Semanario de Prensa Libre • No. 166• 9 de septiembre de 2007

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D farándula

De dolor también se canta
Tras convertirse en uno de los personajes más queridos
de Las Estrellas de la Línea, Marina Palencia graba el disco de boleros Triste Borracha

Por: Gemma Gil
Fotos: Carlos Sebastián

El año pasado, el estreno de Las Estrellas de la Línea sacó su rostro del anonimato. La voz rota de Marina Palencia, en sus interminables paseos para vender preservativos, puso música a algunos de los momentos más emotivos del documental de ficción.

Distinguida con 10 reconocimientos internacionales —incluido el 2º Premio del Público en el Festival de Berlín—, la película paseó por medio mundo las reivindicaciones de aquel grupo de prostitutas que demandaba respeto y dignidad.
Después, la vida llevaría a cada una por su camino, aunque quizás a Marina, la pícara, la vividora, la que se ganó los frijoles en las calles y perdió un ojo en una borrachera a manos de un amante, el destino le reservaba una de las mejores sorpresas.

A sus 68 años, entregada a una vida ordenada desde que hace más de dos décadas se reencontró con su marido, está grabando Triste Borracha, un disco de boleros, empapado del sabor amargo de una copa rota, la luz tenue de la madrugada y la pasión desgarrada de los amores que matan.

¿Cómo surgió la idea de grabar estas 10 canciones?

Fue del director de Las Estrellas de la Línea, Chema Rodríguez. Después, el disco se irá a España. Para mí, es una gran alegría. A mi edad, Dios me ha dado la oportunidad de estar acá y salir adelante, a pesar de mi pasado. Me gusta como canto, disfruto al escuchar mi voz. Cuando tenía 18 ó 20 años cantaba en un trío, la afición por la música es herencia familiar. Lo llevo en la sangre.

Son versiones de boleros de los años 50, ¿cuál es su preferido?

Triste Borracha, por la pérdida que tengo en mi físico, siento que esa canción habla de mí.

¿Es el bolero de su vida?

Sí, ahora me tomo mis tragos, pero tranquila. Antes era noche tras noche a chupar, trasnochar, fumar y bailar hasta que tapaban la marimba. Era un vicio que tenía antes de encontrar a mi marido. Esta canción define mi sufrimiento y cantarla es como un desahogo. Dice así: Soy triste borracha que paso la vida bebiendo y llorando con un llanto amargo de este ingrato amor. El mundo entiende que a una mujer buena la arrastra de pronto miseria de vida, escoria de amor. Me miro al espejo, quiero romperlo, por siempre maldigo al hombre perverso que me hizo infeliz.

El vino es mi amigo, él solo comprende la horrible tragedia que enlodó mi vida y arrastra mi ser.

Ha tenido una vida muy intensa

Sí, fui borracha y callejera, perdí un ojo por culpa de un amante, otro amante me lo puso y lo perdí durante el Mitch, pero lo que me interesa ahora es el presente. El aprecio de mis amigos.

¿Tiene sentido arrepentirse de las cosas?

No. El pasado ya pasó. Mi presente es diferente.

Parece una persona muy alegre

Sí, pero en mi vida ha habido mucha amargura, especialmente ahora con mi viudez. Mi Negro falleció de cirrosis en septiembre del año pasado. Nos conocimos muy jóvenes, en el año 64. Tuvimos un reencuentro muy emocional 23 años más tarde y estuvimos juntos desde entonces hasta su muerte. Todo ese tiempo me dio una vida honrada. Fue el amor de mi vida.

¿Qué bolero describe su historia común?

Nuestro amor. Cuando lo canto siempre pienso en él. Odiaba que cantara Triste Borracha. Siempre me decía: “Negra, por favor, no me cantés esa canción” y por molestarlo le empezaba a cantar Nuestro amor y le preguntaba: ¿Esa sí te gusta?”. Me gustaba molestarlo, le decía: “Me voy con otro mi traido que tengo”. Y me contestaba: “Loca”. Y yo le respondía: “Sí, pero por vos”. En realidad, nunca le falté el respeto. Él me dio honra, casa y frijoles.

¿Las Estrellas de la Línea le cambió mucho la vida?

Me dio la oportunidad de viajar y conocer gente, pero sigo viviendo donde siempre. No quiero dejar ese lugar, porque cuando miro la película, miro a mi Negro que me está haciendo mi casita. No puedo dejar ese pedacito que me hizo él. Durante el día me mantengo en La Línea haciendo mandados, vendo preservativos, hablo con las muchachas para darles consejos, y les digo que se cuiden. Algunas me cuentan que han conocido un hombre que las quiere sacar de donde están y siempre les digo: “Aprovecha la oportunidad, porque una te viene; otra no te vendrá”.

La diferencia es que ahora es usted famosa

¡Así dicen! (risas). Ayer estuve en un concierto en el Palacio Nacional y a la salida se me acercaron unas personas que me dijeron que me conocían, me felicitaron y me dijeron que siguiera adelante. Nunca en mi vida había tenido agasajos.

¿Sigue en contacto con las chicas de la película?

No, porque casi todas se fueron y ya no las veo. Sólo dos continúan en La Línea.

¿Dónde le gustaría cantar?

Me han ofrecido ir a cantar a Panajachel en las noches de fin de semana y me encantaría, pero no quiero dejar mi covacha ni mis animales. Tengo mis perros bien cuidados y vacunados.

¿De qué se siente más orgullosa?

Del amor que todos me brindan, de la gente que he ido conociendo: Andrés Zepeda, Alejandro Paz, Paola Hurtado, Lucía Escobar, Evelyn
Blanck, León Aguilera y muchos más. Yo me pongo a pensar ¡hasta dónde llegué, hasta dónde viajé y conocí!

¿Por qué la quieren tanto?

Supongo que por mi modo de ser. A pesar de lo que fui, no tengo vocabulario descarriado. Me sé conducir como persona y respeto a los demás.

De todos modos, la sociedad tiene muchos prejuicios

Yo no hago caso de eso. ¿Para qué voy a amargar mi vida? A mi edad, tengo que sonreír y gozar.


   

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