Un concierto en tiempos de guerra
Pianista suizo comparte sus impresiones después de haber interpretado el piano en Iraq.
Por: Redacción
Revista D
Timon Altwegg escribió esta interesante anécdota, luego de un concierto que ofreció en Iraq: “El viaje a Bagdad fue muy emocionante.
Toqué con la Orquesta Sinfónica de Iraq y nunca en mi vida encontré una orquesta tan motivada como esa. Fue un gran placer tocar con ellos.

Hice muchos contactos personales con sus músicos y efectuamos una buena interpretación del Concierto en do menor para piano y orquesta de Mozart.
“El público fue numeroso, como mil 300 personas. Asistieron muchos iraquíes, pero también estadounidenses, diplomáticos y personal de las diferentes embajadas.
Para mí, era muy importante que pudiese asistir público en general y para mi sorpresa, así fue. Un momento muy especial fue cuando, justo antes del concierto, una familia con tres niñas me obsequió un ramo de flores artificiales que aún conservo.
La madre, llorando, me dijo que nadie podía imaginar lo que significaba este concierto para ellos, porque tenían muchas esperanzas, que las cosas mejoraran. Desgraciadamente, no fue así, ya que poco tiempo después escuché que la orquesta había sido disuelta.
Muchos músicos tuvieron que escapar del país y de muchos de ellos no se sabe nada. Quizás murieron al intentar salir de su país. Toda la gente iraquí que conocí era muy amable, hospitalaria y cultivada, pero estoy consciente de que era la clase más educada del país.
“Nunca pude salir solo de la embajada suiza donde estaba alojado, sino que siempre estuve con tres guardaespaldas. Sólo así me sentí suficientemente resguardado. Sin embargo, estuve a punto de morir, pero no por la guerra, sino por haber comido un pescado en mal estado que me había sido servido en una cena ofrecida por el Ministerio de Cultura.
Un día antes del concierto estaba tan enfermo que, en realidad, todos los organizadores consideraron que habría que cancelarlo. Durante el concierto sentí desfallecer. Estaba muy mal, débil, mareado, pero con todo el corazón, deseaba tocar.
“Ofrecí también una clase magistral. El nivel de los alumnos no era muy alto, pero tampoco tenían instrumentos que funcionaran bien.
No había dinero para el Conservatorio ni para los instrumentos ni para conseguir música impresa, ni, mucho menos, para pagar a los profesores. Ahora, ya no existe el Conservatorio.
“Hisham Sharif, el representante y clarinetista principal de la orquesta me dio una obra durante uno de los ensayos, explicándome que contenía una melodía muy popular y conocida en Iraq.
Por ello, me rogaba que la tocara como bis después del concierto de Mozart. Así lo hice y fue un éxito resonante. Me sentí feliz. Esta pieza es la Fantasía de Agnes Bashir, que muchísimas veces he tocado, mientras vienen a mi mente recuerdos y evocaciones de Iraq, de su gente, de mis amigos y de tantas personas que conocí y que sufren los embates de una guerra que no termina…”.
Toqué con la Orquesta Sinfónica de Iraq y nunca en mi
vida encontré una orquesta tan motivada como esa.
Fue un gran placer tocar con ellos.
Timon Altwegg ofrecerá dos conciertos en nuestro país, este año; fue invitado por la Organización para las Artes Francisco Marroquín.
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