Semanario de Prensa Libre • No. 166• 9 de septiembre de 2007

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D mundo

El padre de Mario Bros.
Visionario, genio, creador; para sus seguidores, Shigeru Miyamoto merece éstos y otros adjetivos

Por: Redacción
Revista D

Ojos rasgados, baja estatura, cabello negro y una sonrisa casi permanente dibujada en su rostro. Un típico japonés que dejó de ser terrenal para convertirse en un “Creador”, al menos para los amantes de sus juegos de video. Su nombre es Shigeru Miyamoto, y su creación la idea que catapultó a Nintendo a las grandes ligas: Mario Bros.

El pueblo nipón lo idolatra y no es para menos, según varias encuestas elaboradas en los años noventas, el personaje de su consola era más conocido que Mickey Mouse.

En la actualidad se desempeña como director administrativo general del área de entretenimiento, análisis y desarrollo de Nintendo de su sector corporativo en Japón. Es, además, productor, director y supervisor de la mayoría de juegos de la compañía. Su reciente propuesta, Wii.

Virtudes

La modestia pareciera ser otra de las cualidades de Miyamoto de 55 años (16 de noviembre de 1952), pues en las muchas entrevistas que ha concedido a los medios de comunicación tanto de su país como del mundo, comenta que no se siente un visionario, sino un simple creador de ideas. “Y además, lo hago únicamente porque me gusta. No es para conseguir muestras de admiración. Así que no debo creérmelo mucho”. (El Mundo/2006).

El mago


El ahora hijo pródigo de Sonobe-cho, Kyoto, desde niño tuvo afición por la ilustración. Su perfil infantil no concuerda con los estereotipos que se tienen de los grandes creativos. No creció en un ambiente solitario o encerrado; jugaba todo el tiempo.
En 1970 se inscribió en la Academia de Artes Industriales y Manuales Kanazawa Munici, donde se graduó cinco años más tarde. Siete años después, luego de conseguir el título de diseñador industrial, pasó a trabajar a Nintendo por medio de su padre, quien era amigo del entonces presidente de la compañía Hiroshi Yamauchi.

Empezó en el puesto de aprendiz y se convirtió en el mago, pues luego del fracaso del juego Radarscope (de la filial estadounidense) Nintendo Japón decidió buscar una solución designándole la tarea al único empleado que tenía libre: Miyamoto. Así fue como en 1980 surgió Donkey Kong, el juego, protagonizado por Jumpman que tenía que rescatar a Pauline de las garras de Donkey, fue un éxito sin precedentes.
Jumpman, con el tiempo, cambió de nombre y fue llamado Mario en honor al dueño de las oficinas de Nintendo en Estados Unidos: Mario Segali. A partir de ahí desarrolló Mario Brother y Super Mario Bros.

“Tiendo a ser demasiado serio”

Un hombre de mediana edad, de clase obrera y más bien feo, así es Mario Bros. “¿Este personaje tiene similitud con usted?”, le preguntó un periodista español a Miyamoto. Él contestó: “Mario no es un personaje muy serio que digamos. Y yo prefiero la parte menos seria de la vida. Así que quizás nos unen las ganas de disfrutar, aunque yo tiendo a ser demasiado serio. Ojalá fuera un poco más como él”.
Si bien Mario y Miyamoto tienen algunas cosas en común, lo cierto es que los elementos naturales que aparecen tanto en los juegos de éste como en los de Zelda están inspirados en las experiencias del otrora joven creador que afirma: “Viví en el campo durante un tiempo, y para alguien tan pequeño una gruta de dimensiones reducidas parece algo gigantesco y, por lo tanto, quedé impresionado. Al hacerme mayor, vi que los juegos eran una plataforma para recrear sensaciones —estimulantes y de suspenso— que tuve en esos rincones naturales”. Finalmente, este ingenioso padre del pequeño Mario, personaje de fama mundial, asegura que no le preocupa obtener mucha más fama y tampoco tiene miedo a fracasar.


   

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