piedras y árboles y sonríe desafiante. Es entonces cuando la mente recuerda que no hay que temer, las cosas están dispuestas para que nada peligroso ocurra. Aún así, falta la mitad del trayecto. Si se sigue la recomendación de caminar sólo por el centro no hay posibilidades de que la hilera de tablas gire, así que lo mejor es acelerar el paso. Al otro lado, al final del recorrido, cuando los temores han quedado atrás, es divertido ver cómo era sólo parte de un juego, uno de los desafíos que este tipo de aventura ofrece.

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Pino Dulce se ubica prácticamente en una zona turística virgen, en la aldea del mismo nombre, en Mataquescuintla, Jalapa. La ruta tiene hermosos parajes, pero los habitantes prefieren dedicarse a sus actividades agrícolas, al cultivo del café y, en menor medida, a la crianza de ganado vacuno. Este parque ecológico forma parte de un terreno de 80 manzanas, se encuentra a 2 mil 650 metros sobre el nivel del mar, una región alta del oriente del país donde el frío hace de las suyas. Justo frente a las cabañas se tiende el hermoso manto del bosque en el Cerro Santiago.
Para llegar se pueden tomar tres vías, dos de ellas asfaltadas. La de terracería —por la carretera de San José Pinula— es la menos recomendable, pero la que ofrece mejores paisajes. en este caso es mejor ir sin prisas porque, aunque es más corta, puede tomar el doble de tiempo recorrerla en comparación con las otras dos. Es ideal llevar carro de doble tracción, principalmente durante el invierno. Aun así, merece la pena ascender por el angosto camino y atravesar extensas porciones de terreno cubiertas por altos árboles de pino. También es una buena oportunidad de conocer pequeñas comunidades que han construido sus casas en las laderas de la montaña. Por momentos, se asemeja al occidente del país hasta que una mujer delgada, blanca y de ojos claros sale de su casa para ir a una pequeña tienda cercana.
Los otros dos caminos son asfaltados. Cubren la región colindante entre los departamentos de Jalapa y Santa Rosa. Se toma la carretera asfaltada que de Mataquescuintla conduce a San Rafael Las Flores. A pocos kilómetros se ubica el cruce a la Laguna de Ayarza, ubicada a 8 kilómetros de la aldea Sabana Redonda.
De nuevo en la carretera asfaltada, la ruta conduce hacia Nueva Santa Rosa, municipio que cuenta con uno de los templos católicos más hermosos del departamento. Se ubica frente al parque, en plena zona comercial de la localidad (que no es muy grande).
Para llegar...
> Pino Dulce se ubica en la aldea del mismo nombre en
Mataquescuintla, Jalapa (a 85
kilómetros de la capital).
> Aquí se pueden llevar a cabo actividades como rappel, canopy; caminar por puentes colgantes o senderos dentro del bosque hacia pozos y nacimientos de agua. Tiene cabañas y piscinas. (dirección electrónica: pinodulce.com).
> Turicentro Las Victorias se ubica aproximadamente en el kilómetro 44, a 45 minutos de la capital, por carretera que conduce del viaducto de Pavón a Santa Rosa de Lima. Abre sábado y domingo, de 9 a 17 horas. (No tiene página electrónica). |
Agua en dos lugares
Si lo que se busca es pasar un día tranquilo, con clima agradable y con la posibilidad de refrescarse en las aguas de una piscina, en la zona se encuentran varias opciones. Una de ellas es el balneario Las Victorias, ubicado en la aldea Amberes, Santa Rosa de Lima.
Éste abrió sus puertas hace 10 años y su mejor publicidad ha sido de boca en boca por la recomendación de quienes lo han visitado los fines de semana. Principalmente atienden a la población de los municipios vecinos y de la capital (por la nueva carretera que se toma por el viaducto a Pavón, cuyo viaje dura 45 minutos).
Se ubica justo al lado del beneficio de café Las Victorias —que en época de cosecha, a fin de año, se encuentra en plena actividad—. Tiene tres piscinas, dos para adultos y una para niños. Además de restaurante, cancha de baloncesto y pequeñas cocinas para las familias que prefieran llevar su propia comida.
En épocas como Semana Santa y Año Nuevo contratan cantantes y grupos musicales para alegrar la temporada. Según datos del turicentro, el Sábado de Gloria del año pasado atendieron a mil personas.
Otro balneario, el denominado Agua Escondida, se encuentra en jurisdicción de Barberena, en la ruta hacia El Salvador. Éste tiene cinco piscinas, cancha para voleibol de playa y cancha de futbol. Fue inaugurado en 2000 y pertenece a los hermanos Taracena.
Al final de cuentas, no hay que ir tan lejos de la capital para dejar por unas horas su tensa dinámica.
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