Buscadores de agua
Rastrear mantos acuíferos con métodos ancestrales aún se practica en algunas comunidades del país
Por: Francisco Mauricio Martinez
Fotos: Carlos Sebastián
La imagen de un hombre con una horqueta en la mano en busca de una corriente de agua subterránea para saciar la sed de sus seguidores podría ser, para la mayoría, sólo una ficción más del cine y la televisión. Para otros, que habitan en las regiones áridas del país, no es una fantasía, sino una escena conocida.
Desde siempre, el agua ha sido un líquido vital en la existencia del hombre, por lo que su búsqueda ha sido constante. Los chinos, egipcios y otros pueblos de la antigüedad, por ejemplo, se valían de ramas de árboles en forma de “y” para encontrar napas (capa de agua en la superficie de la tierra o subterránea) acuíferas y de metales.
Verdad o fantasía, este método todavía se utiliza en algunos pueblos remotos de Guatemala. Efraín Batres, técnico hidráulico y gerente de la empresa Hidrobombas S. A, ubicada en Chimaltenango, es una de estas personas que con este ancestral sistema ha rastreado y encontrado agua en aldeas de Quiché, Alta Verapaz, Petén y otras provincias.
El especialista hidráulico estima que ha perforado unos 50 pozos después de detectar agua por medio de una horqueta hecha con una rama de árbol de guayaba o anona (por su flexibilidad). En otras, uno de estos objetos, pero elaborado con alambre de cobre, el cual divide en dos y le da forma de “y”.
El punto justo para excavar es el lugar donde la horqueta y las manos de Batres vibran, y cuando utiliza el instrumento de cobre en el momento en que las dos varillas se cruzan. “Exactamente no sé por qué sucede, pero posiblemente se debe a ondas magnéticas”, explica.
El empresario aprendió la técnica de un trabajador de su empresa que, previo a contratarlo, se dedicó a excavar pozos en comunidades de Chimaltenango. Sin embargo, aclara que este método únicamente lo utiliza para este tipo de trabajos, ya que para proyectos de agua residenciales, industriales, edificios y fincas, elabora estudios técnicos hidráulicos.
“No es brujería”
Una de las personas que durante casi medio siglo se dedicó a este oficio y era solicitada para encontrar agua, debido a que se especializó en radiestesia, fue la ciudadana alemana Úrsula Kopcke, fallecida hace tres años.
En uno de sus artículos aseguró: “Nada de esto es brujería... la vara es sólo una ayuda para sincronizarme con las frecuencias”. Kopcke, quien vino a Guatemala a mediados del siglo pasado, definió la radiestesia como una ciencia experimental que percibe las radiaciones electromagnéticas, así como a comprenderlas y analizarlas.
De acuerdo a esta teoría, cada ser y cada objeto posee una frecuencia particular. “Es como encender el televisor y buscar nuestra frecuencia favorita, luego vemos la imagen”.
Para que este fenómeno suceda no sólo se puede recurrir a los instrumentos ya citados, sino también a un péndulo. Alejandro Castillo, naturópata de la clínica Bioenergética y Radiestesia, ubicada en la zona 2, dice que no todos perciben las emisiones de esta energía. “Algunos lo sienten en sus manos, pero deben tener experiencia”, explica.
Sólo humedad
Algunos no están de acuerdo con la técnica. Fulgencio Garavito, del departamento de Hidrología del Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología, (Insivumeh) comenta que este método lo único que detecta es la humedad en determinadas regiones.
El especialista indica que tuvo la oportunidad de observar cómo utilizaba una persona el sistema y su impresión fue y es que la horqueta muestra lugares saturados de agua, pero no fuentes de agua que es diferente. “No logra detectar el volumen del almacenamiento o el caudal que se puede extraer”, afirma.
En lo que coinciden los expertos, tanto Garavito como los de la Empresa de Agua de Guatemala, (Empagua), al quienes se les consultó, es que lo único que es válido para realizar proyectos hidráulicos es un estudio científico de suelos hecho por estudiosos del tema.


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