Semanario de Prensa Libre • No. 170• 07 de octubre de 2007

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Editorial

A propósito
En el más allá

Por; Viviana Ruiz
Editora

En la creencia cristiana, las almas de los hombres y mujeres, al dejar su envoltorio material en la tierra, se establecen en el cielo o en el infierno —según haya sido su comportamiento—.

En la civilización maya, aunque politeísta, su doctrina partía también del enfrentamiento entre el bien y el mal, con la diferencia de que tanto uno como otro tenían carácter divino. Ambos poderes luchaban para vencer al otro, pero siempre como antagonistas unidos.

Los dioses vinculados con el bien producían cosas buenas como la lluvia o las cosechas abundantes; las divinidades relacionadas con el mal causaban desastres, hambrunas y otras calamidades.

Ah Puch o Hunhau, deidad de los muertos que gobernaba Xibalbá o el sótano de los nueve infiernos, era el más terrible de todos ellos. Una puerta para ingresar a este temible sitio se encontraba, según los mayas, en las cuevas de Naj Tunich, en Poptún, Petén.

Se trata de una enorme cueva que se extiende a lo largo de dos kilómetros, donde los arqueólogos han encontrado, además de vasijas, 94 pinturas que revelan aspectos importantes de esta cultura y su visión respecto de la sexualidad.

En la actualidad, debido a los constantes saqueos y el deterioro causado por la naturaleza y vándalos, no se permite el paso a turistas; sin embargo, la periodista Julieta Sandoval obtuvo autorización y nos describe en el tema D fondo de esta edición su increíble recorrido por el más allá.


   

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