Pirineos Atlánticos: un tesoro para descubrir
A lo largo de los siglos, esta zona fue escenario de batallas casi mitológicas.

Por: Oscar Peyrou
Entre las diversas regiones que integran la Comunidad Foral de Navarra, una de las más interesantes y tranquilas es la que se desarrolla paralelamente a los Pirineos, el límite natural entre España y Francia.
A lo largo de los siglos, esta zona fue el escenario de batallas casi mitológicas, de proezas heroicas, de gloriosas derrotas, y también, del duro y rutinario trabajo de los pastores, del esforzado paso de los peregrinos y de la arriesgada labor de los contrabandistas.
Son tres los itinerarios que recomendamos: el del Valle de Baztán, el que recorre el Bidasoa y el que abarca las tierras de Malerreka.
Todos los pueblos merecen ser visitados por el colorido y aspecto de sus casas, por lo general con tejado a dos aguas y fachada perpendicular al caballete del techo, que suele ser grande y lucir un gran alero para proteger del aire y la lluvia las balconadas de madera que recorren la fachada. La puerta típica es de arco, a veces doble, y de zaguán.
Valle de Baztán
El primer pueblo baztanés es Almandoz, pero para tener una idea más perfecta de la organización del valle, lo mejor es llegar al mirador del Baztán, ubicado en la carretera que une las villas de Berroeta, Aniz y Ziga. Desde el mirador, el valle se extiende rodeado de montañas y salpicado de caseríos.
Una de las características más interesantes de este lugar es la gran cantidad de torres medievales y palacios renacentistas y barrocos que atesora, algunos levantados por indianos o por servidores navarros de la Corte de Madrid.
Después de Ziga, en Irurita, nos encontramos precisamente con una torre medieval, la de Dorrea, del siglo XV, y en la plaza, con el palacio de Casa Torre.
Relativamente cerca de Irurita está Elizondo, la capital del valle, un bello lugar tranquilo atravesado por el río Baztán. Abundan aquí las casas señoriales y palaciegas, pero no hay que dejar de ver la estructura barroca de Arizkunenea, hoy Casa de Cultura, y el edificio porticado del Ayuntamiento. Junto al río, en la casa llamada Puriosenea, se ha instalado el Museo Etnográfico Jorge Oteiza.
En el lado opuesto del pueblo se halla la torre Urzúa. Al lado del barrio de Bozate la Casa Museo Gorrienea.
Erratzu y Amaiur
Desde Erratzu se puede llegar a las cascadas de Xorroxin, nacimiento del río Bidasoa y en Amaiur, encontrará el último reducto de los defensores de la independencia del reino navarro entre 1521 y 1522.
En este último merecen destacarse los palacios de Arretxea y casa Arrigada, del siglo XVI y el palacio de Borda, del siglo XVIII.
Los últimos pueblos antes de llegar a Francia son Urdax y Zugarramurdi, que forman la región transfronteriza de Xareta, junto a los franceses de Ainhoa y Sare.
Urdax tiene una atmósfera muy especial con su monasterio de San Salvador y el molino. En cuanto a Zugarramurdi, es famoso por sus cuevas, donde supuestamente se organizaban aquelarres. La realidad era más simple y prosaica: se trataba de ancianas y pobres curanderas, tal vez algo extravagantes, que despertaron las iras de la Inquisición y tras un proceso lleno de arbitrariedades fueron llevadas a la hoguera.
La región del Bidasoa
El río Baztán cambia su nombre por el de Bidasoa en el parque natural del Señorío de Bértiz, en el valle del mismo nombre. El parque tiene unas dos mil hectáreas de bosques de hayas y robles, así como un pequeño jardín botánico, con unas 120 especies de árboles y arbustos. En el siglo XX pasó por herencia al gobierno de Navarra.
Oieregui, Narbarte y Doneztebe son tres interesantes pueblos que marcan el principio de la ruta que lleva hasta Bera de Bidasoa. Doneztebe es un enclave ideal para visitar las tres regiones que comentamos por su situación geográfica, su belleza y su infraestructura hotelera.
La carretera se dirige hacia el norte, siguiendo el recorrido del río Bidasoa, donde nos conduce hasta Igantzi y Arantza. Se trata de la comarca de las Cinco Villas. En la primera hay una iglesia gótico-renacentista y la casa-torre medieval de Aranibar.
Tras volver al Bidasoa, el siguiente desvío conduce a Etxalar, que tiene un magnífico caserío, una bella iglesia y uno de los cementerios más misteriosos de Navarra.
Nuestro siguiente destino es Lesaka, un espléndido conjunto urbano que es un modelo de cómo conservar vivo un estilo arquitectónico adaptado al medio. Torres medievales y grandes casonas de piedra llevan con la imaginación a siglos pasados.
La última de las Cinco Villas es Bera, en la confluencia del Zia y el Bidasoa. La vista del conjunto de la villa y la iglesia es muy sugerente y merecen contemplarse las pinturas murales del Ayuntamiento barroco y la casa-palacio de Itzea. |