Miguel Ángel Rosales
“Los puentes son del futuro”
Para este arquitecto, toda construcción debe ser diseñada de acuerdo a la época en que se vive, por lo que la innovación es importante.
Por Julieta Sandoval
Foto: Carlos Sebastián

Miguel Ángel Rosales es un arquitecto de 46 años que ha triunfado en Estados Unidos por sus diseños de puentes, los cuales son apreciados y reconocidos. Vive en el país del norte desde hace 22 años, después de estudiar una maestría. “Creo que soy mitad guatemalteco y mitad estadounidense, pues mi forma de ser ha cambiado desde que estoy allá”, expresa. Sin embargo, sigue extrañando el paisaje de Guatemala, sus montañas, vegetación y clima.
En la siguiente entrevista, que se efectuó en la Universidad Francisco Marroquín, a donde asistió para dar una charla sobre su especialidad, habla sobre su experiencia en este campo.
¿Cómo empezó su pasión por el diseño de puentes?
Recién graduado de la maestría de arquitectura empecé a trabajar en un proyecto de transporte muy grande. La carretera de Boston se construiría en un túnel, de ahí atravesaría el río Charles. Debía edificar un puente, ahí empezó todo.
Al terminar la obra había invertido mucho tiempo en investigar y estudiar puentes; después fue difícil cambiar de área. Pensé regresar a una arquitectura tradicional, pero la experiencia adquirida en un campo nuevo, en el que no muchos profesionales del ramo trabajan, me hizo quedarme con el diseño de puentes.
Me gusta hacerlo, son construcciones públicas en donde mucha gente está envuelta. Me agrada la idea de no tener un cliente privado, sino uno colectivo. Un puente bien hecho puede ser una gran influencia en la ciudad, más que un edificio; pues una obra pública es más visible, es de uso común.

¿Qué tanta variedad hay en puentes?
De la distancia que cruzarán dependerá las diversas clases de estructuras que se aplican. Trato de buscar innovaciones, porque creo que es lo importante en esta área. Estos proyectos siempre han utilizado lo último en tecnología, para hacer puentes más anchos y largos. Otra cosa que me interesa es cómo el puente encaja en el contexto, integrarlo con el paisaje en donde está.
Ya no debe quedarse sólo en la función de cómo llegar del punto A al punto B, puede volverse un símbolo del sitio o el renacimiento de un área. La construcción para cruzar el río Charles es algo que no se hace todo el tiempo y durará más de cien años; fue una ocasión única que debía aprovecharse, para ser utilizado, pero también que la gente lo mire con orgullo e interés. Más que un puente se vuelve una representación de la ciudad.
Usted habla de la tecnología, ¿qué tanto ayuda ésta a diseñar?
Es increíblemente útil, hay programas de computadora que hacen los cálculos; 20 años atrás se realizaban a mano. Se hacen modelos estructurales más rápidos. Creo que los puentes y la tecnología van juntos, porque éstos tienen que ser del futuro.
Hay personas que gustan de obras antiguas. Me preguntan que por qué no hago uno que se mire como de 1910, pero no me agrada. El puente tiene que ser de la época cuando se está haciendo, no una copia del pasado, pues no quedan bien. Las personas que hacían el tratamiento de granito ya no existen y es muy difícil imitar un puente de hace cien años; se mira forzado, es una imitación, como Disney.
No sólo los puentes de vehículos deben tener interesantes diseños, también los de transeúntes

Sí. Yo tengo mucho interés en los puentes peatonales. Primero, porque se hacen más rápido, no hay que esperar 15 años para terminarlos, se construyen en tres o cuatro años; por ser más livianos y más pequeños. La mayoría pertenece a la ciudad. También los presupuestos de éstos son bajos. Uno costará US$4 millones o US$5 millones, a diferencia de los grandes, como el que hacemos sobre el río Ohio, entre Kentucky e Indiana, que tiene una inversión de US$260 millones. Al haber más dinero involucrado, mayores son las complicaciones, hay más personas interesadas, por ejemplo, el gobernador, el secretario de Transporte y otros. Eso dificulta construirlo.
En la actualidad, se está dando más la tendencia de construir puentes peatonales
Más y más. En los Estados Unidos hay interés de reducir el número de carros, porque las carreteras están muy congestionadas. Los puentes peatonales hacen, muchas veces, que la gente, en vez de moverse en su automóvil para ir de un lugar a otro, usen un puente. Estamos haciendo un proyecto en Wisconsin, el Sheboygan, que unirá a la ciudad con una península. Al no existir este paso peatonal, la persona debe tomar su vehículo y dar una vuelta para llegar al punto.
El transporte debe ser facilitador, pues cuando dificulta la movilidad del individuo éste no lo usa. Todos piensan en el número de minutos que van a invertir en moverse, quieren hacerlo rápido. A veces, los puentes peatonales permiten eso.
¿Cuántos puentes ha diseñado?
Muchos. Ahora estoy trabajando en 12 diferentes. Unos son grandes, de carretera y otros peatonales.
¿Tiene algún preferido?
El puente en Boston, por haber sido el primero en el que me involucré; lo veo siempre porque está en la ciudad en donde vivo; me tomé siete años trabajando en esa obra y por eso le tengo un cariño especial.
Al venir a Guatemala, ¿cómo mira el diseño arquitectónico?
La ciudad ha crecido mucho desde que me fui en 1985, pero lo ha hecho de forma desordenada, por eso se dan los problemas de tránsito y congestionamiento. Sería bueno que se controlara en dónde puede construirse.
¿Cree que algún día podría haber ordenamiento en la ciudad?
La municipalidad tendría que poner algunas reglas, sobre de qué y cuánto se puede construir. Recuerdo que cuando me fui, las calles de las zonas 13 y 14 eran más residenciales, por lo tanto tranquilas, ahora hay un tránsito enorme porque se han levantado varios edificios.
La vida de muchas personas se complica porque utilizan demasiado tiempo en ir de su casa a su trabajo; debería de haber mayor planeamiento urbano.
Un día deberán investigar otra forma de transporte, quizá un metro, un tranvía u otro, pues no es posible que se sigan usando más y más autos, de lo contrario habrá un momento que no se podrá movilizar. Hace años estuve en Yakarta, Indonesia, y la cantidad de vehículos es enorme, toma horas trasladarse. Guatemala no ha llegado a esos extremos, pero va por el camino en que las carreteras estarán tan llenas que tendrán un impacto negativo en la economía, ya que la ciudad domina buena parte de este sector, es muy centralizado.
Aquí hay una especie de discriminación, y es que si uno no tiene un auto es de poder adquisitivo bajo, y va a ser difícil cambiar esa mentalidad. En Nueva York, el alcalde usa el metro, por ser más conveniente, pues las calles están siempre llenas.
En la ciudad, ¿dónde ubicaría un puente peatonal?
No estoy familiarizado con muchos lugares, pero debería hacerse sobre una carretera con muchos autos, por ejemplo en la calzada Roosevelt los que hay son sólo funcionales.
¿Cuánto tiempo se tarda en diseñar un puente?
En Estados Unidos primero debe hacerse un estudio de impacto del medio ambiente, esto toma dos, tres o más años, según el tamaño del proyecto. Después, el Gobierno federal, que casi siempre da el dinero para la construcción, debe aprobar el concepto inicial. Luego se hace el diseño preliminar, que lleva otros dos años y posteriormente el proyecto final. Por todo esto, un puente grande toma como ocho o 10 años, desde determinar dónde se ubicará, el tamaño, hasta los dibujos finales.
El proyecto que hago ahora cruzará el río Ohio. Lo trabajo desde hace tres años, pero antes se hizo el estudio de medio ambiente que tomó unos cinco años, o sea que son ocho. Los dibujos se terminarán en unos dos años y medio y la construcción durará como cinco años. Entonces serán aproximadamente 15 años para hacer un puente grande.
¿En qué se basa para hacer una construcción?
Hay varios factores: siempre tengo que considerar la clase de estructura que se empleará, el uso del puente, cómo se mira en el contexto, cuáles son las distancias que hay que cruzar, qué objetivo tiene el cliente; eso es importante, porque si él no está interesado en hacer un buen diseño no se hace, por más que yo quiera algo creativo. Es importante que el cliente esté satisfecho, porque el puente no es para mí, sino para la gente que lo usará, por eso tienen prioridad cliente y comunidad.

¿A sus diseños ya no les hacen cambios después?
Después del concepto, siempre tengo que ver que no se arruine en el proceso, porque al pasar el tiempo se cambian los detalles por petición de alguien. Parte de mi trabajo es protegerlo, no es fácil porque hay muchas presiones el presupuesto varió, el gobernador cambió o a alguien no le gusta algo.
¿Ha pensado regresar a Guatemala?
No. Cuando me fui nunca tuve la intención de regresar. Me da un poco de tristeza porque pienso que podría ayudar de alguna forma aquí, pero no sé si sería feliz; sería un poco difícil pues llevo muchos años afuera, sin embargo, trato de venir y ayudar a la universidad, de contribuir por lo que me dieron.
Una vez hablé con alguien que trabaja con personas ilegales en Boston, me dijo que el tener éxito ayudaba a muchos hispanos, porque les inspiraba, al pensar que si yo logré triunfar ellos pueden hacerlo en diferentes campos.
Cuando yo llegué a Estados Unidos no tenía muchos recursos económicos; fui con una beca de la OEA (Organización de Estados Americanos) y todo lo que tengo lo he hecho por mi trabajo.
Además, aquí no hay un mercado para los puentes que hago; no está esa tradición; sólo son funcionales (conectar un lugar con otro); tratan de hacer los más baratos y mis diseños son caros, por ser diferentes e innovadores, pero el resultado es mucho mejor. |