Semanario de Prensa Libre • No. 150 • 20 de Mayo de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D portafolio
   > D conducta
   > D fondo
   > D educación
   > D mundo
   > D cultura
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


D educación

¡Queremos hablar!
Están acostumbrados a ser receptores de muchos proyectos, pero ¿por qué no escuchar lo que niños y jóvenes tienen que decirnos?

Por Gemma Gil

“El parlamento infantil es una forma de dar a conocer a los políticos nuestros problemas y hacer propuestas desde el punto de vista de la niñez y la juventud”, explica Dora Alonso, miembro de esa asamblea. A sus 14 años le preocupa la privatización de la educación y el haber estado más de un mes sin clases. “No me parece bien que la ministra sugiera que repitamos cursos. Es injusto”, afirma esta joven quetzalteca a la que un día le gustaría trabajar como comunicadora social. De hecho, ya ha plantado la semilla para su futura profesión. Dora participa en la comisión de comunicación de Investigación, Desarrollo y Educación Integral (IDEI), una asociación que, entre otras cosas, quiere construir un mundo más justo y colaborar mano a mano con la infancia y la juventud.

“Habitualmente, los niños son objetos de los proyectos, pero no son tomados en cuenta. No son escuchados”, explica José Yac, coordinador del área de educación crítica de IDEI. “De ahí surgió la idea de crear un parlamento infantil, para emplear la imaginación creadora de los niños y formar líderes democráticos que crezcan en una cultura de paz. A los adultos es difícil cambiarlos, con los jóvenes todavía podemos construir un mejor país”, agrega. Para lograrlo, desde 2002, 153 niños y adolescentes elegidos en sus comunidades —pertenecientes a las cuatro culturas— se han reunido para participan en un ejercicio consciente de ciudadanía.

“Nos hemos disociado de la naturaleza, pero debemos entender que somos parte del planeta y por tanto, hay que respetarlo”.

Johanna Godoy
Escritora

La creación de una asamblea infantil es un sueño que se ha presentado en forma de iniciativa de ley para que los niños sean escuchados en los temas que les afectan. “En el campo, ellos son los que mejor conocen la realidad de sus comunidades”, dice Yac, quien lleva casi siete años trabajando en el proyecto a través de una metodología educativa propuesta por Carlos Aldana y Johanna Godoy.

Como seres cósmicos

“Estamos conectados a todo lo que nos rodea y lo que proponemos es una educación que nos invite a salir al encuentro de la vida natural, de nuestros semejantes, de los seres vivos, del planeta y del cosmos. Sé que suena new age, pero no tiene nada que ver con eso, sino con el respeto a la vida”, explica Aldana, pedagogo, docente de la Universidad de San Carlos y autor del libro L@s jóvenes como seres cósmicos. Este trabajo, junto al Libro de las emociones de la escritora Johanna Godoy —,ambos editados por Save the Children Noruega— son los textos que han inspirado iniciativas como la del IDEI.

“Si puedo sentir respeto por el medio ambiente, también me puedo dar cuenta de que comparto este planeta con otros seres humanos a los que debo respeto. Si alguien descubre la vida como algo maravilloso, va a pelear por la vida, y esto también tiene una participación en el plano político, porque no estamos aislados. Somos interdependientes”, afirma el pedagogo.

Frente a una visión del mundo y del conocimiento como una máquina que puede descomponerse en partes para ser analizada de manera aislada, lo que Aldana y Godoy proponen es recuperar una forma de entender el mundo que tenga en cuenta los sentimientos. “En concreto, el Libro de las emociones propone que esa sana relación que se da entre una madre y un hijo se traslade a las relaciones sociales y al campo de la educación, que nuestra coexistencia no se base en la competencia, porque lo que ha hecho posible nuestra evolución como seres humanos es la cooperación”, explica Godoy.

“A los adultos es difícil cambiarlos; con los
jóvenes todavía
podemos construir un mejor país”.

José Yac
coordinador educativo de IDEI

Inspirado por la biología

Como contrapunto a una sociedad que se caracteriza por la verticalidad, lo que estos autores sugieren es la participación activa de jóvenes y adolescentes basada en tres principios: la interdependencia, la autoorganización y la sostenibilidad. Tres valores que están inspirados en la Biología, ya que entienden a cada ser humano como si fuera una célula de un organismo mayor. Como ilustra Godoy “todas las partes de nuestro cuerpo están interconectadas, responden a las condiciones externas para adaptarse y conforman un conjunto que no necesita de sistemas externos para cumplir sus funciones. Así debemos funcionar como grupos”.

En términos prácticos, estos principios implican aceptar a los jóvenes como protagonistas, proporcionarles autonomía y alentarlos a que sean ellos mismos quienes elaboren propuestas. “Muchas organizaciones sociales quieren que les des recetas de cómo deben hacer las cosas, pero son ellos los que deben ponerse de acuerdo y funcionar”, apunta la escritora.

Se trata, en definitiva, de empezar a sentir la educación de los jóvenes de otro modo. O en palabras de Aldana: “Hemos de retomar la idea de ser educadores, no enseñantes, y aprender de niños y jóvenes formas más emocionantes de ver la vida”. ¿Y qué mejor que formar un parlamento infantil para escuchar soluciones más creativas y menos contaminadas para los retos sociales que debe afrontar Guatemala?

Los manuales L@s jóvenes como seres cósmicos, de Carlos Aldana y El libro de las emociones,
de Johanna Godoy se pueden solicitar en formato PDF a Save the Children Noruega
(9 av. 32-01 zona 11) scn@scnoruega.com.gt


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com