El primer matrimonio civil
Esa remembranza emocionó mucho mi corazón
El domingo 22 de abril pensaba, como siempre, ir a misa y al salir pasar a comprar Prensa Libre, llegar a casa, desayunar y quedarme leyendo, pero mi sorpresa fue una llamada de mi hermana Antonieta. Me dijo que su esposo había leído en Revista D que el licenciado Cordón Duarte contaba sobre el primer matrimonio civil efectuado por él de manera particular. Quién lo diría, qué sorpresa tan grata. Revivieron en mi mente recuerdos que me gustaría compartir: mi nombre es Emperatriz Eugenia Fuentes Liquidano, nací en El Tumbador, San Marcos, un 14 de enero de 1935; mi esposo, Jorge Mario Cruz Morales, nació el 25 de noviembre de 1928 en una casa de la avenida La Reforma, zona 10 de la capital. Yo era muy pequeña cuando vine a la ciudad, la penúltima de 11 hermanos, ocho mujeres y tres varones. Vivimos por mucho tiempo en la 1a. calle de La Reformita, zona 12, cerca de la fábrica de Salvador Safié llamada El Cometa.

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A finales de 1955 asistimos con mis hermanas a una boda en una casa ubicada en Santa Cecilia, zona 8. Había un grupo de amigos, entre ellos, Jorge Mario; al entrar, me miró; sus ojos verdes me cautivaron.... no me quitaba la vista de encima y, cuando menos lo imaginé, me invitó a bailar; de hecho, bailamos toda la tarde. Después de ese día no volví a verlo, hasta un mes después, cuando mi hermana Marta lo encontró en la gasolinera California, en la zona 8, y lo invitó a una posada que realizaríamos en nuestra casa. Cuando Jorge Mario llegó, recuerdo que yo estaba bailando, pero se acerco a mí y me pidió que bailáramos.
A partir de ese día siguió frecuentándome y nació una bonita amistad que terminó en noviazgo. Mario me contaba que desde antes me conocía, que me miraba cuando iba a la tienda con mi hermana Marta; yo, por supuesto, no volteaba a ver a nadie y Mario pensaba que era una presumida, y siempre que me contaba sobre esto nos reíamos. A los meses de noviazgo decidimos casarnos. Recuerdo que el licenciado Cordón Duarte era el abogado de mi suegro, el compositor Jorge Cruz Sáenz. Lo habíamos visitado por un asunto y aprovechamos para contarle que pensábamos casarnos. Fue entonces cuando él nos comentó que había salido una ley donde podíamos casarnos en la casa sin necesidad de ir a la municipalidad. La idea nos pareció fantástica, porque, además de ser el primer matrimonio particular, éste sería muy nombrado en Centroamérica.
Pidieron mi mano en el mes de noviembre. Fue muy especial porque mi mamá preparó cena, mis hermanas solteras: Dora, Antonieta, Marta y yo nos encargamos del decorado de la casa y, por supuesto, de mi arreglo personal. Me sentía nerviosa y feliz porque sabía que para mis papitos, don Vicente Fuentes Reyna y Lupita
Liquidano de Fuentes, sería una boda especial; era la primera de sus hijas que se casaba en una casa particular. La noche no pudo ser más hermosa para Mario y para mí, entre risas y amena plática de nuestros padres se fijó la fecha de la boda civil para el 1 de marzo a realizarse en casa de mis suegros, don Jorge y doña Oly. La boda religiosa se llevó a cabo en la Iglesia Divina Providencia (Guarda Viejo), zona 8; el padre Ambrosio fue quien la ofició, por cierto, sé que ahora está en la Iglesia Don Bosco. La fiesta se celebró en una casa de la colonia Landívar, zona 7, que se alquiló para el evento y nos fuimos de luna de miel a Antigua Guatemala. Procreamos una hija que lleva mi nombre y de su matrimonio, tres nietos y un hermoso bisnieto.
Agradezco a Revista D y al licenciado Manuel Antonio Cordón Duarte por esa maravillosa remembranza que emocionó mucho mi corazón, porque este año hubiéramos cumplido nuestras bodas de oro.
Emperatriz Eugenia Fuentes Liquidano
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