Semanario de Prensa Libre • No. 171• 14 de octubre de 2007

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D farándula

El playboy mexicano
Mauricio Garcés siempre será recordado como el galán seductor, maduro y sofisticado de la alta sociedad.


Por: Redacción D

En la ficción siempre fue un donjuán, pero en la vida real, si bien tuvo muchos romances, nunca pudo seducir a su verdadero amor. Vivió en la riqueza, pero murió en la pobreza; llena de altibajos, así fue la existencia del actor Mauricio Garcés.

Su personaje de seductor otoñal, de cabello entrecano, mirada penetrante y sonrisa maliciosa, el cual matizó de comicidad y acuñó con frases como: “¡Arrozzzzz!” —para referirse a las mujeres— o “¡Las traigo muertas!”, quedó plenamente establecido gracias a la visión de la productora Angélica Ortiz (madre de la actriz Angélica María) quien al observar su desenvolvimiento en la pequeña pantalla lo contrató para estelarizar la cinta Don Juan 67 (1966). De ahí en adelante, el llamado zorro plateado, elegante y mundano, hizo de las suyas.

De origen libanés

Mauricio Férez Yásbek nació en Tampico, México, el 16 de diciembre de 1926, en el seno de una familia de origen libanés, de la cual heredó, además de esas espesas y oscuras cejas, ojos grandes y negros, su tez morena.

Optó el apellido Garcés como complemento a su nombre artístico, porque admiraba a los actores Clark Gable, Gary Cooper y Gary Grant, por lo que pensó que un apellido con G le daría suerte, y así fue hasta que el gavilán se convirtió en paloma al sucumbir ante los juegos de azar; fue entre apuesta y apuesta que perdió su fortuna con la cual pudo haber hecho mucho menos dolorosa su agonía a causa de un enfisema pulmonar (27 de febrero de 1989).

A la fama

Fue su tío Tufic Yásbek, un popular fotógrafo de estrellas de cine, quien lo introdujo al mundo de la farándula azteca. Y otro pariente, José Yásbek (tío también), quien lo incluyó en el reparto de la película La muerte enamorada (1950), protagonizada por Miroslava Stern y Fernando Fernández.

Comenta la prensa de su natal país que su único y verdadero amor fue la actriz Silvia Pinal, quien también estuvo enamorada de él, pero por los caprichos del destino, esa relación nunca acabó en matrimonio. Él fue un soltero empedernido y ella se casó con Enrique Guzmán.

Cine, teatro y televisión

Garcés le demostró al mundo, por lo menos de habla hispana, que una segura personalidad y estilo único pueden marcar la diferencia entre un buen o mal actor. Se convirtió en un ícono del modernismo y en el absoluto playboy mexicano por excelencia.

Su eterno papel de galán lo llevó a trascender más allá del cine; participó en teatro y televisión. Siempre impecable, fresco, mordaz y desenfadado, Mauricio supo explotar sus feromonas en la pantalla y hacer que sus fans lo soñaran sentado frente a una piscina, vestido con pantalones cortos y guayabera, calzando alpargatas, un martini seco en la mano y una música romántica como telón de fondo.

Éxitos

El matrimonio es como el demonio (1967); Click, fotógrafo de modelos (1968); El criado malcriado, Departamento de soltero, Fray Don Juan y Modisto de señoras (las cuatro en 1969) son algunos de los títulos más populares de su extensa filmografía.


   

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