Semanario de Prensa Libre • No. 166• 9 de septiembre de 2007

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D ciencia

Viajes del alma son llevados a laboratorios
Científicos aseguran que los desdoblamientos pueden ser inducidos a nivel cerebral

Por: Isabel Martínez Pita

Las experiencias extracorporales han sido uno de los temas abordados por el esoterismo y algunas religiones como una vivencia mística, en la que el espíritu o el alma se separa del cuerpo para acceder a otros planos de la realidad.

Los denominados viajes astrales son una de las formas más cercanas que puede experimentar cualquier ser humano mediante determinadas técnicas. Sin embargo, un equipo de científicos acaba de hacer público los resultados de una investigación que echa por tierra esta posibilidad y afirma que los ‘viajes del alma’ pueden ser inducidos en el laboratorio.

Las religiones más antiguas nos hablan de la existencia de un cuerpo etéreo que convive con nosotros hasta el momento de nuestra muerte, cuando por fin se libera de la pesada carga de tener que soportar a un ser apegado a las cosas terrenales.
Además de la experiencia de la separación del espíritu en el momento de la muerte, relatada por muchos de los que han podido volver a la vida, existe otro aspecto de esta dualidad, aunque no por ello es menos pretérito su origen, se trata del desdoblamiento de estos dos cuerpos en vida.

Científicos indujeron este tipo de viajes “fuera del cuerpo” en personas sanas, mediante lentes de realidad virtual que confundieron las señales enviadas al cerebro, según un artículo que publica la revista Science. La mayor parte de éstas han tenido si no una experiencia como tal, sí una aproximación de lo que significa el desdoblamiento del cuerpo o lo que los más creyentes llaman la separación cuerpo-alma.

¿Quién no se ha despertado alguna vez sobresaltado por una sacudida, como si hubiera caído desde alguna altura a la cama donde hasta ese momento permanecía dormido? ¿O quién no ha recibido en un sueño una premonición que deja una profunda huella?

Éstas parecen ser las manifestaciones de ese otro cuerpo que nos anima y nos ha dotado de conciencia. La cuestión es, quizá, saber escuchar el lenguaje del alma.
Son esos sueños de características especiales, donde el durmiente es consciente con una claridad prístina de una experiencia que difícilmente podrá olvidar. Las proyecciones astrales pueden ser inducidas mediante técnicas específicas para ello o bien pueden ser experimentadas de forma espontánea.

Aquellas personas que se atreven a contarlo, dada la suspicacia que por lo general se da al hablar de ello, coinciden en haber experimentado una serie de características comunes. Cuando entramos en una proyección astral sentimos cómo nuestro cuerpo, súbitamente sin peso, se eleva sobre el lecho en donde lo habíamos dejado reposar y podemos ver desde más arriba precisamente ese otro cuerpo que descansa dormido. Entonces comienza el viaje que nos llevará mediante un plácido vuelo allí hasta donde nuestra alma quiera acercarse.

Una explicación científica

Según la revista, cerca de una de cada 10 personas dice haber tenido un viaje extracorporal en algún momento de sus vidas. En la literatura esotérica se hacen referencias a éstas llamándolas “proyección astral”.

H. Henrik Ehrsson, del Departamento de Neurociencias Clínicas del Instituto Karolinska, en Estocolomo (Suecia), afirma en el artículo de la revista Science que “esta experiencia ilusoria puede inducirse en participantes sanos”.

Se trata, según Ehrsson, “de una ilusión perceptiva en la cual los individuos experimentan que su centro de conciencia, o su 'yo' está situado afuera de sus cuerpos físicos, y que miran a sus cuerpos desde la perspectiva de otra persona”.

“Esta ilusión demuestra que el sentido de 'ser' localizado dentro del cuerpo físico puede estar determinado plenamente por procesos perceptivos, esto es por la perspectiva visual junto con el estímulo multisensorial del cuerpo”, agrega.

Para sus experimentos, Ehrsson, y colegas del Centro Wellcome Trust de Neuroimagen en el Instituto de Neurología de Londres, emplearon videocámaras y lentes de realidad virtual para mostrar, a una docena de voluntarios, imágenes de sus propios cuerpos, desde la perspectiva de alguien sentado detrás de ellos y con una visión estereoscópica.

Un científico se mantuvo parado al lado del participante, dentro de su campo visual, y utilizó dos varas de plástico para tocar simultáneamente el pecho real de la persona y el pecho del “cuerpo ilusorio”, y movió la segunda vara al sitio donde éste último se colocaría, justo debajo de la visión de las cámaras.

De esta forma, se creó, por primera vez en un laboratorio, la ilusión de que los voluntarios podían sentir sus cuerpos virtuales. Después de dos minutos de estímulo, se pidió a los participantes que completaran un cuestionario en el cual tenían que afirmar o negar 10 posibles efectos perceptivos.

Durante los experimentos, los voluntarios no sólo percibieron que se veían a sí mismos desde afuera de sus cuerpos, sino que sintieron que su cuerpo real era tocado.

Estos experimentos, sin embargo, contradicen una de las características que los defensores de la existencia del desdoblamiento cuerpo-espíritu aseguran que existe, y es que, precisamente, estos estados obtenidos a través de la proyección astral o la de aquellos que han vuelto a la vida tras acercarse al umbral de la muerte, procuran a quien los experimenta una sensación de gran felicidad.


   

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