Semanario de Prensa Libre • No. 151 • 27 de Mayo de 2007

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D historia

La reina guerrera
La Señora Seis Cielo de Naranjo fundó una nueva dinastía, luchó para consolidar el poder de su heredero y usó el título militar más poderoso del mundo maya

Por Gemma Gil Flores
Foto Carlos Sebastián

No fue una reina maya más. Wac Chanil Ahau, más conocida como la Señora Seis Cielo de Naranjo, lideró batallas, ordenó construcciones fastuosas y, al más puro estilo de una emperatriz romana, ejerció el poder en la sombra, para asegurar la grandeza de los territorios que un día heredaría su hijo, Ardilla
Humeante.

Corría el año 682 d.C cuando la joven de 18 años atravesó el convulso territorio que separaba Naranjo (a 18 kilómetros del actual Melchor de Mencos) de su ciudad natal, Dos Pilas (en el área de Petexbatún). Era hija del gobernante B’alaj Chan K’awiil y el destino escrito en sus estrellas, unido a los designios establecidos por la poderosa Calakmul (México), la convirtieron en la elegida para iniciar una nueva dinastía en Naranjo.

Sus predecesor en el trono había pagado con la vida el intento de rebelarse contra el poder de Calakmul, por eso se hacía necesario que una princesa aliada sembrara la semilla de un nuevo linaje. Las alianzas matrimoniales con intereses políticos eran una práctica habitual en el mundo maya, pero la misión que esperaba a la joven Seis Cielo no era sencilla. Por eso, al tercer día de su llegada celebró rituales para que Naranjo se reconectara con la energía de sus ancestros.

Años de guerra habían dejado a su nueva ciudad postrada y la sombra de sus poderosos vecinos presagiaba amenazas: al sur, su tradicional enemiga
Caracol (Belice), una ciudad que para complicar las cosas también era vasalla de Calakmul; al suroeste, Yaxhá, la fiel aliada de Tikal.

Como mujer, su papel parecía destinado a ejercer de esposa y madre del sucesor al trono, pero desde el primer momento Seis Cielo iba a demostrar que las medidas de ese traje le iban a quedar pequeñas.

Para la historia

A su llegada se casó con un noble cuyo nombre se perdió en el tiempo, como si sólo le hubiera interesado que su propia figura y la de su hijo, Ardilla Humeante —nacido en 688— , quedaran registradas para la historia.

Se encargó de que sus acciones fueran recogidas en estelas en las que aparecía ataviada como Ixchel, la diosa de la Luna, las cosechas, los textiles y la gestación. En cuanto a su hijo, también ordenó que se le retratara, recordando en los textos el linaje real heredado de su abuelo materno, y, con el transcurso del tiempo, se encargó de reforzar aún más la legitimidad del nuevo linaje, al colocar junto a las estelas de ambos la figura de Aj Wosal, carismático gobernante de la antigua dinastía de Naranjo.

Después planeó marcar los límites de sus tierras: Si años atrás Caracol les había hecho la guerra de las estrellas (batallas regidas por el posicionamiento de los astros y planetas, muy especialmente Venus) ella haría lo mismo. Cuando su hijo cumplió 5 años, organizó su nombramiento como gobernante. La herencia masculina estaba asegurada de modo que 20 días después de la ceremonia, cuando el firmamento lo mostró propicio, inició una guerra contra Ucanal, un estado cercano a Caracol.

Al frente del ejército

El mensaje estaba claro: ella dirigía las riendas, pero Naranjo no iba a consentir a las ciudades vecinas que se aprovecharan de la supuesta debilidad de un matriarcado.

Para dar ejemplo, la señora se hizo retratar en la estela 24 con un cautivo a sus pies, un tipo de escena inusual para una mujer. El desventurado personaje era K’inichil Kab, gobernante de Ucanal, a quien la historia le deparaba el triste destino de continuar vivo y prisionero. El objetivo era tan inteligente como cruel: mientras no muriera en Ucanal no podían nombrar a otro gobernante. Entre tanto, en Naranjo, el prisionero podía amenizar a la corte siendo ridiculizado en público.

Fue el comienzo de una serie de campañas militares que llevarían a Naranjo a controlar algunos sitios de tamaño menor, a apoyar a Calakmul en la guerra que lo enfrentó a Tikal en 695 y a incendiar Yaxhá y capturar a su gobernante.

Aún después de que su hijo asumiera el poder, Seis Cielo siguió realizando los rituales calendáricos e impulsando la prosperidad de la ciudad. Tuvo que ser una mujer ambiciosa, pues en este período se le añadieron cuatro pisos al palacio real y la pirámide Montaña Sagrada fue remodelada para darle unas dimensiones nada desdeñables: 38 metros de alto y 80 de ancho.

Reemplaza a su hijo

Para una madre que se había esforzado tanto en labrar un destino de poder, debió de ser difícil asistir a la muerte de su hijo en el 726. Seis Cielo sobrevivió 15 años a Ardilla Humeante y durante ese período se volvió a poner al frente del poder político y militar, si es que alguna vez lo había abandonado.

Es significativo que, en la estela 37, aparezca vestida con la falda de jade más corta que se ha encontrado en el área maya, de modo que sus piernas quedan a la vista, como las de un guerrero. Un gesto que era acorde con su trayectoria: baste decir que había adoptado el título militar de Kalomté Balam, el más poderoso del área maya.

Después de haber sido la mano gobernante durante 59 años, Seis Cielo murió en 741. Tres años más tarde, la suerte cambiaba de signo para Naranjo, la ciudad iba a ser derrotada por Tikal en una guerra de las estrellas y su nieto iba a ser capturado.

(Con información facilitada por la investigadora Vilma Fialko, directora del Proyecto arqueológico Naranjo (patrocinado por World Monuments Fund); Los Mayas, una civilización milenaria, editado por Nicolai Grube, Crónica de los Reyes y Reinas Mayas, de Simon Martin y Nikolai Grube; Una Selva de Reyes, de Linda Schele y David Freidel y Lady Six Sky and the Definition of Ritual Space at Naranjo, publicado por James A. Doyle en Vanderbilt Undergraduate Research Journal.

 

Un complejo ajedrez de poder
El triunfo de Calakmul y la llegada de Seis Cielo

A principios del siglo VI, Calakmul, el Reino de la Serpiente, comenzaba a erigirse como una gran potencia bajo el mandato de Piedra Mano Jaguar. Su política expansiva desencadenó un ajedrez de guerra contra su futura archienemiga: la ciudad de Tikal. Desde el principio, Naranjo estaba llamada a ser un peón decisivo.

En el año 546 d.C, Piedra Mano Jaguar patrocinó el ascenso de Aj Wosal, un joven de 12 años, como gobernante de Naranjo. Este gesto tuvo que ser una provocación para Tikal, que tradicionalmente había dominado el área. Era, además, un claro síntoma de quién iba a ejercer la hegemonía en los años venideros.

El carismático Señor Aj Wosal dirigió las riendas de la ciudad durante 69 años, hasta protagonizar uno de los mandatos más largos del período Clásico. Fueron siete décadas de lealtad al Reino de la Serpiente.

La caída de Tikal

Conquistada Naranjo, el siguiente objetivo no podía ser otro que la gran ciudad de Caracol (Belice). Sumarla a su sistema de alianzas no representaba una conquista más. Caracol era una ciudad rica en recursos naturales y fue el alfil que Calakmul iba a utilizar para plantar jaque mate a su archienemiga. Caracol declaró la guerra a Tikal y la derrotó en el año 562. A la gran ciudad le iba a costar 130 años recuperar la supremacía.

Años después, la muerte de Aj Wosal iba a dar un nuevo giro a los acontecimientos, pues su sucesor, en un intento por alcanzar la independencia, rompió la alianza con el Reino de la Serpiente y declaró la guerra a la vecina Caracol. Semejante audacia desató la ira de Calakmul que conquistó Naranjo en el año 631. El gobernante pagó con la vida sus ambiciones de poder, pero sus sucesores no aceptaron la lección.

Durante los años siguientes Naranjo se debatió en una serie de guerras intermitentes contra Caracol y Calakmul, que concluyeron con la derrota definitiva de 682. Naranjo había recibido la más dura de las lecciones y su linaje real había desaparecido.

Paralelamente, Tikal se consumía en sus propias luchas intestinas. La dinastía gobernante se debatía en una guerra de poder, hasta el punto que un señor llamado B’alaj Chan K’awiil fundó la ciudad de Dos Pilas para oponerse a Tikal y seguir reclamando sus derechos dinásticos. Calakmul no desaprovechó la oportunidad para encontrar un nuevo aliado. De modo que, cuando Naranjo se quedó sin familia gobernante, el Reino de la Serpiente decidió fundar una nueva dinastía afecta a sus intereses. La Señora Seis Cielo, de la ciudad aliada de Dos Pilas, iba a ser la princesa elegida para hacerlo.


   

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