Semanario de Prensa Libre • No. 177 • 25 de noviembre de 2007

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D cultura

Entre el Rock y la Literatura
Hace pocos días, Jorge Godínez presentó su novela Rockfilia, en la cual devela la trama de Rockstalgia, editada en 1996

Por Francisco Mauricio Martínez
Fotos: Carlos Sebastián

La vida de Jorge Godínez (59), desde que tenía 15 años, ha transcurrido entre el rock y la literatura. Su obsesión por estos dos géneros, aparentemente opuestos, lo ha llevado a fusionarlos por medio de su pluma en Rockstalgia (1996) y Rockfilia, éste lo presentó el 16 de noviembre. No obstante, la novela que, hasta el momento, más nombre le ha generado es Miculax. Cuando se le pregunta; ¿En la actualidad qué arte prefiere?, responde: “Como dice la canción del grupo inglés Jetro Tull: (estoy) “muy viejo para el rock, pero muy joven para morir. Me siento cómodo en la música y la literatura”.

¿En qué momento le nace ser escritor?

Siempre me ha gustado el género policíaco. En la década de 1950 y parte de 1960 leía comics (le decíamos chistes) como Dick Tracy, Superman, el Santo, Aquamán, Los cuatro fantásticos y El hombre araña. También acostumbraba leer novelas de vaqueros y de detectives como las de Agatha Christie. Esa subliteratura y sus súper héroes alimentaron mi intelecto para que, posteriormente, accediera a los escritores clásicos.

¿Cómo le surge la idea de escribir Miculax?

Debido a que era lector de novelas policíacas, me nació la idea de escribir sobre un personaje nefasto parecido a Jack el destripador, para lo cual necesitaba un prototipo; así comencé a ver quién podría ser ese protagonista. A inicios de la década de 1970, en el Centro Histórico, hubo un personaje que atacaba a las mujeres y les cercenaba los pechos, por eso le decían El deschichador. Algunas víctimas murieron y otras sobrevivieron, pero a él nunca lo capturaron.

La otra posibilidad era el caso (ya juzgado) de José María Miculax Bux, un indígena de Patzicía, Chimaltenango, que violó a más de 15 niños. Me llamó la atención para escribir mi novela porque sucedió en una época donde el aparecimiento de un cadáver en la vía pública era motivo para que el país se espantara.

¿Qué se siente más: músico o escritor?

Primeramente, soy músico, pues mi actividad entre 15 y 30 años fue intérprete de rock y otros géneros musicales. Cuando descubrí la literatura me dí cuenta de que el ritmo interno que traía de la música me podía servir para desarrollar mi discurso literario, por lo cual me siento cómodo en las dos disciplinas. Lo que sucede con la literatura es que es más intimista; en cambio la música necesita de otros compañeros músicos.

¿Rockstalgia y Rockfilia son la unión de sus dos pasiones?

Rockstalgia es la primera novela de rock escrita en Guatemala. Tardé nueve meses en escribirla y con ella pretendo crear un subgénero narrativo. Antes de ésta, ninguna obra había sido calzada con el subtítulo de novela rock y Rockfilia, mi segunda novela, es la continuación. La primera tiene un final abierto, porque el lector no sabe qué paso con el protagonista, lo cual se descubre en la segunda novela.

Si tuviera qué elegir, ¿con qué se quedaría?

A estas alturas de la vida, me quedaría con la literatura, porque la música es muy desgastante, mas aún si es rock. Se necesita estar en forma, como sucede en el deporte, porque en hora y media de concierto uno se agota. En este género hay mucha pasión y, a mis 59 años, aunque me sigue gustando, es tiempo de dedicarme a algo más sedentario en mi cuarto o una oficina frente a una computadora para tratar de crear.

Leer a (James) Joyce (escritor inglés del siglo XX) me enseñó que la cosa más ínfima puede ser de gran interés literario. Yo soy una persona que anda viendo de todo, porque, al final de cuentas, eso es lo que alimenta mi torrente de ideas a la hora de escribir.

En sus libros ¿hay vivencias personales?

Soy callejero y de niño fui barranquero. En Miculax hay parte de mis vivencias de infancia, allá, atrás de la tribuna del Campo de Marte, en un río de aguas negras. En ese entonces, mi hermano mayor me ponía a pelear con lustradores y a mí me daba miedo; esa fue la escuela de mi vida. Cuando era músico de rock fui “peleonero” en las cantinas; unas veces gané y otras me “somataron” por abusivo.

¿Cómo fue su formación?

Soy autodidacta, porque aparte de que leo por placer, trabajo, desde hace 10 años, como corrector de textos de libros, por lo cual debo leer cinco horas diarias; y por placer en mi casa. Leo libros de derecho, sociología, psicología, medicina, cuentos y ensayos; de manera que mi personalidad es detallista y quisquillosa, porque me gusta hacer bien las cosas.

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