Semanario de Prensa Libre • No. 167• 16 de septiembre de 2007

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D cultura

El Metropolitano crece

La Casa Ibargüen se convierte en una extensión de las actividades culturales del edificio de Correos

Por: Gemma Gil
Fotos: Carlos Sebastián

“Recuerdo que una vez, en la universidad, un profesor nos pidió que nos acordáramos de un momento ¡ahhh!, un instante de gran admiración y sorpresa.

Cuando abrimos la puerta de la casa por primera vez fue uno de esos momentos ¡ahhh! y, por las caras de la gente, todo el mundo tiene la misma experiencia. Es impresionante”, cuenta Carlos Soberanis, el arquitecto encargado de supervisar la negociación que ha hecho posible que la antigua Casa Ibargüen, 7a. avenida y 12 calle de la zona 1, se convierta en un anexo del Centro Cultural Metropolitano.

El inmueble, edificado a finales del siglo XIX, brinda un delicioso periplo por el pasado gracias a sus altas puertas de madera maciza, a los azulejos art-nouveau que visten los corredores y los suelos de mosaico estilo veneciano que cubren los baños; sin embargo, el espacio no aspira a vivir de nostalgias y, lejos de ensimismarse en la herencia de su belleza, va a convertirse en un lugar rebosante de vida gracias a los ensayos de teatro, las clases de música y las galerías de arte.

“Buscábamos un proyecto que nos asegurara la protección de la casa. Queríamos que la ocupara alguien que la apreciara y, aunque al principio algunos miembros de la familia hubieran preferido tratar de obtener un beneficio económico, a mí me encantaba el trabajo que había visto en Correos y la idea de que se convirtiera en un espacio para el arte y la danza”, explica la bisnieta de la última propietaria, miembro de la familia Herrera-Ibargüen, quien prefiere pertenecer en el anonimato.

Cuando recibió el encargo de buscar una opción para que la vieja mansión se preservara en buen estado sin resultar un gravamen para la familia, oyó hablar del programa de Revitalización de Inmuebles Patrimoniales de la municipalidad.

“La idea es conseguir donantes para restaurar edificios que están abandonados, a cambio de que los dueños cedan el uso de la propiedad durante un tiempo preestablecido. No era la situación de la Casa Ibargüen, que acababa de ser restaurada y estaba lista para ser usada, pero entraba en nuestro objetivo de revitalizar el centro”, afirma Ricardo Rodríguez, director del Centro Histórico. En realidad, la oferta fue casi un regalo caído del cielo en un momento en que el Palacio de Correos se estaba quedando pequeño.

Objetivo: cultura

La Municipalidad de Guatemala y la familia Herrera-Ibargüen firmaron un contrato de dos años a cambio de una renta simbólica de Q2 mil 300 anuales. “Habíamos tenido mala experiencia con anteriores arrendatarios. Ahora sólo nos aseguramos de que los gastos de luz, impuestos y mantenimiento estén cubiertos, pero sabemos que la van a proteger”, aclara la representante de los Herrera-Ibargüen, quien puntualiza que el establecimiento de un primer contrato de dos años fue una medida preventiva “en un año electoral”. La voluntad de la familia, no obstante, es prorrogar la cesión de la casa siempre y cuando sea para uso cultural, una condición que está asegurada.

Como cuenta Lorena Rojas, coordinadora del Centro Cultural Metropolitano: “Vamos a destinar dos salas para exposiciones y el resto será empleado para talleres de música, danza, conferencias o presentaciones de libros. La casa es un anexo”.

Entre los proyectos que baraja el Centro Histórico figura la creación de una discoteca, con una colección especializada para los estudiantes de música, y un centro de documentación con información de la historia de la capital y los proyectos de la municipalidad. También se planea la colocación de una tarima de madera en el patio para que se pueda emplear como escenario.

Mientras los proyectos se perfilan, Casa Ibargüen vibra con el eco de las risas de los estudiantes de violín y las voces de los actores de teatro, luego de ser inaugurada el pasado agosto durante el décimo Festival del Centro Histórico. Lucrecia de Prera, gestora del evento, no puede más que recordar “la emoción de compartir semejante espacio con los galeristas de la ciudad”; una emoción que está al alcance de quien se quiera acercar a este rincón de la zona 1. ¿Hace falta una excusa? ¿Qué le parece el seminario sobre tecnología aplicada a la cultura que tendrá lugar en Casa Ibargüen el próximo jueves 27?

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