Semanario de Prensa Libre • No. 170• 07 de octubre de 2007

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D espiritualidad

Devoción que mueve a miles
Cada católico recurre con frecuencia a su santo de confianza, pero ¿quién de ellos congrega a la mayoría?

Por: Ingrid Roldán Martínez
Fotos: Archivo

Si el termómetro fuera la cantidad de personas que visitan un templo o a una imagen religiosa, seguramente el Cristo de Esquipulas se lleva el primer lugar. Pero no hay estudios específicos que evidencien con certeza a quién recurren los guatemaltecos en sus oraciones, una devoción cultivada a lo largo del año a la luz de las velas.

Ya se sabe que durante octubre la Basílica del Rosario recibe a miles de personas procedentes de distintas regiones del país. Lo mismo sucede en el Santuario de la Virgen de Guadalupe en diciembre.

Varios sacerdotes y una historiadora coinciden en que las tres celebraciones mencionadas congregan a la mayor cantidad de devotos en comparación con otras incluidas en el santoral.

En ninguno de estos tres templos hay cifras oficiales de la cantidad de visitantes, pero sí tienen datos aproximados al contar, por ejemplo, el número de personas que comulga durante la celebración.

Si se toma esto como referencia, el que recibe mayoría es el Cristo Negro de Esquipulas. Según datos de la basílica, se calcula que pasan a los pies del Cristo Negro un millón 200 mil personas al año. Pero como no todos tienen paciencia de hacer la fila que se forma, calculan que realmente llegan a esa ciudad de Chiquimula unos tres o cuatro millones de personas, unos por motivos religiosos y otros por turismo, procedentes de toda Centroamérica y México, principalmente del trifinio (Honduras, El Salvador y Guatemala).

En la tienda de artículos religiosos venden unos cien mil rosarios al año. En ese mismo periodo imparten unas 600 mil hostias; hay que tomar en cuenta a quienes comulgan con frecuencia.

En la Basílica del Rosario (conocida también como Santo Domingo), la cifra es menor, aunque también significativa. Según el párroco Bernardino Rodríguez, durante el mes que duran las celebraciones comulgan unas 60 mil personas. Si bien el mes de octubre tradicionalmente se le dedica a la Virgen del Rosario, la forma masiva como se manifiesta en Guatemala se remonta a principios del siglo XX por influencia de monseñor Julián Raymundo Riveiro.

En el mismo templo los fieles visitan al Señor Sepultado, a la Virgen Dolorosa, a Santo Domingo y, en menor escala, a Jesús del Pensamiento y a los tres santos de la caridad: San Martín de Porres, Santo Hermano Pedro y San Juan Macías.
El padre Rodríguez opina que son protectores y modelos de vida, pero “María es la reina de todos los santos”, comenta.

Otro templo que recibe a miles, incluidos niños, es el Santuario de Guadalupe. El 11 y 12 de diciembre, cuenta el cura Carlos Guillermo Martínez, retiran las bancas del interior y la gente ora de pie. La fila para entrar dobla la cuadra. La celebración se prolonga toda la noche con mariachis y quema de cohetes. Durante el día se toman cientos de fotografías instantáneas a niños vestidos de indígenas, en recuerdo del mexicano Juan Diego.

La iglesia de San Francisco el Grande, Antigua Guatemala, es muy visitada. Allí se encuentra la tumba del Santo Hermano Pedro, canonizado por el papa Juan Pablo II. El sacerdote Juan Castro cuenta que si bien no tiene una cifra precisa del número de personas que llegan mensualmente, es durante la Cuaresma que la cantidad se desborda.

Nuevamente, contar a las personas que comulgan puede dar una idea aproximada: imparten cada mes unas 20 mil hostias. La cifra se triplica para Semana Santa. Otras fechas importantes son el 24 y 25 de abril que se conmemora su muerte.

Devoción muy propia

La historiadora Artemis Torres llama la atención acerca de las devociones relacionadas con sectores específicos. Un ejemplo es el Cristo Negro, a quien grupos políticos de derecha tomaron como patrono en épocas pasadas, o la devoción a la Virgen del Rosario en algunos mercados. En estos lugares “se da una rivalidad, de la buena, para ver qué celebración es la mejor, la más alegre”, comenta.
Ella menciona otras advocaciones como las vírgenes de Fátima y Lourdes. También la Santísima Trinidad y Santa Rosa de Lima y Santa Clara.

En junio se celebra la fiesta de San Antonio a quien acuden personas solteras. No faltan las jovencitas que recolectan los 13 centavos con la esperanza de encontrar un buen marido. También se le invoca para encontrar objetos perdidos. En el templo de Nuestra Señora de las Mercedes (La Merced), los miércoles se congregan los fieles frente a la imagen de San Judas Tadeo. Ese día “viene un par de miles”, afirma el sacerdote Luis Gutiérrez. Pero la mayor asistencia se produce el 28 de octubre, cuando concurren unas 10 mil personas. No pueden faltar la marimba, los cohetillos, tamales y pasteles.

A principios de febrero, durante la celebración de Candelaria, el templo del mismo nombre congrega a unos 10 mil visitantes. La comisión de festejos manda a hacer 15 mil candelas para los fieles, de las que, después de la procesión, no queda ninguna.


   

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