Identidad, nacionalismo o patriotismo
Un juego clasificatorio internacional de la Selección Nacional de Futbol saca a flote sentimientos de pertenencia que, a veces, parecieran no existir
Por: Julieta Sandoval
Arte: Billy Melgar
¿Por qué Ricardo Arjona, Carlos el Pescado Ruiz y, ahora, Carlos Peña, en Latin American Idol, generan sentimientos agradables y compartidos entre los guatemaltecos? El sociólogo Virgilio Álvarez, de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), explica que estos personajes convocan a la unidad nacional, lo cual se da ante la falta de un desarrollo de identidad, pues toda sociedad busca reconocerse en algo.

“La identidad se construye con relación al otro”, dice Álvarez. Por eso, si estamos en Guatemala somos, por ejemplo, garífunas, ladinos, mayas, huehuetecos o zacapanecos, al compararnos con nosotros mismos. Pero si estamos en el extranjero somos simplemente guatemaltecos. Esto último es definido por el analista político Álvaro Pop como la identidad política, pero en el interior del país hay más identidades, como los idiomas o localismos, por eso se dice “Soy de Xela” o “de Cobán”, “estos regionalismos son más fuertes que el nacional”, enfatiza.
“Cada grupo social en el país tiene su propia identidad”, comenta Carlos René García Escobar, escritor y antropólogo de la Universidad de San Carlos de Guatemala. Después de la firma de los acuerdos de paz, en 1996, se empezó a hablar de cuatro pueblos —mayas, garífunas, xincas y ladinos—, proceso que incentivó aún más la identidad a lo interno del país, pero de forma dividida, “porque los mayas son los mayas, los xincas, los xincas; sin embargo, debemos encontrarnos con una sola Guatemala”, agrega García Escobar.
Muestra de unidad
Los símbolos patrios son los principales representantes de la identidad nacional, pero éstos fueron expropiados a la sociedad por el Ejército, que se convirtió en su defensor. “La dinámica nacionalista la hizo dicha institución”, explica Virgilio Álvarez. Agrega que esto aumentó por el conflicto armado, porque la guerrilla nunca los tomó, sino que los dejó sólo a la institución armada. “Lo cual nos ha limitado aún más la identificación”.
Es difícil observar que un guatemalteco porte un símbolo, a excepción de que sea septiembre o cuando la selección de futbol juega un partido de eliminatoria para ir al mundial, fuera de esto, no hay afinidad con estos elementos. Esa exacerbación deportiva es una identificación que está en el inconsciente desde la Prehistoria, explica el antropólogo. “Esto puede compararse con las guerras, cuando grupos sociales peleaban; de ahí surgen escudos y banderas de combate, para distinguirse unos de otros”. Álvarez comenta que, en otros países, es común ver cómo deportistas que han obtenido un triunfo se envuelven en su bandera. Además, los colores patrios son inalterables, aquí no se da eso. “Se mira la bandera con cualquier azul, desde el color cielo hasta el marino”.
Álvaro Pop también cree que los símbolos tienen poca aceptación. “Ese es el desafío de la sociedad que, independientemente de su identidad étnica o cultural, pueda tener algo en común”.
Los desfiles son formados a partir del símbolo principal que es la Independencia, construidos por la clase dominante del siglo XIX, para darle sentido a este país, comenta Carlos René García. Para Álvarez, éstos representan una fiesta y no son parte de la identidad.
Nacionalismo y patriotismo
El nacionalismo en Guatemala puede calificarse de aldeano o chovinista. El primero es descrito por Álvarez como aquello que se dice por decir, sin tener argumentos válidos. Cuando se defiende de otro que lo agrede, por ejemplo, “Como Guatemala no hay dos”, o “No hay otra igual”. Además, se desvaloriza a otros con calificativos negativos tales como “El mexicano es tramposo” o “En Costa Rica no hay nada especial”, con relación a su auge turístico. Tratamos de ser superiores, algo reflejado en la última estrofa del Himno Nacional, que dice: Ojalá que remonte su vuelo, más que el cóndor y el águila real..., “¿por qué no dice igual...?”, se pregunta el sociólogo. García encuentra la explicación en el chovinismo. Pop agrega que en cuanto a nacionalismo hay que aprender de otras sociedades, en donde apoyados en un falso nacionalismo han llegado, incluso, a matar, por eso su verdadera utilidad está en que “se debe tomar para dar contenido a una identidad nacional que sea capaz de dialogar y no de enfrentarse”.
El patriotismo es un sentimiento que ha aflorado, a través de la historia, debido a las guerras o la dominación exterior. “En el país se convirtió en un discurso fascista o autoritario”, dice el sociólogo. Pop agrega que estamos orgullosos de los trajes típicos, pero no de quienes los portan, “por eso, algunos bailarines del Ballet del Inguat —Instituto Guatemalteco de Turismo— son rubios y de ojos azules”.
La directora del Ballet, Ileana Reyes, explica que el nacionalismo se muestra por representaciones a diferentes sectores —nacionales e internacionales—, a través de la muestra folclórica con base en la investigación de costumbres y tradiciones de los pueblos. Los trajes son muestra de tejidos elaborados por artesanos de las diferentes etnias, quienes los llevan son bailarines profesionales de la capital, con conocimientos del folclor guatemalteco.
Para los expertos, lo importante es que en las aulas escolares empiece a desarrollarse el sentido de pertenencia, desde la canción de la escuela hasta otros más generales, el maestro debe saber que tiene esa responsabilidad. “La escuela es el espacio fundamental de construcción de identidad”, comenta Virgilio Álvarez. |