Mis hijos son unos ángeles
Gracias a Dios, en casa formamos un gran equipo.

Amigos de Revista D, soy una mujer de 35 años de edad que tuvo la bendición de ser mamá a los 16; estoy casada hace 20 años, con un hombre responsable, honrado y dedicado a su familia.
Nunca imaginé que el ser mamá sería la prueba más difícil que Dios pondría en mi vida: tengo cuatro hijos de los cuales los tres primeros son niños con necesidades especiales.
El pasar por esta experiencia me ha hecho crecer como mujer y aunque difícil, no ha sido obstáculo para salir adelante con mis hijos y criarlos como cualquier madre. Y le agradezco a Dios por permitirme servirle de esta forma, porque ellos son ángeles enviados por Él.
Trabajo en casa con mis hijos y otros niños, que como ellos, necesitan sentirse útiles y estimulados a aprender que el mundo puede ser diferente y me siento feliz de verles esa sonrisa en su carita cuando logran hacer algo por ellos mismos. Quiero decirles a las madres de todo el mundo que sonrían, que en sus rostros no haya tristeza ni dolor por tener un ángel en su vida, yo tengo tres, y cada mañana cuando empieza mi tarea, los recibo con una sonrisa, porque jamás me he sentido diferente a las otras mujeres y el sonreir le alimenta el alma y el corazón a sus hijos y ellos aprenderán a enfrentar al mundo con una buena cara, aunque muchas veces éste no sea recíproco.
Le dedico este espacio a mis hijos Alvarito de 19 años, Jacqueline (15), Guillermo (14) y al gran equipo que formamos en casa, a mi esposo Álvaro, a mi hijo Rodrigo (12) y su servidora Yolanda Lucrecia Muñoz de Morales.
Desde Jocotenango, Sacatepéquez
La
vida está llena de anécdotas, unas tristes, otras
alegres,
pero también hay sucesos fantásticos y
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