Objeto volador identificado
Por: Julieta Sandoval
Fotos: Carlos Sebastián
Infografía: Billy Melgar
Los aires empiezan a ser más fuertes, lo que es característico de los últimos meses del año, y esas armazones de varas de caña cubiertas con papel están listas para ser adquiridas en los puestos de venta.

Carlos Rodríguez, profesor de pintura de la Escuela Nacional de Artes Plásticas, elabora unos peculiares barriletes. Los llama tridimensionales. Utiliza dos o cuatro varillas, según el modelo, que no van unidas entre sí como los tradicionales, pues son flexibles.
Los materiales empleados, además de las varillas, son los más sencillos y comunes: plastipapel, esas bolsas de compras de los supermercados que él recicla y que son mejores que el plástico.
Este último no es recomendable debido a que es muy pesado para elevarse. “La simplicidad de estos barriletes es para que cualquier niño los pueda hacer”, dice Rodríguez, quien trabaja con infantes de escasos recursos.
Cuenta que se asombra del precio que puede tener un juguete de éstos, por eso, estudió la forma de hacerlos sencillos y durables.
Lo patentó en el 2004. “Conozco a un niño que tiene uno desde hace tres años”, agrega.
Estos barriletes no tienen esa grandeza y coloridos de los famosos de Santiago Sacatepéquez, que llegan a medir hasta más de 15 metros, pero contienen esa magia de un juego tradicional que ha hecho disfrutar a muchas generaciones.
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