Almuerzo de domingo en...
Son un oasis al pie de la carretera. Acompáñenos a hacer una ruta por algunos de los mejores sabores que se esconden entre la capital y Chimaltenango
Por Gemma Gil Flores
Foto Carlos Sebastián
Los Tilos
Carnes y repostería alemanas
Hace 36 años que este restaurante especializado en comida alemana ofrece sus servicios. El local, rodeado de un área de juegos infantiles acordonada con vistosas margaritas, ofrece un ambiente distendido y familiar en el que disfrutará, entre otras cosas, de una rica oferta de repostería.

Los Tilos |
Susana Apel de Bermúdez, hija de los fundadores, emigró con el resto de la familia a Guatemala después de la Segunda Guerra Mundial y, como gerente de Los Tilos, ha continuado preparando algunas recetas aprendidas de su abuela. El cordero en vino tinto y el pie de manzana destacan como dos de los mejores platillos de la casa.
“Mis padres abrieron el primer restaurante hace 45 años y al principio intentaron que el menú fuera cien por ciento alemán, pero algunos sabores muy típicos, como el del repollo ácido, no tuvieron muy buena acogida”, cuenta. Por eso, en la carta, junto a las tradicionales salchichas alemanas, servidas con puré o papas fritas también se sirven churrascos, sándwiches, hamburguesas, volovanes de pollo o carpaccio de un jamón ahumado que la propia Susana se encarga de elaborar de forma casera.
Km. 18.5 de la carretera
a Antigua.
Abierto de lunes
a sábado de 10 a 22
y domingos de 8 a 19 horas.
Cabaña Suiza
Un rincón de Helvecia en Mixco
El café St. Gallen, nombre del pueblo donde nació el fundador, es un lindo establecimiento que fue remodelado hace dos años para lograr que se asemejara lo más posible a una casa suiza. El interior de este café, especializado en desayunos y refacciones, ofrece un ambiente acogedor gracias al mobiliario y la decoración en madera. El exterior es amplio y los jardines están primorosamente cuidados, pero si hay un motivo para hacer una parada en el kilómetro 20.8 de la carretera a Antigua ese es el menú.
Entre los desayunos, Walter Senn, gerente y nieto del fundador, recomienda el quiche lorraine o el típico suizo, a base de huevos, jamón, salchicha estilo europea y rösti (papa rallada y cocida en la sartén). Entre los sándwiches nada mejor que un pan laugenbröt (pan de leche con el exterior tipo pretzel) de elaboración casera relleno con pierna, pollo, jamón o queso gouda.
Los postres son una de las especialidades de la casa. No en vano las dos jefas de cocina, Elizabeth y Mónica Senn, estudiaron seis años de repostería y chocolatería en Suiza. No se vaya sin disfrutar de un apfelstrüdel (enrollado de manzana), un pie de ciruela o un selva negra (pastel de chocolate con crema).
Km. 20.8 de la carretera
a Antigua.
Abierto de martes
a domingo,
de 8 a 18 horas.
La casa de las leyendas
El encanto de los pequeños detalles
En la bulliciosa cabecera departamental de Chimaltenango se encuentra lo que, sin duda, es una agradable sorpresa. Este restaurante, regentado por una agradable pareja, luce una detallista y coqueta decoración de estilo country. Como afirma Ana Mercedes Viñals, una de las propietarias, “esos pequeños detalles hacen las cosas grandes. Nos gusta ofrecer toques que la gente no va a encontrar en otros sitios y nuestro secreto es gozar con lo que hacemos”. Desde luego, se nota que el restaurante —que debe su nombre al gusto de los dueños por las leyendas—, es un lugar tratado con mimo y dedicación.
El jardín, sumamente agradable, tiene un pozo, algunas piezas de maquinaria antigua, árboles frutales y un pequeño huerto donde se cultiva perejil, lechuga, rábanos, tomates y cebollines que son empleados en la cocina. El cultivo es orgánico, pues como apunta Alejandro Imeri, también propietario, “hemos aprendido a hacer abono con los desechos”. El recinto también incluye un área de juegos infantiles y un recorrido para que los más pequeños puedan ver loros, gansos y conejos, entre otros animales.
En cuanto al menú, la recomendación de los propietarios son las costillas a la barbacoa, pero sin lugar a dudas, hay que probar el ixmucané, un pan francés en forma de bola, desmigajado y relleno con tres tipos de queso fundido y jamón, pollo o champiñones. La repostería también merece un alto en el camino.
Km. 56 de la carretera Panamericana.
Abierto de martes a domingo,
de 7 a 21 horas.
La posada de mi abuelo
Paisajes y recetas cien por ciento guatemaltecos
En 1921 una pareja de alemanes que venían buscando nuevos horizontes después de la Primera Guerra Mundial, compró esta finca en Parramos para dedicarla al cultivo de café. Hace 11 años que sus nietos decidieron abrir las puertas de esta hermosa propiedad.
El lindo paraje que rodea el restaurante, de estilo country, se realza por los frondosos cafetales que proporcionan el grano para el café que se sirve en el restaurante. La plantación tiene senderos abiertos para que los visitantes puedan disfrutar de un paseo a pie, a caballo o en bicicleta antes o después de la comida.
La carta está centrada en gastronomía guatemalteca y, en una región famosa por sus deliciosos frijoles, esta leguminosa no podía ser menos que protagonista. Entre los platillos de la Posada de mi abuelo cabe destacar su sabroso pepián y los frijoles rojos y blancos con costilla, chorizo extremeño, tocino ahumado, espinazo en su recado y arroz.
A la hora del desayuno, el clásico del establecimiento es el Moreno (huevos bañados con salsa de pepián, frijoles parrameños volteados, plátanos, queso, pan de pueblo y café).
Si lo que le apetece es tan sólo un postre, a media tarde no se pierda las torrejas, el mole o los buñuelos de la casa.
Km. 1.5 de la carretera que parte de Parramos hacia Yepocapa.
Abierto de martes a domingo
de 8 a 18 horas.
Alquilar una bicicleta durante media hora cuesta Q20;
si se prefiere un caballo, el precio asciende a Q30. |