Semanario de Prensa Libre • No. 151 • 27 de Mayo de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D todo un poco
   > D frente
   > D artesanía
   > D portafolio
   > D historia
   > D fondo
   > D educación
   > D mundo
   > D cultura
   > D farándula
   > D viaje
   > Punto final

 


En primera persona

El asesino de mi padre...
A él no le importa raza, credo, estrato social, ideología ni edad

Quiero contarles del asesino de mi padre. Se lo llevó hace tiempo y lo irónico del caso es que todos saben que él es el responsable de su muerte, y aún está libre… ¿Cómo puede ser esto posible? Es poco creíble, pero es tristemente la realidad.

El asesino de mi padre es verdaderamente perverso y astuto. No tiene una gota de piedad, porque puede elegir como víctimas a hombres, mujeres e incluso niños.

Es muy famoso, y aunque es vil, es venerado y respetado y con frecuencia el invitado especial en festejos. Y aún cuando no es convidado, tiene facilidad para alojarse en unidos y cálidos hogares. Es tan grave el asunto que camina de forma despreocupada en cualquier pasillo, en el mercado, la universidad o lugar conocido.

Tiene presencia en grandes urbes y ciudades y en calles medianas y regulares. Va en busca de candidatos para matar. A él no le importa raza, credo, estrato social, ideología ni edad. Simplemente, puede optar por cualquier individuo, esto varía.

No conozco la edad exacta de este asesino, pero sé que vive desde hace mucho y tengo el presentimiento de que le queda por delante una larga vida. Y es que en todo el tiempo que ha existido, se ha regocijado convirtiendo las alegrías en tristezas, y las tristezas, en las más sumidas desesperaciones. Es causante de muchísimos dolores y el autor de infinidad de destrucciones. Engaña de las peores formas y puede fingir ser un amigo, compañero o incluso un tipo al que podemos confiar nuestras más terribles desilusiones. Se esconde detrás de mentiras y falsas apariciones.

No es lo que parece ser, cualquiera diría que no es un asesino, pero lo es, y mata de un sinfín de maneras y tiene tácticas y elaborados planes. Para sus crímenes no tiene un tiempo definido. Tarde o temprano llevará a cabo su cometido.

El asesino de mi padre sigue riéndose de mí y de todo el mundo. Cada vez que lo veo dibuja una sonrisa burlona en los labios. Algunos ignoran que se mofa de nosotros. Otros lo saben perfectamente. El caso es que nadie hace nada por atraparlo y ponerle fin a todos sus actos, que no son más que desgracias y podridos males bien sabidos.

El asesino de mi padre dejó cicatrices en mi alma y mi corazón. El asesino de mi padre tiene un solo nombre, pero apellidos tiene un montón. Depende de la marca, color o sabor. Tiene muchos apellidos, pero un solo nombre… alcohol.

Diana


La vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y heroicos. Cuéntenos la suya.
Envíela a revistad@prensalibre.com.gt o por correo a 13 calle 9-31 zona 1, 9o. piso.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com