Escuela en el escenario
El teatro es la razón de ser de la ENAD, más que pupitres tiene salones de ensayo
Por Ingrid Roldán Martínez
Foto Carlos Sebastián
Para llegar a la Escuela Nacional de Arte Dramático Carlos Figueroa Juárez (ENAD) hay que bajar varias decenas de gradas. Sus instalaciones se encuentran en las entrañas del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. En sus 50 años de existencia la institución ha pasado por distintas etapas, unas más difíciles que otras, pero su corazón no ha dejado de latir, se ha aferrado al último aliento, a la sangre joven de sus estudiantes y al espíritu incansable de sus maestros.
Cuando se le pregunta al director, Alfredo Porras Smith, cuál ha sido el principal aporte de la ENAD, responde que es la formación de actores, directores y asistentes de dirección.

Maestro y alumnos de la ENAD durante
las clases en las instalaciones del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, 2007. |
En el acta de fundación, levantada el 3 de junio de 1957, se especifican las funciones que tendría la nueva institución. Formaba parte de la Dirección General de Bellas Artes y Extensión Cultural, del Ministerio de Educación, dirigida en ese momento por Mario Alvarado Rubio. Fue contratado como director Domingo Mihovilovic Rajcevic, conocido como Domingo Tessier, con un salario mensual de Q300. Además de coordinar las actividades educativas, debía integrar un elenco teatral con actores profesionales, aficionados y estudiantes de la Escuela. Formaron parte del primer claustro la crítica de arte Josefina Alonso de Rodríguez, la escritora Margarita Carrera y el actor Roberto Mencos, entre otros. Tessier formalizó la enseñanza en teatro, porque antes de la fundación de la Escuela todos adquirían sus conocimientos sólo con la práctica.
Su primera sede, y en la que permaneció por más de 20 años, fue en el segundo piso del Conservatorio Nacional de Música.
En la lista de estudiantes de 1959 (apenas dos años después de fundada) aparecen nombres de quienes han dado importantes aportes al teatro: María del Carmen Escobar, autora la obra La gente del palomar; Carlos Izquierdo, actor que hizo carrera en el teatro de la Universidad Popular; Haroldo Vallejo, actor en decenas de obras; Rubén Morales Monroy, quien durante años dirigió el teatro de la UP y René Figueroa, quien actuó en obras como La muerte de un viajero, junto a Mildred Chávez y Herbert Meneses.
Un poco nómada
“Hubo una época en la que la escuela casi se muere en la década de los años 1960, después del retiro de Tessier; quien realmente entró al rescate fue Norma Padilla”, comenta Porras Smith. Ella fue maestra en la etapa inicial de la Escuela y más adelante organizó las muestras departamentales de teatro.
El decenio siguiente también fue difícil por los pocos recursos económicos con que contaba. En parte afectó que los esfuerzos se centraron en la Compañía Nacional de Teatro que funcionó entre 1964 y 1976. Durante este periodo, las temporadas para estudiantes de establecimientos públicos eran gratuitas.
A principios de los años 1980, la ENAD cambió de sede, se trasladó a una casa frente al templo de La Recolección y después a la 9a. calle, frente a Aprofam. Pero su etapa errante no había terminado. Estuvo un tiempo en el Teatro de Bellas Artes hasta que en 1992, por iniciativa del actor Manuel Lisandro Barrillas, le fue asignado un espacio en el Centro Cultural Miguel Ángel Asturias. La primera acta levantada en ese lugar data del 2 de noviembre de ese año.
El nombre de Carlos Figueroa Juárez se le agregó a propuesta del director Luiz Tuchán, en honor al destacado actor que se especializó en maquillaje teatral, fue maestro de esta materia en la ENAD y la UP y uno de los fundadores de la compañía Teatrocentro.
Celebración
de cinco décadas
> Una buena oportunidad de ver el trabajo de la Escuela Nacional de Arte Dramático Carlos Figueroa Juárez es durante el festival que llevará a cabo del 22 al 27 de mayo en el Teatro de Cámara Hugo Carrillo, del Centro Cultural Miguel Ángel Asturias, de martes a viernes a las 19 horas.
> Martes 22: Edipo Rey: actúan Alfredo Porras Smith y Xavier Pacheco; obra Las preciosas ridículas: actúan Roger Ovalle, Odeth Alvarado y Marylena Jerez, y La zapatera prodigiosa, con estudiantes de la ENAD.
> Miércoles 23: Bodas de sangre, con la actuación de María Teresa Martínez y Ligia Méndez y estudiantes de la ENAD; El mago de Oz (escena final), con Ligia Méndez, Fernando Juárez, Héctor Leal, Iván Martínez y Marylena Jerez.
> Jueves 24 y viernes 25: Un final perfecto, con Bitty Herrera, Peter Martínez, Nancy Castillo y Julio Villatoro.
> Sábado 26 y domingo 27: El rostro del alma oscura, con Nancy Castillo, Marylena Jerez, Joanna Velásquez, María Fernanda Castillo, Zarah Par y Efrén Jiménez. A las 17 horas. |
Además de Tessier han dirigido la institución Alberto Martínez Bernaldo (padre de María Teresa Martínez), Ligia Bernal, Antonio Almorza, Luis Rivera, Luiz Tuchán, Ligia Méndez y Porras Smith.
Visión en las tablas
Desde el comienzo, su plan de estudios ha sido de tres años, pero el programa no es el mismo. El inicial giraba alrededor de la actuación, maquillaje, vestuario, nociones de movimiento escénico y expresión corporal; más adelante se le agregaron literatura y psicología.
Cuando la carrera fue aprobada como un bachillerato en arte especializado en actuación, avalado por el Ministerio de Educación, los estudiantes comenzaron a recibir instrucción científica con materias como química, física y biología, además de la formación artística. Esto le permitió a una generación de egresados la posibilidad de continuar sus estudios universitarios, pero la institución perdió esta posibilidad al cambiar el pénsum. En la actualidad, la administración de la ENAD busca recuperar esa posibilidad.
Las escuelas de arte normalmente se mueven con una dinámica distinta de las demás instituciones educativas. cuentan con un número limitado de estudiantes (un promedio de 40 al año, una cifra adecuada para este tipo de instituciones).
Actualmente estudian ocho en sexto bachillerato, seis en quinto y más de 25 en cuarto. Pagan una cuota única de Q300.
Dentro de los requisitos de graduación se les pide que hagan trabajo comunitario y que ofrezcan talleres fuera del área metropolitana.
Algo importante es que la institución busca que los egresados manejen distintas técnicas y corrientes en cuanto a actuación, dramaturgia y que sean capaces de organizar y diseñar un espectáculo teatral. Además, durante su etapa de formación tienen la oportunidad de montar obras que el teatro comercial no presenta.
Del resultado de la labor desarrollada por directores y maestros da muestra la trayectoria de muchos de sus egresados en las décadas recientes: Fernando Mencos, Ligia Méndez, Iván Martínez, Marylena Jerez, Fernando Juárez, Víctor Barillas, Nancy Castillo, Margarita López, Nicolás Juárez, Madgalena Morales y Mercedes Fuentes.
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