Semanario de Prensa Libre • No. 149 • 13 de Mayo de 2007

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D folclor

Músicos con tradición
Interpretan varios instrumentos, su objetivo es divertirse: Estudiantinas

Por Julieta Sandoval

Su canto es de alegría o tristeza; una serenata dirigida a algún amor o una entonación religiosa... Las canciones son entonadas por un grupo de jóvenes que se hacen acompañar de sus voces e instrumentos.

Originalmente eran formadas por estudiantes universitarios —ahora sus integrantes pueden tener otras ocupaciones— que tocaban alguna melodía, a veces, a cambio de comida, “por eso su símbolo es una cuchara”, explica David Yupe, director de la Estudiantina de la Universidad de San Carlos (EUSAC). Surgieron en Europa y luego se trasladaron al Nuevo Mundo.

En Guatemala, la historia de las estudiantinas está dividida en tres etapas, según un estudio del Ministerio de Cultura y Deportes, en el cual colaboró Fernando Siu, integrante y maestro de estos grupos.

Monteflor está compuesta
por residentes de tres colonias.

Nacimiento

La primera comprende de 1890 a 1925. En esta fase se puede mencionar la participación de Rafael Álvarez Ovalle, uno de los autores del Himno Nacional, quien estuvo en las estudiantinas El Chapín, La Broma y La Tuna, dato del libro Historia del Himno Nacional.

Después de esos años la actividad decayó, cuenta David Yupe. Es hasta 1970 cuando inicia la segunda fase, que abarca hasta 1990. En los 70 fue su boom pues surgieron varios grupos. Es durante este lapso cuando se introduce la marimba y se incorpora a los característicos instrumentos de este arte: la mandolina, pandereta, guitarra y acordeón.
La Eusac aparece también en esta época. Le siguieron las de Economía (1972) y Veterinaria y Zootecnia (1973), luego el frenesí se difunde en otras facultades. También se crean las de los institutos, entre ellos la del Indígena Santiago, Rafael Landívar, Comercio Nocturno y otras.

Las Estudiantinas universitarias en sus primeros años interpretaron melodías de corte romántico, valses o sones. Pero a finales de la década de los 70, el estilo y línea musical cambian, anota el documento Memorias de un Tuno, de Fabián Ramos. En esta época se ejecutan composiciones de corte social, llamadas popular o de protesta, al tratar de identificarse con los trabajadores, campesinos y estudiantes.

Segunda etapa

En 1975 la Eusac crea el Festival Nacional de Estudiantinas; se registraron al menos 50 agrupaciones entre 1976 y 1990, indica el estudio del Ministerio de Cultura.
Rolando Gudiel, egresado de la facultad de Veterinaria y ahora profesor de una de estas agrupaciones explica que los requisitos para ingresar a una Estudiantina varían, por ejemplo en la de Veterinaria no se necesita tener muchos conocimientos en música, pero sí bastantes deseos de aprender y constancia. “En la Monteflor es diferente, aquí sí es necesario tener habilidades musicales, pues ha grabado varios discos”, comenta el músico.

Tipos
> Las universitarias: Sus integrantes se retiran al graduarse.

> Las escolares: forman parte de la proyección y extensión de los establecimientos educativos.

> Las de barrio representan a su sector habitacional. No reciben ayuda directa de éste.

Ésta fue creada en 1973 por el reverendo José Refugio De la Torre, con el objetivo de que los muchachos formaran parte activa de los servicios de la Iglesia de Nuestra Señora del Rosario. Sus integrantes provenían de las colonias Monserrat, Florida y Monte Verde, de ahí su nombre. Esta estudiantina pertenece a la del tipo barrio.

Esta categoría tiene la cualidad de que sus integrantes representan a su sector habitacional, pero no reciben ayuda directa de éste. “El vivir cerca hace más fácil de localizarse y comunicarse”, dice Gudiel. En la actualidad está compuesta por 22 personas, hombres y mujeres, cuyas edades varían de los 18 a los 60 años.

En sus inicios el sacerdote era el maestro, el responsable de enseñarles a interpretar los instrumentos y a entonar las canciones, pero desde hace algunos años, los integrantes lo hacen por propia iniciativa. “Ninguno es músico de profesión, no sabemos de solfa. Todo lo hacemos de oído”, cuenta Fernando Ávila, quien dirige la estudiantina Monteflor y pertenece a ella desde su fundación.

Hoy

La última etapa, es de 1990 a la actualidad, por lo que la tradición continúa. Estos grupos siguen reuniéndose para deleitar con su música y cantos al público.


   

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