Semanario de Prensa Libre • No. 175 • 11 de noviembre de 2007

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D mundo

Movimientos latinoamericanos
Unos grupos revolucionarios desaparecieron, otros todavía libran batallas en pos de sus ideales.

 

Por: Ingrid Roldán Martínez
Fotos: Archivo

El 26 de octubre recién pasado murió en un enfrentamiento con el ejército Gustavo Rueda Díaz, alias Martín Caballero, un alto jefe de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (Farc). Igual suerte corrieron 17 rebeldes que lo acompañaban en una zona selvática. Rueda pertenecía a las Farc desde hace 23 años, es el grupo rebelde más antiguo de Latinoamérica.

Surgió a mediados de la década de 1960. En su página electrónica, las Farc cuentan de sus inicios en Marquetalia, departamento del Tolima, cuando 16 mil soldados iniciaron una ofensiva contra 48 campesinos quienes, obligados por esa situación, empuñaron las armas para defenderse. “Desde ese 27 de mayo de 1964, las Farc-EP no hemos dejado de luchar ni un solo instante con la mayor decisión y optimismo revolucionarios en defensa de los intereses más sentidos de nuestro pueblo y, en primer lugar, en la búsqueda de salidas políticas a la confrontación militar y a las desigualdades sociales que alientan su desarrollo”. Su accionar ha sido cuestionado por los sucesivos gobiernos colombianos y organismos de la comunidad internacional.
En la actualidad, las relaciones con el presidente Álvaro Uribe son tensas.

El gobernante implementó el Plan Patriota que ha implicado la intensificación de la guerra contra la guerrilla. Los revolucionarios han reaccionado. Uno de los hechos recientes —y más graves— fue el fallecimiento en cautiverio de 11 ex diputados regionales colombianos cuando estaban en poder de las Farc. Las agencias internacionales de noticias dijeron que los ex legisladores del Valle del Cauca murieron “en hechos aún confusos el pasado 18 de junio”.

Después de reiteradas peticiones y manifestaciones de la población, los cadáveres fueron recuperados tres meses después, casi a finales de septiembre. Los restos fueron trasladados a Cali por el Comité Internacional de la Cruz Roja y entregados a sus familiares para ser sepultados.

Más al sur

En Perú, dos grupos protagonizaron la lucha contra el ejército en la década de 1980: Sendero Luminoso y el Movimiento Revolucionario Tupac Amaru.

El primero fue fundado por Abimael Guzmán a finales de la década de 1960. Este profesor de filosofía era llamado por sus seguidores Presidente Gonzalo.
El nombre de Sendero Luminoso fue tomado de una frase de José Carlos Mariátegui, fundador del original Partido Comunista de Perú: “El marxismo-leninismo abrirá el sendero luminoso hacia la revolución”. Su ideología es de corte maoísta. El grupo se caracterizó por su brutalidad.

Sufrieron un golpe mortal con la captura de Guzmán, en Lima, en septiembre de 1992. La televisión internacional mostró imágenes del momento en que el gobierno de Alberto Fujimori presentó al recién capturado —y enfurecido— líder guerrillero vestido de preso con traje a rayas y encerrado en una jaula.

Las acciones de la organización disminuyeron, hasta casi desaparecer, pero no llegó a extinguirse. En junio del 2003 una facción secuestró a 60 personas en Ayacucho.
Mientras tanto, su líder guarda prisión.

En octubre del 2006, un tribunal peruano lo sentenció a cadena perpetua por los delitos de terrorismo, homicidio y delitos conexos y, a su compañera, Elena Iparraguirre, por terrorismo agravado.

El Tupac Amaru acaparó las noticias cuando, en diciembre de 1996, 14 de sus integrantes tomaron la residencia del embajador japonés donde había 450 invitados, incluidos altos funcionarios del gobierno de Fujimori. Muchos fueron liberados, pero el cautiverio se prolongó varios meses hasta que en abril de 1997 las fuerzas armadas peruanas entraron al inmueble y liberaron a los rehenes. Uno murió, así como todos los rebeldes, incluido su líder Néstor Cerpa Cartolini quien había sustituido a Víctor Polay Campos desde que éste fue encarcelado en julio de 1992.

Un informe elaborado por la Comisión de la Verdad y la Reconciliación y entregado al presidente Alejandro Toledo en el 2003 evidencia que entre 1980 y 2000, durante el conflicto armado en Perú, murieron más de 69 mil personas.

Marcos, el misterioso

En el Año Nuevo de 1994, un grupo guerrillero hizo su aparición en México. Su líder era un hombre cubierto con gorro pasamontaña que fumaba pipa y se hacía llamar subcomandante Marcos.

Su aire misterioso hizo que surgieran todo tipo de especulaciones sobre él y que, incluso algunas revistas lo llegaran a calificar de “sexy”.

El Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), conocido popularmente como zapatistas, era formado por indígenas de Chiapas. Esos primeros años fueron de mucha actividad y enfrentamientos, pero la intensidad cesó.

La figura de Marcos dejó de ser permanente en los medios de comunicación; sin embargo, quedó en el imaginario colectivo. Por más de una década ha mantenido su identidad en secreto.

Resurgió hace poco más de un año con motivo de las elecciones en México. En julio del 2006, los zapatistas, encabezados por él, marcharon en plena capital mexicana con banderas rojas, negras y blancas, en repudio a los cinco candidatos a la Presidencia.

Se movilizan libremente por la ciudad, algo impensable años atrás. Marcos había sido acusado por la Procuraduría General por sedición, motín, rebelión, conspiración, terrorismo, y portación de armas de fuego exclusivas del Ejército mexicano, pero la Ley para el diálogo, la conciliación y la paz digna en Chiapas, emitida por el Congreso mexicano el 9 de marzo de 1995, les dio una tregua. Las órdenes de aprehensión están suspendidas para todos los miembros del EZLN.

Fuentes: BBC mundo, AP, AFP, DPA, EFE y www.farcep.org


   

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