Semanario de Prensa Libre • No. 151 • 27 de Mayo de 2007

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D educación

Educando con la naturaleza
El contacto con el medio ambiente y utilizarlo en beneficio propio sin hacerle daño es lo que estos niños aprenden en sus aulas

Por Julieta Sandoval
Foto Carlos Sebastián

Aquí no sólo se le dice al niño que debe cuidar el medio ambiente, también se le muestra cómo hacerlo. “Enseñar desde la edad infantil a convivir con la Tierra es la clave, después de esa etapa se hace difícil que comprendan la importancia de este tema”, explica Ricardo Estrada, fundador del Colegio Ecológico Guatemala.

Los estudiantes de cada grado tienen asignado un lugar para sembrar.

Ubicado en dos manzanas de San Juan Sacatepéquez, este centro va más allá de la educación común, pues pone a actuar a los estudiantes. Ellos aprenden a preparar la tierra para cultivar, sembrar, dan seguimiento al crecimiento de la planta hasta su cosecha.

Lucía Jiménez de Estrada, quien dirige el establecimiento, explica que desde preprimaria se inicia con la motivación a los pequeños para lograr una buena relación con el medio ambiente y aprovecharlo de forma adecuada.

Las asignaturas tienen orientación hacia lo ecológico. Por ejemplo, en matemáticas se les enseña el sistema de medida, pero se pone en práctica en los cultivos, como la extensión de tierra en donde se pueden sembrar ciertos vegetales y la proporción de abono y agua que deben tener para que los cultivos sean adecuados. “A los pequeños los motivamos a través de los conjuntos que están compuestos por zanahorias, tomates u otras plantas”, refiere De Estrada.

Agroecología

Otras áreas
> Jardinería. Este aprendizaje está dirigido a los estudiantes de sexto grado de primaria, quienes llegan a saber qué flores son aptas para cada tipo de tierra y clima. Además, obtienen conocimientos básicos sobre diseños de jardines.

> Riego por goteo. Aunque los estudiantes más grandes lo practican con la instalación de mangueras, los pequeños lo efectúan con botes plásticos agujereados, que son enterrados junto a las plantas, llenos de agua. Así la mata consume sólo el líquido que necesita sin necesidad de ser regada todos los días.

> Jardinería botánica de plantas medicinales. Se cultiva pericón, tomillo, u otras aptas para aliviar dolencias de estómago.

> Cultivos hidropónicos o sin suelo. En el colegio utilizan esponjas, arena y cáscara de arroz que constantemente con humedecidas con agua y nutrientes.

> El colegio fue fundado el 11 de noviembre de 1999, y abrió sus puertas en 2000. En él se imparten clases desde pre primaria hasta bachillerato. Está ubicado en el kilómetro 37.5, comunidad Ruiz, San Juan Sacatepéquez.

Sembrar y cultivar sin dañar el entorno es uno de los objetivos de este sistema de enseñanza. Por eso, una de las primeras cosas que aprenden los estudiantes es a transformar la tierra, pero de forma natural, sin utilizar químicos, ya que la de ese lugar no es apta para la labranza debido a que es una región en donde crece mucho pino, esto hace que la tierra sea ácida, perjudicial para la mayoría de plantas.

Vuelven apto el terreno por medio de un procedimiento en donde preparan basura que se pudre —cáscara de fruta y de huevo, tallos o semillas—. Esto pasa a ser alimento para las lombrices, el excremento de esos animales es utilizado para las sementeras. Procedimiento que hacen los estudiantes ayudados por sus maestros que han recibido capacitación en el Instituto de Nutrición de Centroamérica y Panamá (Incap).

Acá también se experimenta con abonos o nutrientes, para conocer cuál es la forma más adecuada de obtener mejores cosechas, en forma, color o tiempo de crecimiento. “Al no utilizar químicos, nuestros productos son considerados orgánicos, los cuales tienen muy buena aceptación”, agrega Lucía de Estrada.

Pero los niños llevan más allá de las aulas sus conocimientos. Iván Juárez, de quinto bachillerato, dice que en su casa ya tiene sus sembradíos, son simples y pequeños, construidos en cajas, pero adecuados para cultivar acelga, tomate o rábano.

Sin embargo, a pesar de que le gusta todo lo relacionado con el ambiente y su cuidado, al concluir sus estudios de educación media, continuará en la universidad Medicina.

Además de enseñar la agroecología, también se les muestra la importancia de no desperdiciar el agua y de no tirar basura. Otros proyectos que se tienen en mente son la enseñanza de preparados naturales como champúes, jabones y cremas, siempre con sus propias siembras. “Esperamos hacer un cultivo de hongos y ampliar el de plantas medicinales. Todo para aprender a vivir en armonía con la Tierra y no hacerle más daño”, puntualiza Lucía de Estrada.


   

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