Semanario de Prensa Libre • No. 173 • 28 de octubre de 2007

Portada | Archivo | Contacto | Directorio


   > Editorial
   > En primera persona
   > Cartas
   > D frente
   > D fondo
   > D todo un poco
   > D árboles
   > D personaje
   > D mundo
   > D farándula
   > D portafolio
   > D viaje
   > Punto final

 


D viaje

El embrujo de una ciudad
Brujas o Brugge (en flamenco) es una de las ciudades más bellas de Europa que encanta por su mística arquitectura medieval.

Texto y Fotos por Lucy Calderón

Desde que se sale de la estación del tren y se parte en busca del Centro Histórico de esta ciudad belga, el encanto es total. Por algo, la Unesco la declaró
Patrimonio de la Humanidad en el año 2000.

Sus calles empedradas, senderos de árboles y las peculiares fachadas de sus viviendas y negocios no permiten parpadear. Cada detalle es único.

Las ventanas, por ejemplo, lucen delicadas y bellas cortinas elaboradas a mano, que son productos característicos de la región. Conforme se adentra en la localidad se puede observar los carruajes tirados por caballos y por medio de los cuales algunos turistas deciden darle un vistazo al lugar.

Otros están sentados en las mesas del exterior de los múltiples cafés y restaurantes mientras disfrutan de una buena taza de café, té, o una refrescante cerveza.
La decoración de las vitrinas de los comercios es espectacular, sobre todo, la de chocolaterías, que, por cierto, son más económicas que las de Bruselas. Allí se deleita no sólo el gusto sino también la vista, porque las esculturas de chocolate son muy llamativas.

Entrar a una de las varias tiendas de juguetes de madera típicos de la región, es rememorar la infancia. Además de los que haya elegido para los niños de la casa, el comprador sale con un artículo para sí mismo.

También se encuentran librerías de cómics y ventas de las figuras de los personajes creados por los más famosos autores belgas, como Tin Tin, de Hergé.

Qué decir de las tiendas de objetos bordados a mano. Quisiera poder llevarse todo lo que hay allí, pero el precio es elevado. Un individual para la mesa cuesta hasta 15 euros. El cambio está a Q11.45 ó US$1.45 por euro, pero en algunas casas de cambio la tasa puede ascender. De ahí que lo más recomendable antes de viajar a Europa es adquirir la moneda desde el país de procedencia.

¿Por qué Brujas?

La belleza de la ciudad es singular, pero su nombre no tiene ningún nexo con la acepción usual de una bruja (persona que está supuestamente dotada de habilidades mágicas que emplea con la finalidad de causar daño).

Según se sabe, el término Brugge en flamenco y Bruges en francés, proviene del antiguo vocablo Bryggia que significa puentes, muelles y atracaderos. Y debido a esa gran cantidad de hermosos canales que atraviesan la ciudad es que también se le conoce como la Venecia del Norte.

Por cierto, Brujas fue Capital Europea de la Cultura en el 2002, junto a la ciudad de Salamanca, España.

Antecedentes

Brujas es la capital de la región belga de Flandes Occidental. Está situada en el extremo noroeste de Bélgica, a 90 kilómetros de la capital Bruselas.

Sus inicios se remontan a dos mil años atrás, época en la que había un establecimiento gálico-romano en la ciudad. La población no vivía sólo de la agricultura, también tenían relaciones comerciales con Inglaterra. Cuando San Eligius llegó para predicar el cristianismo alrededor del año 650, posiblemente Brujas era la más importante fortificación de la costa flamenca.

Hacia 1050 la constante sedimentación fue cerrando la importante salida al mar de la ciudad, pero una tormenta en 1134 creó un canal natural que la reabrió. Este hecho y la emergente industria de la lana hizo que la ciudad creciera, construyéndose sus murallas bajo el patrocinio de los Condes de Flandes. Luego, Brujas experimentó de forma pasiva la revolución industrial. En 1850 fue la ciudad más pobre de Bélgica. Las clases medias hablaban el idioma francés y los analfabetos sólo conocían su dialecto local. El francés fue declarado idioma oficial en 1885, indica la página oficial de la ciudad.

En la literatura europea, Brujas se hizo famosa con la novela Bruges la Morte, de Georges Rodenbach (1892), obra que describe la ciudad como durmiente pero misteriosa.

Cuando este libro apareció, Brujas recién había comenzado nuevos ambiciosos proyectos: el puerto marítimo, inaugurado en 1907, en Zeebrugge, que no alcanzó prosperidad hasta el último cuarto del siglo XX.

En la actualidad, sus monumentos, museos y particularmente su Centro Histórico atrae millones de visitantes cada año. Es reconocida en toda Europa como una ciudad de arte y turismo y su fama ha alcanzado una dimensión internacional.


   

© Copyright 2004 Prensa Libre. Derechos Reservados.
Se prohibe la reproducción total o parcial de este sitio web sin autorización de Prensa Libre.

www.prensalibre.com