Transformaciones móviles
Una década después
de que
el teléfono móvil,
más conocido como celular, llegara al país, éste
se hace casi indispensable en la vida diaria.
Por: Julieta Sandoval
Fotos: Archivo
Años atrás, al mirar el programa de televisión Viaje a las estrellas, en el que sus protagonistas al salir de la Enterprise se comunicaban por medio de pequeños teléfonos que podían llevar a todas partes, era sólo ciencia ficción. Tiempo después la fantasía se hizo realidad. Por las calles, personas caminan y pareciera que hablan solas, pero están en una fluida conversación con un interlocutor lejano, conectados por medio de minúsculos aparatos.

El teléfono móvil o celular fue inventado en 1947 por la empresa AT&T. Pero hasta 1973 se lanzó el primer aparato, DynaTAC 8000X, de Motorola. “Tenía gran resistencia, pero sus funciones eran sólo para hablar y escuchar”, explica Gina Paola Acosta, gerente de comunicaciones externas de dicha compañía. En los años 1980 se hizo comercial, era costoso y pocas personas podían acceder a él. Es a finales de esos años que Guatemala entra en dicha era tecnológica, cuando se concede una banda a Comunicaciones Celulares (Comcel, ahora Tigo), quien saca al mercado el primer celular, grande, pesado y difícil de llevar.
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A partir de 1997, se dio el ingreso de varios operadores internacionales. Telecomunicaciones de Guatemala de América Móvil y Telefónica de Guatemala empezaron a trabajar bajo las marcas PCS Digital (cambió su nombre en el 2006 a Claro), y Telefónica MoviStar, a la cual se fusionó Bellsouth Internacional en los últimos años. Después surgieron los aparatos de regular tamaño, pero aún incómodos, a los cuales se les extendía una fina antena para que la comunicación fuera mejor. En los años 1990, el artefacto fue evolucionando hasta ser cada vez más apto para los bolsillos. “Eran productos monocromos”, comenta Manuel Rojas, de Samsung. Los modelos comenzaron a ser variados —de una pieza o los que se abrían y cerraban tipo billetera—, con mayor alcance.
Para todos los gustos
Algo típico en esta tecnología es su constante evolución en el diseño, al punto que casi hay un modelo para cada gusto o personalidad. A partir del 2000 empieza la competencia entre las empresas que fabrican celulares por elaborar los más atractivos, de ahí la variedad de colores y formas. “Ya no es simplemente la voz lo que los caracteriza, empieza la posibilidad de manejar datos en la Internet, contienen cámara de fotos y video”, dice Acosta. “Nosotros creemos que el celular habla de la persona que lo usa, es como la vestimenta”, agrega la gerente de comunicaciones de Motorola. Las compañías buscan agradar el gusto del consumidor. Lo complacen si desea música, tomar fotografías o sólo hablar.
Aunque los teléfonos móviles tengan miles de funciones, sus fabricantes nunca olvidan la principal: sirven para oír y ser escuchado. Rojas, de Samsung, explica que depende de dos factores. Uno, el aparato tiene un amplificador de señal. Antes de que el producto sea comercializado, se somete a un proceso de pruebas de funciones y alcance. Al ser aprobado, sale al mercado. “El otro es la señal del operador, a más cobertura mejor será la recepción”, agrega. La señal de algunos proveedores se debe a que tienen mayor cantidad de torres de transmisión distribuidas en el país.
Después de los modelos monocromos, se dio el boom de los policromos, polifónicos, pantalla de colores, cámara, mp3 y más.
Las funciones que más solicitan los usuarios, según Rojas, son los llamados teléfonos inteligentes, aquellos en donde se puede recibir y enviar correo electrónico. Además, de reproducción de formatos de música en mp3 y una cámara que tenga más pixeles.
Lo reciente en el mercado es un teléfono con funciones de computadora. Motorola lo ha llamado “la oficina móvil”: tiene Windows, ajusta hasta ocho correos electrónicos, se lee textos, pero también se editan y envían, y tiene teclado como el de un ordenador. Sin excluir la cámara fotográfica, video, música y más.
Sin olvidar a Apple que sacó a la venta este año el iPhone, una combinación de tres productos: un teléfono móvil, un iPod todo pantalla con controles táctiles, y un revolucionario dispositivo de comunicación por Internet con correo electrónico, navegación web, búsquedas y mapas; todo integrado en un pequeño y ligero dispositivo de mano.
En países desarrollados ya se usa lo que se conoce como “la movilidad transparente”, indica Acosta. Un nuevo concepto de comunicación, en donde no importa la ubicación de la persona. Si viaja en automóvil, éste le avisa que tiene una llamada y contesta por el teléfono incorporado al automotor, al bajar continúa la conversación en el celular y al llegar a la casa u oficina se conecta al teléfono fijo, el que está del otro lado de la línea nunca se da cuenta del cambio de ambiente, “pues la comunicación es perfecta”, agrega. En Guatemala aún hace falta tecnología para conectarse de esta forma, pero, en ese tema, nada es imposible.
Quizá cuando aparecieron los primeros celulares, en el país, se pensó que serían una moda pasajera, objetos a los que sólo ciertas personas podían acceder; sin embargo, sólo eran el comienzo de una revolución en las comunicaciones que se ha convertido en una forma de vida, y que ahora es impensable no poseer uno. |