Semanario de Prensa Libre • No. 173 • 28 de octubre de 2007

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D árboles

Siempre verde
El cultivo del ciprés es prioritario en nuestro país.

Por: Viviana Ruiz

En el pueblo celta, los árboles, consagrados a los dioses, constituían el centro de su cultura como símbolo de vida y protección. Inspirados en la magia arbolaria, crearon un horóscopo: las características de un determinado arbusto se ajustan a las de una persona según la fecha de su nacimiento. Así, por ejemplo, el ciprés, un árbol fuerte y adaptable, influencia a los nacidos desde el 25 de enero al 3 de febrero y del 26 de julio al 4 de agosto.

En Guatemala, esta planta quizá no es considerada una consagración, pero sin lugar a dudas está arraigada a nuestra cultura. Se cuenta, por ejemplo, de la existencia de un ciprés muerto pero erguido, con un tronco que medía 12 metros de circunferencia, localizado en Concepción Chiquirichiapa, en el que descansaron Pedro de Alvarado y sus hombres cuando se dirigían a la conquista de lo que ahora es la ciudad de Quetzaltenango.

Estos árboles pertenecen al género Cupressus, de la familia cupresáceas. Son plantas muy antiguas aparecidas en la Tierra en la era Paleozoica, hace unos 570 millones de años. Compete a la clase coníferas; es un árbol siempre verde, con copa de forma cónica y madera amarilla-rojiza, muy olorosa, que pasa por incorruptible; sus flores son amarillentas, hojas pequeñas, en filas imbricadas, y sus frutos crecen en glábulas de unos tres centímetros de diámetro.

En algunos lugares se le denomina el balsámico árbol de la vida, porque es capaz de devolver la salud a cuantos enfermos del pecho acuden a él, a respirar sus esencias.
Existen varias especies: C. sempervirens, C. funebris, C. arizonica, C. macrocarpa. La especie nativa, Cupressus Lusitanica Miller, sólo tiene dos géneros, el Cupressus, —ciprés común—, y el Juniperus, al que le llaman ciprés o ciprecillo, explica el ingeniero forestal César Castañeda.

En Guatemala existen dos especies del género Juniperus: Juniperus comitana (originaria de Comintán, México), y Juniperus Standley, añade Castañeda.
Según algunos autores, el término Cupressus deriva de Cyprus (Chipre) de donde podría ser originario (Cupressus sempervirens). Para otros, proviene de Ciparisos, hijo de Télefo, transformado por Apolo en ciprés, según la mitología griega.
Los investigadores Paul Carpenter Standley y Julian Steyermark (autores del libro Flora of Guatemala, la obra clásica de consulta para todos los estudiantes de biología de Mesoamérica, que describe más de seis mil especies de plantas nacionales), en el país, el ciprés crece en regiones elevadas (2 mil a 3 mil metros sobre el nivel del mar) en los bosques secos de El Progreso (Sierra de las Minas), Jalapa (en la región de La Soledad), Chimaltenango (cerro de Tecpán) Totonicapán, Quetzaltenango y San Marcos. De estos lugares, los más bellos, según la opinión de Standley, son los de San Marcos y Quetzatenango.

El ciprés se utiliza en algunos lugares como planta ornamental y como cortina para proteger del viento, añade el ingeniero forestal William Melgar, asistente de operaciones del Instituto Nacional de Bosques (Inab). Su resina hace resistente la madera a los insectos y al agua, por lo que también se emplea para fabricar muebles, vigas y construcción de cabañas, indica.

Un árbol nativo, de 8 años, puede medir 17 metros de alto, pues los hay de 30, comenta Castañeda.

A diferencia de países reconocidos forestales, como Suiza, en esta tierra los cipreses de 30 centímetros de diámetro tienen 25 años de vida; en aquellos lugares, por lo menos, tienen que transcurrir 80 años, cita Castañeda, quien, además, sentencia: “Tenemos una tierra privilegiada, pero no somos un país forestal al cien por ciento por problemas sociales, entre ellos la pobreza”.

Fomento

Entre las especies prioritarias para Guatemala se encuentra el ciprés, porque es uno de los árboles maderables que tiene rápido crecimiento, comenta el ingeniero agrónomo Luis Larrazábal, coordinador del Programa de Incentivos Forestales (Pinfor) del Inab. La actividad forestal es el cuarto motor de la economía nacional, apunta Melgar.
El Pinfor es una herramienta de la política forestal nacional de largo plazo creado en 1997, que estimula la forestación, reforestación y manejo de bosques naturales, explica Larrazábal. A los que entran al programa de ciprés se les otorga Q12 mil 400 por hectárea cultivada, siempre y cuando cumplan con ciertos requisitos, entre ellos, la certificación de la propiedad. Para los pequeños productores existe el Programa de Incentivos. Para Pequeños Poseedores (Pinpep) de tierras de vocación forestal y agroforestal, anota Larrazábal.


   

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