Marina Coronado
Soy feminista, pero a mi manera
El nombre de Marina Coronado ha sonado en la radio guatemalteca por cuatro décadas.
Por: Ingrid
Roldán Martínez
Fotos: Carlos Sebastián

Morena, de caminar rápido, con esa chispa que la ha ayudado a salir adelante. De su trayectoria hablan sus primeras participaciones en el Radio Teatro de Martha Bolaños de Prado, su paso por el teatro, su carrera en la radio desde radioteatros hasta programas como El Club de la Olla y la Sartén y El Club de la Familia.
También sufrió amenazas en la época de la represión. Su nombre figura en la página de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA, porque su automóvil fue bombardeado en 1979.
Tuvo que salir al exilio. Regresó en 1985 y desde entonces su voz ha acompañado a cientos de mujeres que la escuchan en sus hogares. Mujer de muchos proyectos, ha seguido adelante aun en los momentos más difíciles.
Usted vivió el exilio, ¿cómo recuerda esa época?
Me fui cuando ya no podía vivir aquí, era imposible por la persecución. Fue durante el Gobierno de (Romeo) Lucas García. Primero empezaron conmigo, después con mi esposo (Rolando Javier Noriega) y por último con mi hijo chiquito.
Sólo el grande no salió, porque estaba estudiando Derecho en la Universidad Rafael Landívar. A él no lo involucraban mucho conmigo, porque se llama Herbert Estuardo Meneses Coronado, quien es de mi primer matrimonio. El segundo es Rolando Javier Noriega Coronado.
Me fui a Londres en 1980, donde trabajé en la BBC, en una edición en español. Cuatrocientas mujeres fueron a la convocatoria para ese trabajo. Creo que me eligieron porque el acento de los guatemaltecos es universal. Me llenó de alegría y satisfacción, porque fui a hacer lo que hacía aquí. Esa fue la única etapa en que dejé de trabajar en la radio guatemalteca que siempre me gustó porque es lo más rápido, lo más inmediato que llega a las personas; me gusta comunicarme con todo mundo y eso me da una gran satisfacción.
También me dieron la oportunidad de que tuviera una sección en un medio impreso, Buenas noches se llamaba, en El Imparcial y Buenas tardes, en La Hora. Estuve como dos años, pero regresé a la radio ya que me interesaba mucho educar a la mujer y la familia, que tanta falta hace aquí en nuestro país.

Si ya había logrado establecerse en Inglaterra, ¿por qué regresó a Guatemala?
Por mi esposo; él no estaba contento. Además, mi mamá y mi otro hijo estaban aquí. Fue ese cambio que se dio cuando Vinicio Cerezo rompió la tradición de gobiernos militares.
¿Qué le dejó a usted el programa del Club de la Olla y la Sartén?
Ya no existe el Club de la Olla y la Sartén, pero existe el Club de la Familia, que es lo mismo, con diferente nombre. Lo que me dejó el programa fue satisfacción, era muy escuchado. Hasta en las esferas de Gobierno nos oían, por esa razón creo que fui perseguida y amenazada. Tenía cobertura nacional, llegamos a ser la organización más grande de mujeres en el país. Eso creo que a los políticos no les convenía.
¿En algún momento tuvo tinte político su programa?
No. Organizamos a las mujeres para que recibieran clases de manualidades y cocina gratuitamente. Puse un negocio que se llamaba el Bazar de la Olla y la Sartén, donde se impartían clases; solo que aquí sí se pagaba. En las zonas de la capital y los departamentos había muchas (damas) que me apoyaban como voluntarias. No era con un fin político, sino para capacitar a la mujer.

¿Qué pasó después?
Terminó cuando me fui al exilio. Siguió un mes conducido por mujeres que me seguían y que estaban dispuestas a continuar aunque no les pagaran, pero la radio dijo que no. Pedí refugio, porque quería volver.
Cuando regresó, ¿por qué no retomó el nombre de El Club de la Olla y la Sartén?
Porque la organización era una; en el programa teníamos entrevistas; empezamos a hacer encuestas de quién iba a ganar la presidencia y la alcaldía. Era muy espontáneo. Después, cuando regresé, sí me involucré políticamente hablando.
Me hablaron para que fuera candidata a la alcaldía; pero a nivel de grupo político dijeron que no, porque la población no estaba preparada para elegir una mujer, siempre el machismo en nuestro país. Eso no ha cambiado, aunque las mujeres son más independientes. La alegría que me da es que empecé a luchar porque no se dejaran, las logré sacar a la calle.
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